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sábado, 17 de enero de 2009

Rita pikta.Entrevista.Arboleda Gaia.




Rita Pikta.
Fijaros en esta mujer, imposible saber su edad, eso sí parece mayor, pero no vemos en ella a una anciana, nos sorprenden su vigor, su alegría, la vivacidad de sus ojos, su dulce firmeza dentro de su fragilidad, su coquetería y su aceptación total, con su cara pícara parece decir “Yo sé”.
Nació en un barco de pesca en Alaska, fue la primera mujer en su tierra que obtuvo el título de médico de Medicina Tradicional y sin haber ido a la escuela, es una de las trece abuelas, a la que Ima Sanchís entrevista en Octubre del 2008, y así son sus respuestas:

“La mejor manera de enseñar es sencillamente siendo. Todas las abuelas sabían que yo sería una gran sanadora y una lider espiritual, pero la que más confiaba en mí era mi bisabuela,
fue ella la que me entregó las trece piedras y las trece plumas de águíla para cuando las abuelas al fin se reúnan”
“Yo me crié con las abuelas sabias, caminé con ellas y aprendí de ellas sin hacer preguntas”..
Todas las abuelas tienen visiones. Rita Pikta nos cuenta que ella empezó a tenerlas a los cuatro años, y desde entonces puede sanar. ¿Cómo lo hace?:
- “Les aseguro que yo no hago nada, simplemente me entrego. Nada me pertenece, no tengo nada, todo lo dejo ir y no pienso sobre ello. La contrapartida es que nada me hiere”.

La entrevistadora le apunta:- Pero tuvo un cáncer. Y Rita con total naturalidad y franqueza le dice:
-“Las enfermedades vienen de la rabia, una rabia sostenida y soterrada se convierte en enfermedad. Yo acumulé ira desde mi infancia. Mi padre murió un mes antes de que yo naciera y siempre lo añoré. Y quería tener una nariz hermosa , un perfil como el de Elízabeth Taylor, y bonitos vestidos”.
¿Y qué le dijo la abuela?
-"Que si quería verme una nariz hermosa, me limpiara por dentro. Bella por dentro es bella por fuera. Tuve que aprender sobre mí misma, entender que sólo existe la abundancia y que para vivir en paz hay que perdonar. Al dolor hay que dejarlo marchar”.
P: Dicho por usted, parece sencillo.
“El problema es que nos olvidamos de lo que esencialmente somos. Nos emperramos en hacer cosas en lugar de permitirnos no hacerlas. Siempre esforzándonos en , queriendo gustar a alguien, queriendo ser fuertes.”
P. La otra opción no la veo clara…
“Permitirnos ser, es decir: Ser nosotros mismos, tomándonos nuestro tiempo para hacer lo que debemos hacer, ser más flexibles. Conocernos y compartir”.
P: El empeño que ponemos en ser perfectos es lo que nos hace sufrir, ¿no es así?.
“Sí eso pienso. Y también pienso que a veces la gente está aferrada a su sufrimiento.”
P: ¿Y qué le ha ayudado a conocerse a sí misma?
- “Me he deshecho de mi ego, no hay quien baile mejor ó peor que yo. Todo lo que veo es hermoso, así que quiero que todo el mundo vea todo hermoso y que aprendan a amarse a ellos mismos y compartirlo todo con los demás”.
P: ¿Y cómo se llega ahí?
- “ En mi pueblo, desde muy pequeñitos se les enseña a los niños que lo que piensan tienen que sentirlo y que lo que sienten tienen que pensarlo”.
P. ¿Qué le ayudó a superar la muerte de cinco hijos?
- “Sueño que han crecido y que me están ayudando. A veces pienso que si vivieran aquí igual me causarían dificultades. Están en el otro lado y me protegen, y yo les doy las gracias todos los días. No puedo agarrarme a ellos fui un instrumento para traerlos a este mundo de camino al siguiente. Cuando era pequeña mi madre solía decirme que cuando vamos al otro lado nos convertimos en estrellas y que hay muchas ventanas en el universo que nos están mirando”.
P: ¿El camino se lo mostró el gran espíritu?
- “No, el camino simplemente viene si aprendes a escucharte a ti mismo y tratas a todo el mundo como te gusta que te traten a ti. Mi bisabuela me enseñó hace mucho tiempo que te conviertes en ser humano cuando aprendes a aceptar, cuando aprendes a fluir. ¿Y sabe lo que decía mi madre? Mi madre me decía: Está bien cuando está bien y está bien cuando no está bien. Es así, pero siempre queremos cambiarlo todo y de esta manera nos agarramos a lo que está mal y no lo dejamos ir”.
¿Qué os parece? Mi amiga la Gitana siempre lo dice: “De simple que es, es pavoroso”.
Las verdades se disfrazan de mil maneras, hay que desnudarlas y hacer el amor con ellas hasta transformarnos en carne de su carne y sangre de su sangre. Demos las gracias a las abuelas, por su testimonio de ver venir los años con alegría, amor y compasión. ¿Hay mayor regalo?.