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lunes, 7 de septiembre de 2009

Album de los momentos Sublimes II. Con Castaneda en California 3.


La Rueda del Tiempo. Escultura. Raquel Cohen.


Palos Santos. Esculturas. Raquel Cohen.











El engaño como estrategia:

En “La Rueda del Tiempo” su noveno libro, que sintetiza en citas los ocho primeros, Castaneda, en sus comentarios, nos dice:

“Al principio de mi aprendizaje, en la época en que se produjeron los hechos que se describen en “Las “Enseñanzas de don Juan”, don Juan hablaba mucho de aliados, de plantas de poder, de Mescalito, del humito, del viento, de los espíritus de los ríos y los montes, del espíritu del chaparral, etcétera.
Cuando más adelante le recordé la importancia que había dado a aquellos elementos y le pregunté que por qué no hablaba ya de ellos, admitió sin rubor que me había soltado toda aquella palabrería pseudoindia al principio de mi aprendizaje por mi bien.
Me quedé estupefacto. Me pregunté cómo podía afirmar tal cosa que, obviamente, era falsa. Resultaba evidente que lo decía con sinceridad, y si había alguien capacitado para juzgar la veracidad de sus palabras y de sus estados de ánimo, ése era yo.
-No te lo tomes tan en serio -dijo riendo- . Disfruté mucho contándote todas esas bobadas, y aún disfruté más porque sabía que lo hacía por tu bien.
-¿Por mi bien, don Juan? ¿Qué aberración es ésta?
-Sí, por tu bien. Te engañé dirigiendo tu atención sobre elementos de tu mundo que te provocaban una profunda fascinación, y tú te tragaste el anzuelo, el sedal y la plomada.
Lo único que me hacía falta era captar toda tu atención. Pero ¿cómo podría haberlo hecho cuando tenías un espíritu tan poco disciplinado? Tú mismo me repetías una y otra vez que permanecías conmigo porque encontrabas fascinante lo que yo decía del mundo. Lo que no sabías expresar era que la fascinación que sentías se debía a que apenas reconocías vagamente cada elemento del que te hablaba. Por supuesto, pensabas que aquella vaguedad era chamanismo, y te atrajo, lo que quiere decir que te quedaste.
-¿Le hace eso a todos, don Juan?
No, a todos, porque no todos vienen a mí y, sobre todo, porque no me intereso por cualquiera. Estuve y estoy interesado en ti, sólo en ti. Mi maestro el nagual Julián, me engañó de un modo similar. Me engañó a causa de mi sensualidad y mi avaricia. Me prometió conseguirme todas las mujeres bonitas que lo rodeaban y me prometió cubrirme de oro. Me prometió una fortuna, y caí en la trampa. Todos los chamanes de mi linaje han sido engañados de ese modo desde tiempo inmemorial. Los chamanes de mi linaje no son maestros o gurus. Les importa un comino enseñar su conocimiento. Quieren herederos para su conocimiento, no gente vagamente interesada en su conocimiento por razones intelectuales”.


Castaneda como un perfecto estudiante de antropología trabajaba a fondo recogiendo datos de interés antropológico de la zona, tenía miles de notas, de su supuesto “informante”.

-No hay voluntarios en el camino del guerrero- me dijo don Juan a guisa de explicación- Un hombre ha de ser forzado a seguir el camino del guerrero en contra de su voluntad.
-¿Y qué hago con las miles de notas que recopilé a causa de sus engaños, don Juan? -le pregunté entonces- .
Su respuesta me conmocionó.
-¡Escribe un libro con ellas! -respondió-De todos modos, seguro que si empiezas a escribirlo nunca las utilizarás. Son inútiles; pero, ¿quién soy yo para decírtelo? Averígualo por ti mismo. Sin embargo, no te propongas escribir un libro como lo haría un escritor. Propónte hacerlo como un guerrero.
-¿Qué quiere decir con eso, don Juan?
-No lo sé. Averígualo por ti mismo.
Tenía toda la razón. Nunca utilicé aquellas notas. En cambio, y sin que yo lo pretendiera, me encontré escribiendo acerca de la existencia de un sistema de cognición diferente y de sus inconcebibles posibilidades".

Escribir como lo haría un brujo, o como lo hacen las brujas, desde la conciencia acrecentada, desde el silencio interior, los libros de Taisha y de Florinda son tan extraordinarios como los de Castaneda, están escritos por dos brujas auténticas, nunca se sabrá tampoco si son testimonio de su propia experiencia ó si apoyaron el sueño de Castaneda , fueron sus cohortes, compañeras y discípulas, también en este caso consiguen transmitir enseñanzas válidas, completando y ratificando lo que puede salvarse del naufragio.

Recordemos lo que Castaneda nos dice en sus libros sobre la tristeza y la añoranza:

“Cada vez que yo entraba en un estado de conciencia acrecentada no podía dejar de maravillarme de la diferencia entre mis dos lados. Siempre sentía como si un velo se me quitara de los ojos, como si antes hubiera estado parcialmente ciego y ahora podía ver. La libertad, el absoluto regocijo que solía posesionarse de mí en esas ocasiones no puede compararse con ninguna otra cosa que haya experimentado jamás. Pero al mismo tiempo, había un aterrador sentido de tristeza y añoranza que iba de la mano con esa libertad y aquel regocijo. Don Juan me había dicho que sin tristeza y añoranza uno no está completo, pues sin ellas no hay sobriedad, no hay gentileza. Decía que la sabiduría sin gentileza y el conocimiento sin sobriedad son inútiles”

Estoy recapitulando esa etapa de mi vida en la que me encontré con ellos, la recapitulo y la suelto en estas páginas a modo de homenaje. Merecen estar en el Álbum de los Momentos Sublimes de mi vida y es por ello que las reseño, como una manera de pagar la deuda que contraje al recibir enseñanzas tan eficaces como La Recapitulación, El Acecho, El Ensueño, los pases mágicos.....son prácticas para toda la vida.
Se necesita de mucha energía para aprender en el camino del conocimiento, aún más para recordar lo que se experimenta en la conciencia acrecentada y aún más para poder recapitularlo y escribirlo.
Castaneda nos pidió que recapituláramos, que hiciéramos los pases mágicos , y que confeccionáramos un Álbum con los momentos de nuestra vida que nos han hecho cambiar de perspectiva, momentos que han supuesto un empujón del espíritu, un giro al sillón de la conciencia.

Creador de un mundo. Brujo y mago nos embrujó. Miles y miles de personas
creimos a pies juntillas todo lo que nos contaba en sus libros, sin poner en duda su impecabilidad, extasiados ante su poder no hacíamos caso de los bulos que corrían de boca en boca, ni de sus contradicciones, por ejemplo cuando había dicho que él no podía tener aprendices, y que no existía ningún grupo y delante nuestra estaba un grupo nutrido de alumnos que hasta estaban uniformados y llevaban nombres especiales: Los chacmoles, los rastreadores de energía, el explorador azul, la exploradora naranja etc etc. Toda una organización que no podía haber surgido de la nada.

¿Era un maestro ó qué era, un creador de todo un mundo de ficción, un artista consumado, un genio? ¿Existía don Juan ó era una invención más? Y las brujas, eran personajes inventados?, Imposible, es que don Juan y don Genaro, Silvio Manuel, Clara, Florinda , Nélida ó Zuleica ….todos esos hombres y mujeres de conocimiento podían ser una invención?...Imposible, si así fuera Castaneda sería un superdotado genial, un genio de una imaginación portentosa, un estudioso inteligentísimo que desde su laboratorio había construido un mundo chamánico de conocimiento vivo y convincente al máximo, bebiendo de muchas tradiciones, exprimiendo el zumo y la esencia, creando literariamente una fantástica aventura que quiso dotar de vida manipulando y adaptando las enseñanzas a su propia vida y embrujando a todos los comparsas de su gran teatro cósmico, su genialidad le llevó al engaño sublime a la gran farsa en la que él actuaba de demiurgo, todo para satisfacer sus deseos, fué el gran actor, el showman de lo sublime .

Nos hablaba de los falsos maestros, ponía pingando a todos, contando intimidades de unos y de otros, sin ética ni moral de ninguna clase, ¿Cómo no creerle? Se justificaba todo desde el punto del Acecho y de la destrucción del ego, subvertir el lenguaje y la moral, la ética, la normalidad establecida, se trataba de escandalizar de epatar de confundir a través de las disonancias cognitivas, de las mentiras sobre la historia personal, de la expresión de contradicciones …¿Era eso el acecho?.

A pesar de las señales, estábamos empeñados en tragarnos todo lo que dijera, indudablemente era un gran brujo y nos tenía embrujados con la magia de su palabra y de su energía.
Menos mal que nunca pasó por mi cabeza la idea de meterme en aquel grupo que estaba recibiendo de él sus enseñanzas directamente, me bastaba con “conocerle” y poner en práctica desde lejos todas las enseñanzas que me parecían válidas y eficientes.

Luego leí el libro de la que fué su esposa y a pesar de la evidencia seguí sin destruir el mito, y después de su muerte se desató un alud de fango y de improperios, de odios encontrados a los que no hice el menor caso, realmente me daba igual, ya se sabe que aunque esté mal visto hablar mal de los muertos, basta que el muerto sea famoso y que además haya pretendido borrar su historia personal para que se desencadene un desprestigio feroz de su memoria, me seguía dando igual se dijera lo que se dijera, a mí sólo me importaba lo que había aprendido de sus libros y del contacto con él.

Se le exige siempre al maestro que sea perfecto, sin embargo yo creo que un maestro puede enseñarte a través de sus imperfecciones, es más el buen alumno aprende de todo y de todos, incluso se aprende más, de lo negativo que de lo positivo. Lo que importa es que llevemos a cabo las verdaderas enseñanzas que están en todos los libros sagrados.
Somos meros trasmisores, las energías se canalizan a través de nosotros y en cada época surgen los que son necesarios para la modalidad de la época, canalizando lo que hace falta.

En este blog relaté un cuento sufi en el que un hombre pedía a Dios que bendijera a todos los asesinos, ladrones, enemigos y personas malvadas que se habían cruzado en su vida.
Ante sus ruegos insistentes y en voz alta, sus amigos, indignados de que no pidiera por ellos, le echaron en cara el ser tan desagradecido con los que tanto bien le habían hecho y le exigieron les explicara el absurdo de su petición de bendiciones para los desalmados.
El hombre les contestó que ellos, lo malvados, al hacerle sufrir habían sido sus maestros verdaderos, pues le habían obligado siempre a volverse hacia el bien.

La vida personal de los grandes hombres como Krishnamurti, Chogiam Trungpa Rimpoché, León Tolstoy, Gurdieff y de tantos y tantos que tenían algo que enseñarnos, ha sido mancillada por unos y por otros, lo que sea verdad ó mentira sobre su vida personal no invalida lo que lograran transmitir ó enseñar al que tuvo la suerte de aprender de ellos y de sus libros.

En el caso de Castaneda, nunca podremos saber hasta dónde llego el acecho, la patraña y el engaño, hasta donde la genialidad, la manipulación y la tergiversación, hasta dónde la ficción y la realidad pero si sabemos, con certeza, el bien que nos procuró con las enseñanzas recogidas en sus mágicos libros.

El Castaneda que yo conocí ó que yo me inventé nada tiene que ver con el real, la percepción siempre nos anda jugando malas pasadas, recuerdo un día en el que me reuní con mis hermanos cuando mis padres murieron, para ver sus fotos y hablar de ellos, quedé sorprendida al comprobar que la visión que teníamos, cada uno de nosotros, de nuestro padre y madre común, nada tenía que ver entre sí e incluso eran opuestas, así es y nada es.

Mi agradecimiento sigue incólume, mi experiencia fue realmente personal e intransferible. Gracias por haber tenido el privilegio de haber leído sus libros y de poder verle como ser humano. .

Castaneda tiene toda mi admiración como el escritor más genial y extraordinario, logró que me creyera totalmente todo su mundo mágico, que lo viviera y que aprendiera a través de él a manejarme en el mundo de todos los días. Su vida personal sólo a él le pertenece. Mi experiencia y contacto con él fué importante y positivo y eso es lo que me vale.

Él mismo nos advertía en sus libros que había caído en la trampa del poder y del sexo, indirectamente se descubría, ya que a todos “los grandes hombres”les criticaba lo mismo sin apenas variantes, todos los gurus y grandes escritores del momento que había conocido cojeaban de la misma patita: nos contó de sus adicciones y “aberraciones” sexuales, yo me quedé pasmada porque a pesar de ser muy conocidos y estar vivos los acusaba con nombres y apellidos, que la mínima ética me impide referir, condenándolos sarcásticamente.

Para borrar la historia personal nada como la mentira y la contradicción permanente, como un actor genial que a pesar de representar un personaje se lo cree hasta el punto de tomar vida y ser convincente, el precio es la confusión de llegar a creerse el personaje.

También nos lo advirtió de palabra en uno de sus seminarios:-

“Haced lo que os digo” (le faltó el “en memoria mía”), “pero no imitéis lo que hago pues no soy más que un ser humano.
¿Qué podéis esperar de mí? Yo carezco del poder de don Juan. He fracasado en mi intento de ser impecable.


Y en sus libros don Juan le advertía de la diferencia abismal que hay entre ser “brujo” y ser “hombre de conocimiento”. Le contaba la historia de su linaje: los nuevos videntes toltecas, verdaderos hombres de conocimiento, eran muy distintos a sus antecesores, los antiguos videntes toltecas, que habían quedado atrapados en la trampa del poder y eran capaces de hazañas indescriptibles, pero pagando el alto precio de renunciar a la sabiduría, que pasa de prodigios y manipulaciones, por lo que se quedaron meramente en brujos de inmenso poder.
A continuación le decía que él era como los brujos antiguos, con su fuerte inclinación a tratar con los seres “inorgánicos” y sus ansias de poder.

Cuando Castaneda le cuenta su ensueño con el explorador azul y su interpretación de que está presa en el mundo inorgánico y de que se ve compelido a salvarla (entre otras cosas porque su energía le recordaba a su padre), don Juan le aconseja, muy claramente, que olvide ese evento y lo considere como
<em>“una tentativa de los seres inorgánicos por complacer mis fantasías” remarcando que “si el ensueño se acentúa demasiado se convierte para los brujos antiguos en una fuente inagotable de vicios y caprichos.”

Haciendo caso omiso del consejo, Castaneda salva al explorador azul, pero pagando un precio muy alto, se intercambia por ella y él queda preso, en su lugar, en el mundo inorgánico.
Don Juan lo salva y lo reintegra al mundo pero le dice:

“Liberaste al explorador azul, pero perdiste tu vida. O peor aún, perdiste tu libertad. Los seres inorgánicos dejaron libre al explorador, pero a cambio de ti.”

Un cuento sufi describe muy bien al verdadero sabio:-
“...un pescador encontró entre sus redes una botella de cobre con un tapón de plomo. Al abrirla apareció un genio que le pidió tres deseos. El pescador le pidió en primer lugar que le convirtiera en sabio para poder hacer una elección perfecta de los otros dos deseos. Una vez cumplida esta petición, el pescador reflexionó y dio las gracias al genio diciéndole que no tenía más deseos.”

Acabo de leer el libro de Amy Wallace “Aprendiza de bruja. Mi vida con Carlos Castaneda”, a pesar de estar mal escrito y peor traducido, tiene cierto interés ¿testimonial? eso sí cuestionando siempre lo que pueda tener de cierto ó inventado, me ha costado mucho leerlo, es más acabo de terminarlo hoy, por lo que estoy aún chocada añadiendo estas palabras a lo que escribí en Julio de este año : “La estrategia del engaño”y que no quise publicar en el blog hasta mi vuelta de un viaje de dos meses, viaje que me conectó con el libro de Amy Wallace .
Mientras lo leía, a trancas y barrancas, corroboraba engaños intuidos y descubría evidencias rechazadas, que me dejaban exhausta y vencida como si hubiera descubierto la verdad, a mi mente vino un verso de Pessoa que ahora podía comprender:-

“Estoy hoy vencido como si supiera la verdad” .

Busqué en mi librería el poema al cual pertenecía este verso, para ahondar más, y lo encontré en las Odas de Ricardo Reis (heterónimo de Pessoa) con este incomprensible título: ”Tabaquería”.

Me permito tan solo reseñar los versos del comienzo y del final del poema, que tenía subrayados por el impacto que me causaron hace ya muchos años, cuando los leí por primera vez, hasta el punto de recordar de memoria el verso citado tantos años después, hasta estos días no lo he comprendido de verdad, al vivir en mí las palabras del sabio poeta:

Tabaquería.

No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.
…...............


Estoy hoy vencido, como si supiese la verdad.
Estoy hoy lúcido, como si fuera a morirme,
y no tuviese más hermandad con las cosas
que una despedida, volviéndose esta casa y este lado de la calle
la hilera de vagones de un tren, y una partida pitada
desde dentro de mi cabeza,
y una sacudida de mis nervios y un crujir de huesos en la ida.


Una vez más me socorren sus versos, he sentido al leerlos nuevamente el bálsamo de la profundidad, que suaviza la tristeza y derrota del ego, que no sólo necesita ser admirado ciegamente sino también ciegamente admirar.

Me ayuda a poner las cosas en su lugar:
La verdad es el descubrimiento de la mentira, realmente del autoengaño con el que solemos evadirnos de nuestra propia responsabilidad y delegar en otros para que nos salven ó nos hagan felices y especiales. Siempre es más cómodo que otro lo haga por tí, si eso fuera posible.

Hago mías las palabras de Jodorowski sobre Castaneda, yo también creo que su aportación ha sido inmensa y genial:

“Su aportación ha sido inmensa: él creó una fuente de conocimiento diferente, la fuente sudamericana. Hizo revivir el concepto del guerrero espiritual... Volvió a poner de actualidad el trabajo sobre el sueño despierto. Sin duda, ha publicado demasiado, pero los editores norteamericanos le hacen firmar contratos por una decena de libros... Y siempre, a pesar de todo, siempre tiene algo nuevo que decir, sus libros revelan muchas cosas olvidadas. De manera que, verdad o mentira, poco importa. Si es trampa, es una trampa sagrada...”