Fernando Pessoa. (1.888 -
1935)
Ya sabemos que Pessoa es extraordinario, de una gran profundidad, y tan diverso que tuvo que inventarse a sus heterónimos para poder dar rienda suelta a las diferentes maneras de expresar lo que sentía.
Así,
a la vez que F. Pessoa, fué Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Àlvaro
de Campos y les inventó hasta una vida diferente a la suya, un
conjunto deslumbrante de poetas en uno que reivindica el derecho de
ser uno y múltiple a la vez y que, provablemente le resolvió la
posible soledad del que no se doblega, creando la ilusión de
comunión con sus tres amigos y compartiendo con ellos un mismo
sueño.
Particularmente
yo me rindo ante él, sabe conmoverme y lo siento muy cercano a mí
en su sentir y en su pensar.
Hubo
un tiempo en que lo leía y recitaba sus poemas con tanta devoción y
tantas veces, que me los aprendía.
Aún
ahora recuerdo algunos versos que se niegan a salir de mi memoria,
por ejemplo de "Hora Absurda", que tantas veces recitábamos
mi hijo Fidel y yo. Las odas de Ricardo Reis tan lúcidas y
abiertas... “El guardador de rebaños” de Alberto Caeiro. El
“Paso de las horas” de Álvaro de Campos...
Como
ejemplo de mis poemas favoritos, aquí os dejo una muestra de algunos
de los versos que más me llegan.
De
las Odas de Ricardo Reis:
“Quítenme
los dioses
a
su albedrío
superior
y urdido a escondidas
el
Amor, la gloria y la riqueza.
Quiten,
más dejenme,
dejenme
sólo
la
conciencia lúcida y solemne
de
las cosas y de los seres.....”
"No
sólo quien nos odia ó nos envidia
nos
limita y oprime; quien nos ama
no
menos nos limita.
Que
los dioses me concedan que, desnudo
de
afectos, tenga la fría libertad
de
las cimas sin nada.
Quien
quiere poco, tiene todo; quien quiere nada
es
libre; quien no tiene, y no desea,
siendo
hombre es igual a los dioses.”
“Sí,
sé bien
que
nunca seré alguien.
Sé
de sobra
que
nunca tendré una obra.
Sé,
en fín,
que
nunca sabré de mí.
Sí,
pero ahora,
mientras
dura esta hora,
este
claro de luna, estos ramos,
esta
paz en que estamos,
dejadme
creerme
lo
que nunca podré ser.”
“Para
ser grande, sé entero: nada
de
lo tuyo es exagerado ó excluyente.
Sé
todo en cada cosa. Pon cuanto eres
en
lo mínimo que hagas. Así en cada lago la luna toda
brilla,
porque alta vive.”
“Quiero
ignorado, y tranquilo
por
ignorado, y dueño de mí
por
tranquilo, llenar mis días
de
no querer más de ellos”.
A
los que la riqueza toca
el
oro irrita la piel.
A
los que la fama alienta
se
les empaña la vida.
Para
los que la felicidad
es
sol, vendrá la noche.
Pero
al que nada espera
todo
lo que viene es grato.”
Algunos
versos de “El guardador de rebaños”, de Alberto Caeiro, que
representamos teatralmente mis alumnos y yo, hace ya muchos años,
cuando era profe de Literatura. Llevo ya mucho tiempo amando la
poesía.
"
No tengo ambiciones ni deseos.
Ser
poeta no es una ambición mía.
Es
mi manera de estar solo...”
“Saludo
a todos los que me lean,
sacándoles
el sombrero ancho
cuando
me ven a mi puerta..... Los saludo y les deseo sol,
lluvia
cuando la lluvia es necesaria,
y
que sus casas tengan
junto
a una ventana abierta
una
silla predilecta
en
donde se sienten,
leyendo
mis versos........”.
De
“El Paso de las Horas” de Álvaro de Campos estos versos llenos
de nostalgia:
Traigo
dentro de mi corazón,
como
en un cofre que no se puede cerrar de puro lleno,
todos
los sitios en donde estuve,
todos
los puertos a donde llegué,
todos
los paisajes que vi a través de ventanas o portillas,
o
desde toldillas, soñando,
y
todo eso, que es tanto, es poco para lo que yo quiero.
Y
para terminar esta selección, el poema firmado por Fernando Pessoa
la “Hora Absurda”. Un universo de sugerencias que conmueven lo
surreal que hay en mí, avivando mis deseos de seguir escribiendo y
leyendo poemas.
Tu
silencio es una nave con todas las velas llenas...
Blandas,
las brisas juegan en las flámulas, tu sonrisa...
Y
tu sonrisa en tu silencio es la escalera y las andas
con
que me finjo más alto y junto a cualquier paraíso...
Mi
corazón es un ánfora que cae y que se quiebra...
Tu
silencio lo recoge y quebrado lo arrincona...
Mi
idea de ti es un cadáver que el mar trae a la playa..., y mientras
tanto
tú
eres la tela irreal en la que mi arte yerra el color...
Abre
todas las puertas y que el viento barra la idea
que
tenemos de que un humo perfuma de ocio los salones...
Mi
alma es una caverna colmada por la marea alta,
y
mi idea de soñarte una caravanade histriones...
Llueve
oro mate, más no en lo exterior... Es dentro de mí... Soy la Hora,
y
la Hora es de asombros y toda ella escombros de ella misma...
En
mi atención hay una viuda pobre que nunca llora...
En
mi cielo interior nunca hubo ni una sola estrella...
Hoy
el cielo es pesado como la idea de no llegar nunca a un puerto...
La
lluvia menuda está vacía... La Hora sabe a haber sido...
¡Y
no haber algo como lechos para las naves!... Absorta
en
alienarse de sí, tu mirada es una plaga sin sentido...
Confío
que esta selección de poemas sirva de homenaje y de agradecimiento a
Fernando Pessoa y despierte en el que lo lea su amor por la poesía.


