sábado, 3 de diciembre de 2011

La Taberna Intergaláctica. Poema 33.

Taberna Intergaláctica


En la Taberna Intergaláctica con MayMi,

destejiendo los hilos del tapiz de la vida,

descubriendo la luz que palpita en las sombras,

abriendo aún más el camino a las estrellas.


Al volar en el espacio infinito, nos encontramos a la Estrella Polar,

ésa que brilla tanto y siempre permanece en el mismo lugar;

detrás tiene escondida a la Estrella del Sur, que juega al escondite con nosotros y más allá la cola de Leo despidiéndose...


En la taberna intergaláctica todo es posible.

Están todos los mares con sus acantilados

y sus playas de arena azul y blanca.

Están todos los pájaros con sus plumas de aire.


Las estrellas fugaces se paran allí a beber vino tinto

y a reír centelleantes en los ojos de la gitana.

El sauce baila a cualquier hora del día

y el bosque de chopos canta jugando con el viento.

Los robles hermanados se mueven en silencio,

abriendo galerías sin fin hacia la nada.

Y el alcornocal deshace el tiempo con sólo su presencia.


Miguel siega la hierba bailando en las espigas

y el huerto colorea de rojos y de verdes.

La sobriedad se viste de abundancia

y lo sublime adorna cada instante.


Aquí viven y ensueñan mis firmes aliados,

con ellos, abrazados, viajo hacia la luz.


Blanca. Poema 34. (Agosto 2002).