Exploración de las orillas del río Orinoco. Óleo. Remedios Varo.Las últimas entradas que he hecho en este blog sobre mi encuentro con Castaneda iban precedidas de la presentación que Octavio Paz hace en las “Enseñanzas de Don Juan”, primer libro de Castaneda.
Ahora quiero terminar esta serie, “Album de los Momentos Sublimes II. Con Castaneda en California (1.2.3)”, agregando dos apéndices con los testimonios de los encuentros de Fellini y Jodorowsky con Castaneda.
Ya publiqué en estas páginas otras dos entradas sobre el tan controvertido tema del sexo, apoyándome en la comparación que hace Corey Dónoban entre Castaneda y Gurdief con el título “La abstinencia sexual” por ser reveladores y clarificadores.
Al igual que el testimonio de Octavio Paz nos ayudan a comprender mejor la luz y la sombra de la genialidad de Castaneda.
Palabras de Fellini, sobre su encuentro con Carlos Castaneda (recogidas en las páginas 374 y 375 de Aprendiza de Bruja. Amy Wallace. Editorial Liebre de Marzo)
“Primero intenté encontrar a Castaneda a través de su editorial. Hablé con el editor y él me facilitó la dirección del agente de Castaneda, un tal Ned Brown, de Nueva York. El editor también me dijo que a Brown le sería fácil pasarme la dirección de Castaneda. Pero resultó que lo que sucedía es que una vez al año un chico mejicano le llevaba los originales al editor. El tal Brown me confesó que él nunca había visto a Castaneda .
“Yo persistí en mi búsqueda. Se me dijo que estaba interno en un manicomio, incluso que había muerto. Alguien me contó que lo había conocido y que estaba vivo, que había asistido a una conferencia que Castaneda había dado. Entonces, en Roma, una tal señora Yoghhi me puso en contacto con él. Por fin lo conocí.
“La personalidad de Carlos Castaneda es bastante distinta de lo que uno se pudiera imaginar. Parecía siciliano, un siciliano cordial, sonriente y de trato fácil. Piel oscura, ojos negros y una sonrisa muy blanca. Poseía la efusividad de un latino, de un mediterráneo. Es peruano, no mejicano.
“Este simpático caballero, que había visto todas mis películas, me contó que un día con don Juan, hacía treinta ó cuarenta años, había visto mi película “La Strada”, que se rodó en 1952. Don Juan le dijo: “Tendrás que conocer al director de esta película”. Dijo que don Juan profetizó nuestro encuentro. Eso es lo que Castaneda me contó. Ya le he dicho a usted que él vino para buscarme, aquí, en esta sala de estar, ahí sentado.
“Lo Único que me fascinaba, y que casi un poco me ofendía- a mí, un italiano, un mediterráneo condicionado por una educación católica-, era aquella particular visión del mundo que tenían Castaneda y don Juan. Tenía algo de inhumano. Independientemente de don Juan, que literariamente resulta encantador y a quien se hace que veamos como a un viejo sabio, a veces no podía evitar sentirme poseído por una situación de extrañeza. ¡Como si me estuviera presentando una visión del mundo dictada por un cuarzo! ¡O un lagarto verde!”
“En la visión del mundo que tenía don Juan no había consuelo, nada de lo que tantos otros textos ofrecían.....Eso es lo que los hacía terribles y fascinantes ante mis ojos. Yo parecía encontrarme en un mundo asfixiado....Quizás fuera la locura lo que más recordaría a ese silencio astral, gélido y solitario”.
“Aparecieron inesperadamente fenómenos y maravillas. Vino a mi hotel acompañado de varias mujeres. Nunca lo volví a ver, pero después de eso encontré mensajes extraños en la habitación y objetos que se desplazaban. Creo que era magia negra. Su mujer, pero Castaneda no,vino conmigo a Tulun y allí ocurrió lo mismo.
Han pasado los años-eso sucedió en 1986-y todavía no he sido capaz de entender lo que pasó de verdad. Quizás Castaneda lamentaba haberme llevado hasta allí y provocó una serie de fenómenos para que me olvidase de mi propósito de hacer una película. Quizas sus socios no querían que yo hiciera la película y fueron ellos los que desencadenaron los fenómenos. De todas formas, fue todo muy raro. La cuestión es que decidí no hacer la película”
Esta entrevista hecha por Toni Mariani a F.Fellini y que tradujo A.F:Bierman para el Bright Lights Film Journal, impactó profundamente a Amy Wallace por ello la recoge en su libro, ya citado. La leyó poco después de la muerte de Carlos Castaneda, y a pesar de haber vivido tan cerca de él sigue sin saber a que atenerse. Así nos muestra su desconcierto añadiendo:
¿ Por qué me quedé tan asombrada? Al fin y al cabo, entonces ya sabía que, por lo que todos eran capaces de recordar, Carlos tenía una inclinación a la mentira desde siempre. Por ejemplo , Douglas Price Willians, un profesor universitario que fue compañero suyo, contaba: “Carlos era tan mentiroso en la UCLA que cuando me decía “Hace sol”, corría a la ventana a ver si llovía”.
Sin embargo me quedé realmente entusiasmada con lo que tanto Carlos como Florinda explicaron de los días que pasaron con el gran Fellini. Yo me creía aquellas historias descabelladas, para mí no eran habladurías miserables de famosos, sino el encuentro de dos de los más extraordinarios fabuladores del siglo XX.”
Estoy de acuerdo con Amy W. Cuando dice que C. Castaneda le regaló al mundo algunos de los libros más bellos que jamás se hallan escrito, y también en seguir su consejo a todos los que lo lean :
“Aconsejaría al lector que recordase que él, (el lector), es el ser mágico. Las últimas palabras que Carlos le decía a quien viese eran:
¡Que tenga un día espléndido! ¡Sea un mapache, devore cada último momento de su vida, es tan delicioso, tan precioso!
Termina su libro con la esperanza de ser entendida por Carlos desde el más allá, con la afirmación de que sigue creyendo en la magia pero cambiando su definición y de que tanto ella como Carlos eran dos románticos .
Y expresa así su deseo:
“Si alguna vez, rondando por las alturas vertiginosas, me encuentro con mi marido (léase Carlos) , le preguntaré si él me había soñado esta libertad, esta independencia recién hallada, o si es que la he hallado gracias a mi enfrentamiento con él. Es casi seguro que tendremos una pelea de enamorados, y me apuesto una tiara de ámbar a que se reirá, me besará y dirá:
“Mi corazón, ¿no te parece que estar aquí en la cabecera del tren es emocionante? Mi vida, este es un sitio muy especial, es únicamente para todo el mundo. Para todo el mundo que ensueña.”
Sin comentarios....
Ser consecuente, he aquí el dilema.