Gurdjieff.

Danzas Sagradas de Gurdjieff
“¿Se puede o no se puede?”, ,fue la pregunta estrella, por el número de veces que salió, en los seminarios a los que asistí.
El tema del sexo preocupaba a la gran mayoría. Castaneda contestaba de varias maneras, cito de memoria , no son palabras textuales pero son ciertas, grabadas en mi recuerdo, ya no quiero volver al corsé del “diario” de esos días, aunque tengo que reconocer que me ha traído el recuerdo vívido de toda una época y me ha ayudado eficazmente a poner las cosas en su sitio y por tanto a liberarme de autoengaños.
Mi perspectiva es otra.
En síntesis Castaneda venía a decirnos, en los seminarios: “Todo es cuestión de energía” .
Era una frase demasiado ambigua y a la vez evidente, laxa e imprecisa , para que las especulaciones y manipulaciones se sintieran a sus anchas, la ambigüedad se hermana facilmente con el engaño.
Castaneda aclaraba que casi todos somos producto de una “cogida aburrida” por lo que hemos nacido sin energía, tenemos que recuperar la energía perdida , acumularla para que podamos ensoñar o “coger”.
Las cabezas de todos los asistentes y su gesto de preocupación eran intuidos, (no nos mirábamos) porque se traducían a una atmósfera pesada , de pensamientos agolpados en las mentes humeantes de los quinientos, o seiscientos o los ochocientos cerebros que allí estábamos.
Había que averiguar de que “cogida” veníamos, pero esas cosas no las suelen contar los padres, “hija, te concebí en una noche de pasión inenarrable”.
¡Ay,cuenta, cuenta papá!...
Así que la mayoría no tenía dudas, si hubiera sido la gran cogida nos lo habrían contado, de eso se suele presumir, pero no tenían tiempo de esas cosas, esas son cosas de “jipys” y de “gente con mente calenturienta”, dirían mis padres.
Recuerdo que mi madre cuando yo intentaba hablarle de algo que ella vagamente pudiera asociar con el sexo, siempre me decía :
Hija ¡qué ascoooo!
Era muy guapa y ya de muy mayor separada de mi padre, tenía dos o tres pretendientes, recuerdo uno en especial, un médico de prestigio muy elegante, bien conservado e interesante. Ella llevaba su relación en secreto, cuando yo la sonsacaba, lo más que me decía era:
-¡Quita, quita, si sólo somos amigos, vamos a los conciertos, de paseo, pero nada más. Además tengo que cortar con él se está empezando a pasar.
-¿Y eso?
Muy enfadada, explicaba:
-Pues no que quiere que hagamos un viaje juntos a Lanzarote. Una vez allí es capaz de tomar vuelos y aprovecharse (mi madre tenía a la sazón más de setenta años ).
Ante mi insistencia para que fuera y mis ánimos me contestó.
-Le he dicho que no y es que no. ¡Qué asco, Dios mío, qué asco!
Estaba clarísimo que yo había sido concebida en una cogida terriblemente aburrida y poco apasionada y el asco de mi madre tuve que recapitularlo más de una vez.
Y a mí que me da que todo era mentira, la infancia está llena de mentiras así se hace uno al hábito del autoengaño.
No parecía que mis compañeros del seminario condujeran sus pensamientos en la otra alternativa, sus caras de estupor no dejaban lugar a dudas.
Evidente: Se trata primero de recapitular y hacer pases mágicos, después decidir en qué emplear esa energía, es elección de cada uno si aumentarla o derrocharla. Pero, claro, el que la derroche....Vuelta a empezar.
Otro caso sería las personas que proceden de un encuentro amoroso apasionado, como Florinda que "puede hacer lo que le dé la gana”, tiene energía para todo, en cambio vosotros y yo tenemos que trabajar mucho más”.
La Recapitulación es la práctica estrella para recuperar la energía perdida en nuestro pasado, y liberarnos de sus ansias de apego.
Poder así vivir el presente en presencia , no en ausencia como se suele.
Los pases mágicos o ejercicios de tensegridad también son para recuperar la energía y colocarla en su sitio. Al parecer los primeros los trajo el nahual Luján , de China, es por ello que los pases tienen cierta semejanza con las artes chinas energéticas, y con todas las que trabajan con la energía como las prácticas chamánicas.
Los pases mágicos son como el Chi- y Kún, pero con sabor y fuerza chamánicos y con otros conocimientos antiguos y un aroma de New Age, acentuando la fortaleza viril y la pasión en la manera de ejecutarlos.
Las danzas de Gurdjieff, de origen sufí, pero recreadas por su genio creativo, son extraordinarias, supera a Castaneda, que nos enseñó la danza que Silvio Manuel le transmitió: su danza de pases mágicos.
En los ejercicios si se parecen más los dos magos.
Recordé las valiosas enseñanzas de Gurdjieff, su controvertida y criticada vida, su histrionismo en la manera de enseñar, el revuelo que armó la muerte de Khaterine Mansfiel, la injusta acusación que sufrió por su causa, cuando lo único que hizo fue acogerla en sus últimos meses de vida (estaba ya muy enferma).
¿Quién era Gurdjieff?, y ¿qué paralelismos tan jugosos nos vienen a la memoria, al bucear en Castaneda?
Hagamos un síntesis, eligiendo tan sólo algunos fragmentos, del interesante artículo sobre Gurdjieff escrito por Carlos Mora Vanegas :
“Para los que no lo comprendieron, (Gurdjieff ) fue un charlatán , no así para sus miles de seguidores.
Existen cuatro caminos para el trabajo sobre sí:
1. El Camino del Faquir, que pone énfasis en el trabajo del cuerpo.
2. El Camino del Monje, en las emociones.
3. El Camino del Yogui, en el intelecto.
4. El Cuarto Camino, que es el de Gurdjieff, trabaja simultáneamente sobre los tres centros.
Cada uno de estos cuatro caminos tiene sus propias dificultades, pero la peculiaridad del Cuarto es que el ser humano debe trabajar desde las circunstancias variables de la vida. El discípulo no tiene aquí posibilidades de esconderse en una montaña a meditar. Debe lidiar con las cambiantes condiciones externas, manteniendo el sentido y el sentimiento de trabajo y practicando la no identificación en medio de los sucesos y desdichas cotidianos.
Gurdjieff solía decir a sus discípulos que hay que ser maestro de este mundo antes de poder dominar el otro mundo, un ejemplo de ello es el modo en que siempre se procuró las necesidades mundanas para sustentar su trabajo espiritual.
Dotado de notables poderes psíquicos, a muchos les parecía estar frente a un mago seductor y autoritario. Obsesionado con el despertar de la mecanicidad a las personas, se conducía a veces, de manera chocante e inadmisible para los cánones sociales. Pero quienes veían mas allá de este disfraz, descubrían a un hombre auténtico, capaz de generar trascendentales cambios en quienes lo rodeaban.
Gurdjieff legó al mundo la riqueza de su obra constituida por una serie de 3 libros, un ballet, 300 piezas para piano y alrededor de 100 danzas sagradas o “movimientos”. Y lo mas importante, un sólido cuerpo de ideas interrelacionadas acerca de la existencia y la evolución consciente del hombre y el universo.
Gurdjieff, arrendó una casa que compartía con sus alumnos (los filósofos del bosque), en el distrito de Auteuil, en la cual los días transcurrían entre diálogos acerca del trabajo y la práctica de las danzas.
En octubre de 1922, el grupo se cambio a Fontainebleau, al sur de París, a una hermosa mansión de la aristocracia francesa.
Como siempre, Gurdjieff apeló a todos sus recursos para financiar el subido alquiler, alimentar a todos y enfrentar la titánica misión de levantar una nueva sede. Rodeado de bosques y magníficos jardines, este era el lugar ideal para el Trabajo. (“El Instituto Armónico del Hombre”). Inmediatamente, comienzan las tareas para adaptar la casa.
Desde el amanecer hasta la noche, los seguidores preparan las salas para los ejercicios físicos y danzas sagradas, construyen el teatro, los establos y la casa de estudios. Los "filósofos del bosque", como se les denominaba en la época, suscitaban no pocos comentarios.
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Y ahora ya, después de situar a Gurdjieff, saltan a la vista los paralelismos, las similitudes entre ambos y sus diferentes peculiaridades, Castaneda es mejor escritor desde mi punto de vista, algunos libros de Gurdjieff cuesta mucho leerlos, exceptuando “Encuentros con amigos notables” prefiero a Ouspenski, su mejor alumno que en “Fragmentos de una Enseñanza Desconocida” nos expone con gran claridad las enseñanzas de su maestro. O el libro de la señora Hartman, “Nuestra Vida con el señor Gurdjief”, (lo leí hace ya tiempo, pero recuerdo lo que cuento) en el que narra los treinta años que estuvieron al servicio del señor Gurdjieff, ella como su secretaria y su esposo, un gran compositor de la época, llevando a cabo las creaciones musicales de Gurdijieff, en estrecha colaboración, conviviendo y siendo sus alumnos y amigos.
El libro está lleno de aventuras y de detalles que reflejan las peculiaridades de su maestro, anécdotas jugosas como la que cuenta de un día, en el que la señora Hartman fué a ofrecerle a Gurdjieff todas sus joyas, (eran aristócratas, que fueron desprendiéndose de todas sus comodidades y riquezas siguiendo a Gurdjieff), ya que se estaban pasando momentos económicos difíciles, Gurdjieff le agradeció el gesto pero no lo aceptó a pesar de su insistencia.
El hecho llegó a oídos de una señora que quería hacer méritos, pensando que no había peligro de perder sus joyas ya que se las devolvería como había hecho con la señora Hartman. Pero Gurdjieff aceptó encantado el ofrecimiento y se quedó con las joyas, la hipocresía y manipulación de la señora quedó a la vista de la manera más exquisita.
Para completar creo interesante reseñar el artículo de Carey Donovan, en el que trata el tema del sexo comparando a Gurdjieff y a Castaneda.
Amigos, lo vemos en la segunda estrada del blog, después de ésta. Ya que la próxima es un poema, para aligerar tanta densidad reflexiva.
En la galaxia de Khandro. Septiembre 2009.