
Guadalquivir. Acuarela (otoño 2004)
Cárcel de la memoria.
Nadie se va si se despide.
Días perdidos y ganados
en la ardua tarea de encontrarse,
de abrirse y de soltarse.
Desatando lianas,
disolviendo velos.
Vivir la plenitud que no sabe de límites.
Salir de la cueva fugaz de la memoria,
Liberar la cadena, abrazar la dicha.
Morir a las ardientes máscaras
antes de ser sólo ceniza, polvo, nada.
Nadie se va si se despide.
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