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sábado, 14 de febrero de 2009

El desierto y el recogimiento.


Imágenes: Desiertos. Amy Cutler.

Selecciono los fragmentos más sugerentes para mí, del libro:- Apotegmas de los padres del desierto. (Introducción selección y versión de Martí Ávila i Serra. José J. de Olañeta, Editor).

La palabra desierto es un término polisémico que sugiere diversos significados.

“ Para no perderse, enajenarse en el desierto – afirma María Zambrano – hay que encerrar el desierto dentro de sí. Hay que adentrar, interiorizar el desierto en el alma, en la mente, en los sentidos mismos, aguzando el oído en detrimento de la vista, para evitar espejismos y escuchar las voces”.

“Todo ser humano tiene ante sí un desierto por cruzar, un desierto en el que descubrir ó desenmascarar espejismos, un desierto que puede ser tanto bendición como maldición, cueva de ladrones ó mansión sagrada, refugio, exilio, huida de algo ó de alguien ; en definitiva, péndulo entre esterilidad y fecundidad, entre palabra y silencio. Donde terminan las alternativas, allí se encuentra, quizás, el verdadero desierto”.

“Más allá de un espacio físico, el desierto es un estado interior, psíquico y espiritual, capaz de engendrar muerte ó vida. Foucauld tradujo un poema tuareg impregnado del misterio y sabiduría que envuelve al desierto:
“Me he tumbado en esta inmensidad que se hunde bajo nuestro peso.
El escudo desnudo de la tumba y de la cuna.
Quien ha permanecido solo en la vida, quiere permanecer solo en la muerte.
Que se entierre en la inmensidad del desierto.
El que muere de inmenso amor, necesita un inmenso olvido.”

“La seducción del desierto, irresistible, está siempre muy por encima de los inconvenientes e incomodidades que forzosamente le acompañan. Seducen sus enormes espacios abiertos perdidos en una línea remota, seducen sus dunas cambiantes, su silencio que nada perturba, la soledad del caminante, la inmensidad del firmamento contemplado en el frío de la noche , su gente, sus oasis, verdaderos paraísos de un mundo perdido. Al mismo tiempo esta seducción se convierte en estupor, cuando, ante los propios ojos se descubre una tierra calcinada, árida y sin rastro de vida, tierra de torrentes secos, sin una mota de verdor en las orillas, sin más animales que unas pocas aves de rapiña y reptiles de temible veneno…animales que encogen el corazón como un mal augurio. Es entonces cuando se percibe la urgencia, la prisa fundamental, la certeza de que el desierto, sea de piedra ó de arena, hay que cruzarlo rápidamente; se sabe a ciencia cierta que es únicamente un lugar de paso, no sitio donde permanecer. Hay que llegar a una fuente, a una sombra luchando con los propios espejismos, haciendo la experiencia de la vacuidad de las cosas. Reto y conquista, el desierto otorga al ser humano la sagaz visión de la nada y con ella la fuerza que lo capacita para el abandono de sí.”

“El desierto templa a los héroes en la precariedad, el rigor y el sufrimiento, lugar de prueba donde no hay más escapatoria que la locura ó la absoluta introspección. Es imprescindible la preparación previa para adentrarse en el lugar de las fieras y las visiones, que obnubilan y hacen perder los sentidos. El desierto es la escuela donde se forja el propio espíritu y a la que místicos de todas las tradiciones se han sentido atraídos, fascinados por su silencio y soledad….Es puerta de entrada al paraíso perdido”.

San Antonio, considerado como padre y modelo de eremitas y anacoretas, su biografía, fue escrita por Atanasio, patriarca de Alejandría:
“La vida de Antonio”.
En ella nos describe el progreso espiritual de Antonio, caracterizado por sus repetidas huidas al desierto y sus constantes luchas con los demonios. El anacoreta es el hombre que busca a Dios y se esfuerza por llegar a Él a través de la total desnudez.

Apotegmas de los Padres del Desierto.
Sobre el Recogimiento.

2. “Quien permanece en el desierto y vive recogido queda libre de tres combates, el del oído, el de la charlatanería, y el de la vista; solamente le queda uno por realizar, el del corazón” (Alf, Antonio10).

13. “Nada es comparable al recogimiento. Si el enemigo se esfuerza en que lo abandonemos, no debemos escucharlo en absoluto. Y la falta de alimento se alía con el recogimiento para combatir al enemigo proveyendo de agudeza la mirada interior.” (Alf, Doblas 2).

14. “Evita frecuentar la multitud, no sea que tu espíritu se disperse y se turbe tu recogimiento”. (Alf,Dulas 2).

15. “Un hermano preguntó a Abba Isaías, diciendo:-
¿De qué modo hay que recogerse en la celda?. El anciano respondió:- Recogerse en la celda es arrojarse a sí mismo a la presencia de Dios y hacer lo posible por oponerse a todo pensamiento sembrado por el enemigo. Esto es huir del mundo.
El hermano preguntó:- ¿Qué es el mundo?. El anciano respondió: El mundo es la preocupación por los negocios; el mundo es hacer aquello que va contra la naturaleza y realizar los propios deseos según la carne; el mundo es pensar que uno permanece en este siglo; el mundo es preocuparse del cuerpo en detrimento del alma y gloriarse de aquello que abandona. Y no soy yo quien dice esto por mí mismo, sino que es Juan el Apostol quien lo ha dicho: No améis el mundo, ni lo que hay en el mundo”.(Alf, Isaías21,3).

16. Y añadió: “Quien vive en el recogimiento debe interrogarse a sí mismo para saber si ha escapado de estas cosas que lo retienen y si se ha liberado de ellas mientras él está todavía en el cuerpo. En efecto mientras esté sometido a su esclavitud no podrá vivir en el recogimiento”. (Alf, Isaías 26,1).

23. Abba Nilo dice: “Quien ama el recogimiento permanece invulnerable a los tiros del adversario; quien se mezcla con la muchedumbre recibe golpes continuamente. Si estás tranquilo, la parte irascible se convierte en mesurada, y el deseo, por el recogimiento se acostumbra a reaccionar dulcemente según la razón. En una palabra toda pasión que no es excitada, progresa lentamente hacia una mayor mesura y se calma por completo, olvidando, con el tiempo, su propia actividad. Sólo quedan los recuerdos de las cosas, ha desaparecido el apasionamiento”. (Alf, Nilo 9).