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martes, 30 de noviembre de 2010

La Tristeza y la Alegría del Guerrero

El Vagabundo. R. Varo


Según el budismo la palabra guerrero no se refiere a quien manifiesta agresión o violencia sino a quien lucha contra el deseo de victoria personal.

Para un guerrero, lo importante no es afirmarse o imponerse frente a los demás, sino ser fiel a su propio corazón, palabra del mismo origen etimológico que “valentía y coraje”. El coraje y la valentía consisten en dejarse sentir el corazón abierto y vulnerable.

“Si permanecemos en sintonía con el corazón y sentimos su cualidad sin juzgarlo ni reaccionar impulsivamente contra él, descubrimos que debajo de todos los altibajos emocionales hay un sentimiento más profundo, tierno y constante. En el centro del corazón hay una profunda e inalterable sensación de tristeza y alegría que proviene de estar abiertos al mundo y de responder a él profundamente”.
(Jeremy Hayward.“Camino de Shambhala”)

Normalmente tenemos miedo de la profundidad de ese sentimiento que nos deja al desnudo. Sin embargo el verdadero guerrero debe, según Ch.Trungpa “sentir tristeza y ternura; por eso el guerrero puede ser, además, muy valiente. Si uno no siente esa tristeza de todo corazón, la valentía es tan frágil como una taza de porcelana. Si uno la deja caer se romperá y se cascará” “Cultivar el corazón auténtico de la tristeza es el verdadero camino”. “Si queremos ser plenamente humanos no debemos inmunizarnos contra el mundo, sino abrirnos a él”.
Ch.Trungpa R. (Shambala: La senda sagrada del guerrero.)

“Sad”, la palabra inglesa que define el hecho de estar triste viene del latín "satis", que significa “bastante” “justo lo necesario”. Así que en este término hay un sentido de plenitud y riqueza que aparece en nuestra palabra "satisfacción".

La tristeza no tiene nada que ver con la concepción corriente que la asocia a una forma de depresión, sino que es la cualidad natural del corazón humano, tierno y pleno a la vez. Esta experiencia imparcial de plenitud lo abarca todo con profunda unidad.

“El guerrero que hace frente a su existencia y a su miedo magnetiza una dignidad poderosa, llamada Wuantang, término tibetano que significa literalmente “campo de poder”. Ch. Trungpa prefiere traducirlo por “presencia auténtica”, en efecto ese poder es una sensación de confianza muy profunda que irradia y nos pone en relación directa con la realidad. Es la fuerza de la vida desplegada en todo su apogeo.
Dicho poder, so pena de transformarse en veneno, no puede servir para confirmar nuestra existencia, sino que es como un viento de alegría que nos pone al desnudo. En palabras de Trungpa: “La experiencia personal de ese viento se da como una sensación de estar completa y poderosamente en el presente”. Así pues, no hay razón alguna para tener miedo de ese poder”.
(Fabrice Midal. Trungpa. Biografía).