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sábado, 14 de febrero de 2009

El Silencio y la Palabra.Anacoretas del desierto.
















12. “Del mismo modo que las puertas de los baños continuamente abiertas hacen salir rápidamente el calor afuera, así el alma, obligada a hablar mucho, aunque diga cosas muy bellas, disipa su propio calor por la puerta de la palabra. El silencio oportuno es bello, pues no es otra cosa que la madre de los pensamientos profundos.” (Diádico Cap.gn.70)

3. Abba José dijo a abba Nisteros:
- “¿Qué debo hacer con mi lengua? ¡No consigo contenerla!
Le dijo el anciano:
Si hablas, ¿hay paz?
Respondió:
No.
Entonces dijo el anciano:
Si no tienes paz, ¿por qué hablas? Guarda silencio, más bien. Y si tienes ocasión de hacer un discurso, más que hablar, escucha”
.(Alf, Nisteros 3).

7. Abba Poimén dijo:
- “En cualquier pena que tengas, la victoria es el silencio”.( Alf, Poimén 37).

8. Abba poimén dijo:
- “Si eres silencioso, encontrarás reposo en cualquier lugar donde habites”.(Alf, Poimén 84).

9. Uno de los padres dijo:
- “Si nuestro hombre interior es vigilante, está en situación de dominar también lo externo, pero si no es así, busquemos con toda la fuerza el dominar la lengua”.(N 239).

14. Abba Isaías dijo:
- La sabiduría no consiste en hablar; la sabiduría está en saber en que momento callar. Calla con conocimiento y habla con sabiduría. Reflexiona antes de hablar y responde aquello que conviene. Sé ignorante con conocimiento para huir de muchas penas. Quien se muestra sabio acumula penas sobre sí. No te jactes de tu conocimiento, porque ninguno sabe nada…….”

16. Un hermano preguntó a abba Matoes:
- ¿Qué debo hacer? Mi lengua me procura aflicción: Cuando estoy en medio de los hombres no consigo contenerla, la juzgo en relación a las obras buenas y la acuso. Por lo tanto, ¿qué debo hacer?.
El anciano le respondió:
- ¡Huye a la soledad, porque eso es debilidad! Quien vive entre los hermanos no debe ser un cuadrado sino un círculo, para así poder rodar al encuentro de ellos.
Y añadió el anciano:
- No por virtud vivo en la soledad, sino por debilidad; fuertes son, en efecto aquellos que van en medio de los hombres”
. (Alf, Matoes 13).
Apotegmas de los padres del desierto. (Introducción selección y versión de Martí Ávila i Serra. José J. de Olañeta, Editor). Selección de la entrada, según criterio de la que escribe.