Montañas azules. Óleo. 2002. Blanca.
Hoy estoy melancólica y un poquito sublime, a veces sentimos la llamada del corazón con más fuerza de lo conveniente, casi hasta perder las formas ...Es entonces cuando los versos de San Juan vienen a socorrernos y a recordarnos que no somos tan raritos, por sentir que volamos y que caemos, que nos disfrazamos y que nos arrancamos la ropa, que miramos al cielo mientras rodamos por tierra, que escribimos poemas, sin ton ni son, sólo porque los versos se escapan sin que nos demos cuenta.
San Juan de la Cruz es para mí el poeta místico que más siento.
Recitar y cantar sus versos siempre fue mi gran atrevimiento, aún hoy me atrevo con él, después de una intimidad de tantos años me siento amada y comprendida porque lo amo y lo comprendo.
Hace ya muchos años Enrique Morente puso música a sus poemas, lo cantó como nadie, lástima que no lo hayan vuelto a editar y que esté descatalogado. Aún así es provable que podáis encontrar alguna versión en internet, merece la pena.
San Juan saldrá en este blog más de una vez. Sus poemas, son inefables y apasionados. Sentidos y emociones vibrando una música divina.
Lo más, de lo más, enamorarse de Dios, ese alguien a quien podemos imaginar como queramos sin posibilidad de desfraudarnos, porque nos quiere tal cual somos y ya no tener ni desear nada más que ese gozo de amar sin condiciones.
San Juan nos habla de ese amor, de ese buscar al ausente y hallar entre sus palabras de dolor las certezas de su amor:
“Adónde te escondiste Amado y me dejaste con gemido,/ como el ciervo huíste habiéndome herido,/ salí tras tí clamando y eras ido.”
Esa herida que no cesa hasta encontrarnos con él ó ella.
San Juan sabe combinar y entramar con sabiduría amorosa y arte sublime lo humano y divino que hay en todos nosotros.
Cantar del alma que se huelga de conocer a Dios por fe.
Qué bien sé yo la fuente que mana y corre,
aunque es de noche.
Aquella eterna fuente está escondida,
que bien sé yo donde tiene su manida,
aunque es de noche.
Su origen no lo sé, pues no le tiene,
mas sé que todo origen de ella viene,
aunque es de noche.
Sé que no puede ser cosa tan bella,
y que cielos y tierra beben de ella,
aunque es de noche.
Bien sé que suelo en ella no se halla,
y que ninguno puede vadearla,
aunque es de noche.
Su claridad nunca es oscurecida,
y sé que toda luz de ella es venida,
aunque es de noche.
Sé, ser tan caudalosas sus corrientes.
que infiernos, cielos riegan y las gentes,
aunque es de noche.
La corriente que nace de esta fuente
bien sé que es tan capaz y omnipotente,
aunque es de noche.
La corriente que de estas dos procede
sé que ninguna de ellas le precede,
aunque es de noche.
Aquesta eterna fuente está escondida
en este vivo pan por darnos vida,
aunque es de noche.
Aquí se está llamando a las criaturas,
y de esta agua se hartan, aunque a oscuras
aunque es de noche.
Aquesta viva fuente que deseo,
en este pan de vida yo la veo,
aunque es de noche.