viernes, 24 de abril de 2009

Pensamientos. Poema Chamánico 2.

Mar de nubes. Acrílico. 2002.


Pensamientos

Sombras fugaces, los pensamientos flotan en la mente.
insustanciales, densas nubes que se diluyen ,
en el inmenso cielo de la conciencia.

Se transforman , se desvanecen, arden
en la luz infinita, en la eterna llama del ser consciente.

Alimento ese fuego, pero a veces ¡Ay! me distraigo …
Se apaga y los pensamientos toman cuerpo,
me llevan y me traen a su antojo.

Naufraga y exhausta sobre la arena pido ayuda.
Es tan fácil, me dicen:
Enciende nuevamente la llama del Intento
y volverás a sentir al cálido ser que vive en tí.

Refúgiate en esa fortaleza impenetrable:
Conciencia de ser plena y constante.

Libérate de la distracción y serás.

Blanca. Abril 1.999. Los Ángeles. California.

miércoles, 22 de abril de 2009

Relatos y Reflexiones Zen. Con Shundo Aoyama.


Zazen salva, sin distinciones, a todos los seres sensibles »

Shundo Aoyama es una monja Zen de la escuela Soto que vive en el templo Muryo-ji, en Japón. Escritora reconocida en su país, habla de la vida cotidiana – la enfermedad, el paso del tiempo, la naturaleza, ect. A través de una visión enraizada en la armonía de todos los seres del universo nos visita en esta página y la anterior con su libro "Usukushili Hito Ni", publicado en inglés con el titulo "Zen seeds" . En castellano “Semillas Zen”, publicado en Miragüano Ediciones.

Presentación

Escasas son las mujeres que logran el merecido reconocimiento, así que cuando tenemos la alegría de que un nombre de mujer resuene, se fortalece nuestra confianza.
Hace unos años leí “Semillas Zen”, me impresionó vivamente. Uno de los libros más bellos y poéticos que he conocido, sus palabras cálidas y brillantes nos traen vivencias sencillas, siempre conscientes.
La conciencia del instante se expresa en receptividad y presencia plena, en todo lo que nos suceda, lo que nos lleva al disfrute de lo natural , de lo sencillo, de lo que es.
Hacer un arte con lo cotidiano es un desafío difícil pero posible, como Shundo Aoyama demuestra.

Hágamos un poco de historia para poder profundizar en este modelo de mujer.

Siempre me molestó el machismo, el ego patriarcal que tantos hemos padecido, pero el colmo fué cuando comencé a adentrarme en el budismo y descubrí que las culturas orientales (India, China, Japón, Corea..etc) siguen siendo, aún hoy día, fuertemente patriarcales.
En la época que vivió el Buda Sakiamuni, imperaba en India el Hinduismo Brahamánico, dirigido celosamente por la casta de los brahamanes, la mujer era impura y no podía alcanzar la iluminación hasta que se ganara (“portándose bien”)su reencarnación masculina y además naciera en la casta superior de los brahamanes, ya que todos los demás eran impuros, por lo que los hombres de castas inferiores tampoco podían acceder a los símbolos, prácticas y enseñanzas religiosas.
Así que el Buda Sakiamuni , se encontró con este terrible problema. Lo solucionó rápido oponiéndose a la discriminación de los seres humanos en función de su nacimiento y afirmó que un hombre es puro o impuro, superior o inferior, sólo en función del estado de su mente: Un hombre de mente impura, aún nacido en la casta superior, es impuro; un hombre de mente pura, aún nacido en la casta de los intocables, es puro.
Fue una conmoción para la sociedad india y un paso gigantesco para la época, el que buda Sakhiamuni diera entrada a todos los hombres sin más condición que la de aspirar a despertar.
Pero ¿Y las mujeres? Ah, eso era harina de otro costal, hasta el Buda se lo tuvo que pensar, tal era la ferrea presión social que se respiraba, y durante cierto tiempo se negó a las peticiones de su esposa y de las mujeres de su clan de ser aceptadas en la orden monástica.
El Buda se negaba no porque considerara que las mujeres fueran inferiores e incapaces de acceder a las más altas experiencias espirituales sino porque sabía que ello ocasionaría un gran rechazo social hacia la incipiente orden budista. Claro que un buda(El despierto)aunque sea jovencito sabe actuar a pesar de cualquier presión y así fue que aceptó la inclusión de las mujeres en el monacato.
Otro acto revolucionario que tardaría muchos siglos en asentarse, la mujer siempre estaría en segundo o tercer plano, dentro o fuera de los monasterios, hasta hoy día

Esta es la razón fundamental por la que me complace tanto que ahora en pleno siglo XXI,una mujer, monja Budista Soto Zen, haya podido salir a la luz.
En palabras de DoKusho Villalba, que hace una mágnífica presentación de Shundo Aoyama, de la cual me he valido para hacer esta síntesis:

“El hecho de que la maestra zen Shundo Aoyama Roshi sea contínuamente solicitada para dar conferencias y dirigir retiros de meditación tanto en Japón como en Occidente es, pues, un afortunado signo de los tiempos actuales”.
“Somos muchos los occidentales que consideramos que la tradición Soto Zen que hemos recibido vía Japón está excesivamente masculinizada. Excesivamente quiere decir demasiado polarizada en los valores masculinos patriarcales. No olvidemos que el Bushido, el código militar samurai, y el zen japonés se han influenciado y recreado mutuamente. Esta influencia se aprecia en un cierto espíritu militar que impregna la vida monástica zen japonesa, en la férrea jerarquía institucional y en el excesivo énfasis en valores típicamente masculinos como fuerza, resistencia, obediencia jerárquica, etc”.


Es necesario, pues, un nuevo paso hacia la igualdad , reequilibrarse .

“Y en este reequilibrio, la rica aportación de mujeres de sabiduría como Shundo Aoyama son imprescindibles.
Me alegra profundamente reconocer que la lectura de “Semillas Zen”me ha aportado algo que ninguna otra lectura Zen anterior había conseguido. ¿Cómo lo definiría?. Esa redondez, esa calidez, esa sencillez y cuidado de lo aparentemente insignificante, esa alegría natural por hechos simples de la vida cotidiana, esa sensibilidad hacia la belleza y ese calor del corazón que envuelve sus anécdotas....”.


En la entrada anterior de este blog he dejado hablar a la propia Shundo Aoyama, seleccionando dos fragmentos : El Tábano y Amor, de “Semillas Zen”. A su salud. Disfrútenlo.

lunes, 20 de abril de 2009

El tábano y el amor. Con Shundo Aoyama.



Shundo Aoyama en “Semillas Zen” nos muestra su sencillez y honestidad en estos dos bellos relatos.

El Tábano:
Una vez, mientras me encontraba aconsejando a una mujer que, bañada en lágrimas, me había comunicado su deseo de morir, de repente un tábano entró en mi habitación. Al tratar de escapar de la sala, el tábano se arrojó repetidamente contra la ventana, cayó al suelo atolondrado, se levantó y de nuevo atacó el mismo lugar con el que se había topado. Esto me hizo recordar al maestro Zen Fugai (s.XIX) y le conté a la mujer la siguiente historia:

Un hombre próspero que había ido a visitar al maestro Zen Fugai en su templo ruinoso sito en Osaka, estaba quejándose de sus problemas. En ese momento entró un tábano en la habitación. Comenzó a estrellarse contra la ventana una y otra vez. Fugai observó al tábano con atención, aparentemente sin escuchar a su visitante.
El hombre rico, impaciente, dijo con ruda ironía: “Parece que le interesan mucho los tábanos”. Al oírlo Fugai replicó: “Lo siento. Es que me da mucha lástima la situación del pobre tábano. Este templo es conocido por su estado ruinoso, ¿sabe? A pesar de que podría salir libremente por uno de los muchos boquetes que hay en paredes y ventanas, este tábano sigue empeñado en abalanzarse contra el mismo sitio, convencido de que es la única salida posible. Como siga así, morirá. Pero no es el tábano el único que me da lástima.


AMOR
En cierta ocasión, obsequié a una conocida con un souvenir que había escogido esmeradamente durante un viaje, con la esperanza de que fuese de su agrado.
Me dejó atónita cuando dijo: “No lo quiero para mí, pero lo acepto porque con él haré un bonito regalo a otra persona. Repliqué ofuscada: “Si hubiera sabido que lo ibas a regalar, no te lo hubiese dado”.
En ese instante, me di cuenta de mi error. Observé lo espantoso que era el apego mental que tenía sobre algo que acababa de regalar. Fui incapaz de dar incondicionalmente, diciendo: “Eres libre de tirarlo o de regalarlo. Basta con que lo hayas aceptado”.
Me sentí agradecida al pensar: “Soy muy afortunada por haber recibido las enseñanzas del Buda, así podré reconocer esa parte de mí que se aferra a las posesiones”.
Parafraseando a Rabindranath Tagore: “Que mi amor por ti, no se te convierta en una carga, pues he optado por amarte libremente”.
Al amar y dar incondicionalmente, Tagore evitaba agobiar a la persona que recibía. Al darme cuenta de la gran diferencia que había entre mi pensamiento y el de Tagore, me sonrojé de vergüenza.


Semillas Zen. Shundo Aoyama. Miraguano Ediciones.

viernes, 17 de abril de 2009

La Meditación en la vida cotidiana 1. Con Sogyal Rimpoché.

Andy Goldsworty. Arte natural y efímero.

Integración e Inspiración

Me he dado cuenta de que los modernos practicantes espirituales desconocen la manera de integrar su práctica meditativa en la vida cotidiana. No podría insistir lo suficiente: integrar la meditación en la acción es todo el objetivo, el sentido y la base de la meditación. La violencia y la tensión, los desafíos y las distracciones de la vida moderna hacen aún más urgentemente necesaria esta integración.
Hay personas que se me acercan a lamentarse: “Hace doce años que medito y no he cambiado en nada. Sigo siendo el mismo ¿por qué?” Porque hay un abismo entre su práctica espiritual y su vida cotidiana. Es como si existieran en dos mundos independientes que no se influyen mutuamente. Me recuerdan a un maestro que conocí cuando iba a la escuela en Tibet: sabía explicar las reglas de la gramática tibetana con gran brillantez , pero apenas era capaz de escribir una frase correcta.
¿Cómo, entonces, podemos lograr esta integración, esta fusión de la vida cotidiana con el humor sereno y el espacioso desprendimiento de la meditación?No hay nada que pueda sustituir la práctica cotidiana, pues sólo mediante la verdadera práctica empezamos a saborear ininterrumpidamente la calma de nuestra naturaleza de la mente y seremos capaces así de continuar la experiencia en nuestra vida diaria.
Siempre les digo a mis alumnos que no salgan de la meditación demasiado deprisa. Deje un periodo de unos cuantos minutos para que la calma de la meditación impregne su vida.
Luego, después de la meditación, es importante no ceder a la tendencia que tenemos de solidificar nuestra manera de percibir las cosas. Cuando regrese a la vida cotidiana, deje que la sabiduría, la visión, la compasión, el humor, la fluidez, la espaciosidad y el desprendimiento obtenidos en la meditación se infiltren en su experiencia diaria. La meditación nos despierta la percepción de la naturaleza ilusoria de todas las cosas; mantenga esa conciencia incluso en pleno samsara.
Así pues, lo verdaderamente importante no es sólo la práctica de sentarse, sino mucho más el estado mental en que uno se encuentra después de la meditación. Es ese estado mental sereno y centrado el que debemos prolongar en todo lo que hacemos. Me gusta aquél relato zen en que el discípulo pregunta al maestro:
-Maestro, ¿cómo se lleva la iluminación a la acción? ¿Cómo se practica en la vida cotidiana?
-Comiendo y durmiendo -responde el maestro.
Pero, maestro, todo el mundo come y todo el mundo duerme.
Pero no todos comen cuando comen ni todos duermen cuando duermen.
De aquí proviene el famoso proverbio zen: “Cuando como, como; cuando duermo, duermo”.
Comer cuando se come y dormir cuando se duerme significa estar plenamente presente en todos los actos, sin que ninguna de las distracciones del ego le impida estar ahí. Eso es integración. Y si de veras quiere conseguirlo, lo que ha de hacer es no simplemente practicar a modo de terapia o medicina ocasional, sino como si se tratara del alimento diario.
Con demasiada frecuencia las personas van a la meditación con la esperanza de obtener resultados extraordinarios, como visiones, luces o algún milagro sobrenatural. Y cuando eso no se produce, quedan muy decepcionadas. Pero el auténtico milagro de la meditación es mucho más ordinario y mucho más útil. Es una transformación sutil, y esa transformación no sólo ocurre en la mente y en las emociones, sino también en el cuerpo. Es una transformación muy curativa. Los médicos y los científicos han descubierto que cuando uno está de buen humor, hasta las células del organismo están más alegres, y cuando su mente está en un estado más negativo, las células pueden volverse malignas. Todo nuestro estado de salud tiene mucho que ver con nuestro estado mental y nuestra forma de ser.

La Inspiración

La meditación es el camino hacia la Iluminación y la mayor empresa de esta vida. Cuando les hablo a mis alumnos sobre la meditación, siempre insisto en la necesidad de practicarla con resuelta disciplina e indivisa devoción; al mismo tiempo, también le digo lo importante que es practicarla de la manera más inspirada y creativa posible. En cierto modo, la meditación es un arte, y hay que dedicarse a ella con el placer de un artista y fecundidad de invención.
Llegue a ser tan rico en recursos para inspirarse a entrar en su propia paz como lo es para actuar de forma neurótica y competitiva en el mundo. Existen muchas maneras de hacer la meditación lo más gozosa posible. Puede buscar la música que más le exalte y utilizarla para abrir su mente y su corazón. Del mismo modo, puede coleccionar composiciones poéticas y citas o versículos de las enseñanzas que a lo largo de los años le hayan conmovido y tenerlas siempre a mano para elevar su espíritu. A mí siempre me han gustado mucho las pinturas thankga tibetanas, y su belleza me proporciona fuerzas. Puede buscar reproducciones de pinturas que induzcan en usted el sentido de lo sagrado y colgarlas en las paredes de su habitación. Escuche cintas de enseñanza de algún maestro, o música sacra. Con una flor, una varilla de incienso, una vela, una fotografía de un maestro iluminado o una estatua de una deidad o un buda, puede convertir el lugar donde medita en un sencillo paraíso. Puede transformar la habitación más corriente en un espacio íntimo y sagrado, en un lugar en el que cada día va al encuentro de su verdadero ser con toda la alegría y la ceremonia feliz de dos viejos amigos que se saludan.
Y si encuentra que no le resulta fácil meditar en su domicilio de la ciudad, sea creativo y salga a la naturaleza. La naturaleza es siempre una fuente infalible de inspiración Para sosegar la mente vaya a dar un paseo por el parque al amanecer o contemple el rocío en una rosa un jardín. Tiéndase en el césped y alce la mirada hacia el cielo, y deje expandir la mente en su espaciosidad. Deje que el cielo exterior despierte un cielo dentro de su mente. Párese junto a un arroyo y funda la mente con su fluir; hágase uno con su incesante rumor. Siéntese junto a una cascada y permita que su risa sanadora le purifique el espíritu. Pasee por una playa y reciba de pleno en la cara el dulce aire del mar. Celebre la belleza de la Luna y utilícela para sosegar su mente. Siéntese a la orilla de un estanque o en un jardín y, respirando sosegadamente, deje que se haga el silencio en su mente mientras la Luna se alza lenta y majestuosamente en la noche despejada.
Todo puede utilizarse como una invitación a la meditación: una sonrisa, una cara en el metro, la imagen de una pequeña flor que crece en una grieta de la acera, un hermoso corte de tela en el escaparate de una tienda, el modo en que el Sol ilumina las macetas de un alféizar. Esté atento a cualquier signo de belleza y gracia. Ofrezca todas las alegrías, esté despierto en todo momento a “las noticias que siempre llegan del silencio”.
Poco a poco se convertirá en señor de su propia dicha, en farmacéutico de su propia alegría, con toda clase de remedios siempre a mano que lo eleven, lo animen, lo iluminen e inspiren todos sus actos, hasta su misma respiración.
¿Quién es un gran practicante espiritual? Una persona que vive siempre en presencia de su verdadero ser, una persona que ha encontrado y que utiliza constantemente los manantiales y fuentes de la profunda inspiración. Lewis Thompson, escritor británico moderno, escribió: “Cristo, poeta supremo, vivió la verdad tan apasionadamente que cada uno de sus gestos, a un tiempo Acto puro Símbolo perfecto, encarna lo trascendente”.
Para encarnar lo trascendente es por lo que estamos aquí.

El libro Tibetano de la Vida y de la Muerte. Sogyal Rimpoché. Edit. Urano.

martes, 14 de abril de 2009

Kitsch y Globalización.


Kitsch y Globalización. Las armas del Imperio.

Chantal Maillard comienza su ensayo: "Contra el arte y otras imposturas", con una anécdota de su vida que la llevó a comprender un poco más la situación actual y las diferencias entre Oriente y Occidente. Así, nos dice:

“Una vez fui a Damasco a dar una charla que debía versar sobre modernidad y globalización. La charla estaba destinada a ser oída por un público de estudiantes árabes y profesores de universidad de los distintos países de Oriente Medio. Mi intención -como lo es ahora- era hablar del kitsch y de la importancia que tiene entender el papel que desempeña, en los movimientos de masas, las modalidades sentimentales convertidas en categorías estéticas. La tesis era -y es- que 1) la cultura de la globalización es una cultura del Kitsch y 2) que lo es porque a quienes sostienen la política de consumo les interesa que así sea. Pero me topé con varios problemas.
En primer lugar, los términos “modernidad” y “globalización” son sinónimos allí. Para muchas naciones no occidentales, lo que implican es sencillamente la modernización de sus países. No se plantean la cuestión desde el prisma de la intromisión del imperialismo de Occidente en sus culturas, sino, simplemente en términos de progreso/atraso, modernidad/tradición. Para nosotros, en cambio, la globalización es el último peldaño de una carrera que iniciamos siglos atrás; pertenece a la historia de Occidente; es el momento final de un recorrido que aquellas naciones, para bien o para mal, no han recorrido. Así pues, había que aclarar conceptos. Y eso era algo así como dar una lección de historia: nuestra historia, no la suya.
En segundo lugar, ¿qué sentido tenía para ellos el concepto del kitsch? Pues, aunque a nosotros nos pudiese parecer que viven inmersos en él, lo cierto es que ahí donde no se haya efectuado el proceso de degradación de la copia no es legítimo hablar del Kitsch. En otras palabras lo que para nosotros es kitsch, para ellos no lo es; es tan sólo uno de los múltiples despliegues de lo moderno. Hablar de ello suponía, por tanto, dar otra lección de historia (también nuestra). Las categorías de la sentimentalidad estética no están dadas de una vez por todas sino que forman parte de un proceso cultural. Afirmar que estamos actualmente en las postrimerías del kitsch lleva implícito asumir que ha habido, en las sociedades occidentales, una historia de la sentimentalidad, que en cada época ha prevalecido una u otra categoría sentimental y que ésta se ha visto reflejada en los patrones estéticos del momento y reforzada por las formas elaboradas según los mismos.. Así pues, me disponía a hablar de ello cuando los traductores presentaron el principal problema: la palabra kitsch no tiene traducción en árabe. Y yo debía de darme cuenta de que, en Damasco (como en la India,, en Japón o en China) el kitsch no es kitsch, es otra cosa. Para sacarme de apuros, el moderador de la mesa, un profesor árabe formado en filosofía en Alemania, antes de iniciarse la charla, explicó el término al público. A juzgar por los rostros satisfechos de los asistentes, pensé que había acertado con su explicación y procedí a mi lectura. Más tarde, averiguaría en qué términos lo había definido: el kitsch, había dicho, es como una estatua de azúcar: es muy fea, pero tan dulce...
Sin embargo, al plantearme tratar de este mismo tema en Occidente, me percato de que los problemas son bien parecidos ya que carecemos generalmente de la perspectiva histórica necesaria para darnos cuenta de la sentimentalidad epocal en que nos desenvolvemos y reparar en los intereses que la promueven. Porque, ciertamente, las formas de la sentimentalidad no se generan de manera espontánea sino que se cultivan.
Así que la cuestión está en averiguar a quiénes y por qué interesa promover o cultivar la sentimentalidad del kitsch.”


Continúa Chantal M, analizando la diferencia que existe entre modernidad y globalización... selecciono párrafos, sintetizo.


"Cuando hablamos de globalización nos situamos en el ámbito económico. De lo que se está hablando es de la liberalización industrial y sus consecuencias.
…El despotismo postilustrado y postmoderno es ahora el de las grandes empresas cuyo gobierno se elige mediante el consenso de los espíritus domesticados por las estrategias de mercado.
La política de mercado, fomentada por los poderes políticos en detrimento de ellos mismos merma el poder del Estado-nación reduciendo sus
gobernantes a simples títeres y la democracia a una pantomima. Panto-mimos: el que lo imita todo, el actor de la gran representación, la mímesis universal. El político, lo quiera o no, es ahora un actor al servicio de las grandes empresas. Y lo que representa es lo que el pueblo, cada pueblo quiere ver representado: su propia historia, sus propios mitos seculares. El gobernante conoce las historias y encarna a sus héroes legendarios. Un pueblo necesita historia. Necesita ser contado. En ello se asienta su identidad. Al oírse contar las mismas historias una y otra vez, se reconoce. Por ello, quien gobierna se adueña de los mitos y los cuenta. A su manera. A la manera que más le conviene o que más conviene a quienes le apoyan.
Un buen ejemplo es lo que ocurrió en la India en 1999, cuando el partida nacionalista hindú utilizó la epopeya del Mahabharata para su campaña electoral. No utilizó el texto, sino la imagen, y no cualquier imagen, sino la que toda la India podía contemplar, en aquella época, en sus televisores; la de un Mahabharata fabricado en los estudios de Bombay. El dirigente del BJP se paseó por el norte de la india disfrazado del legendario héroe Arjuna en un carro adornado de guirnaldas. Ganó las elecciones. El carro era un coche Toyota, como en la serie televisiva. La población india identificó el carro del héroe Arjuna como un Toyota. Las imágenes no son inocentes; son activas. Integraron en su propio mito una imagen extraña, una imagen acorde con el progreso. El BJP consiguió su objetivo: vender el progreso (y con ello las armas nucleares), conjugándolo con la tradición.
También en Estados Unidos fueron elegidos para gobernadores y para presidentes actores de moda que encarnaban los valores de su pueblo. Otros mitos (menos sabios), pero idéntico proceder.
El problema es: ¿a sueldo de quiénes están los actores de la pantomima?"

CONTRA EL ARTE Y OTRAS IMPOSTURAS. CHANTAL MAILLARD. Edit. Pre-Textos.

sábado, 11 de abril de 2009

Poema Chamánico 1. El Cazador.


El Cazador en el bosque. Caspar David Friedrich (1.813)

“Es el diálogo interno lo que ata a la gente al mundo cotidiano.
El pasaje al mundo de los chamanes se abre cuando el guerrero para su diálogo interno.
Cambiar nuestra idea del mundo es la clave del chamanismo.
Y parar el diálogo interno es nuestra única forma de lograrlo.(Castaneda)


El Cazador.

Voy a la caza de los días,
de las horas conscientes de sí mismas.

El caos se yergue ante mí.
El enorme desván de la memoria se estremece y bosteza.
La voluntad entra a saco y remueve sus cimientos.

Nada puede distraerme del gran objetivo.
No hay tiempo que perder ni lugar adónde huir.

“Ni cogeré las flores .
Ni temeré las fieras
y pasaré los fuertes y fronteras.”

El silencio y el recogimiento para la pura acción.
¡A raya con los voladores! Son insustanciales.

Deshacer la madeja y hacer de sus hebras
hilos de silencio para tejer al Ser
y así poder volar en el sueño consciente.

Libres al fin… Hasta de nosotros mismos.

Los Ángeles. California. Abril 1.999.

Contra el Arte y otras Imposturas. Con Chantal Maillard.

Arrangement. (2002). Amy Cutler.


Lo que ampara, coarta. Con Chantal Maillard.

Hay amigos que lo son sin saberlo. Son aquellos que, sin conocernos de nada, nos dan todo su conocimiento.
Chantal Maillard es mi amiga, aunque nada sepa de mí. Sus libros tienen el sabor de lo auténtico, no tiene compasión consigo misma y se expone para que el que quiera pueda escarbar en sus páginas descubriendo el hilo que teje la urdimbre del conocimiento.
Sus poemas están tatuados en sangre, llenos de salvajes emociones que rajan y descuartizan el papel, se liberan de la etiqueta, pueden gustarnos o no, pero son un ejercicio de libertad, sí, de la libertad de ser uno mismo y expresarlo.
Es la tercera entrada que le dedico en este blog.Y no será la última. Es mucha la sabiduría que destilan sus ensayos. Ahora acaba de publicar : Contra el Arte y Otras Imposturas.
Como todos sus ensayos de gran altura, te lleva a la reflexión, a pararte ante la visión panorámica que te ofrece, sabe hilar tan fino que a veces te cansa y te hace saltar párrafos, buscando afanosa el final de una madeja tan amplia. Luego vuelves a releer la misma página intentando encontrar ese hilo perdido. Te enseña a mirar de otra manera, incluyendo al mundo te inserta en él y con su visión cala profundo, descubriéndonos las trampas, deshaciendo autoengaños.
Demuestra que los muros que nos amparan y los bastones que nos sostienen, a la vez nos coartan.
Trataré de sintetizar, seleccionando lo que más vivamente me ha interesado, hasta el momento. Comenzaremos por el prólogo en el que Chantal Maillard nos explica acerca del título, tan sorprendente:
Contra el Arte y otras Imposturas.


“Los muros y los bastones sirven para apoyarnos....”
“El adverbio “contra” que introduce este libro ha de leerse no sólo desde su acepción más común, la del enfrentamiento y la ofensiva, sino también desde la que designa la solidez del soporte. Me he situado “contra” el arte y otros conceptos institucionales como quien se apoya “contra” un muro que, al par que nos ampara, nos coarta. Muros, los de la metafísica, la ciencia, la moral, la política, la religión, las formas consensuadas de emocionarnos social y estéticamente, la filosofía o el arte, que hemos levantado para sostenernos, defendernos o protegernos pero que, cuando cobran solidez, nos impiden ver al otro lado, traspasar el ámbito conocido y aprender otras maneras de caminar, de estar y de relacionarnos con las cosas y, lo que es peor, nos hacen olvidar que alguna vez los hemos construido.
Podríamos pensar, de acuerdo con algunos textos chinos, que ciertos conceptos y valores en que vivimos hayan sido inventados para paliar la pérdida de la espontaneidad, ese saber anterior, esa armonía con las leyes del universo, lo que hace que una acción, la de un animal por ejemplo, sea certera. La armonía, como se dice en el Lao-tse, habría sido sustituida por la humanidad (o la caridad), ésta a su vez por la justicia, la cual, una vez perdida, habría sido reemplazada por la cortesía. La ciencia y la ética serían, en último término, algunos de los nombres que damos a nuestra estupidez.
Nuestras instituciones y nuestros saberes son métodos y fórmulas para ayudarnos a caminar con nuestra ignorancia. Pero cuando convertimos sus acepciones en verdades, la ignorancia deviene estupidez. Los bastones se vuelven contra nosotros formando empalizadas en jaulas o convirtiéndose en armas destructivas, y los muros empiezan a oprimirnos. Conceptos que nos servían para entendernos devienen categorías de la realidad. Entonces es cuando lo que com-poníamos empieza a im-ponérsenos. La estructura de los muros se nos antoja, progresivamente, la del universo. Y con la pérdida progresiva
de la conciencia del proceso lo impuesto deviene impostura.
Para que nos entendamos, pondré un ejemplo sencillo, el de la “hiperactividad”, por ejemplo. Hasta hace muy poco no vino a formar parte de la psicopatología. Pero en cuanto se empleó para designar un determinado conjunto de rasgos comportamentales, de repente vino a designar una realidad. La hiperactividad es algo que existía antes de ser nombrado y que se había “descubierto”. ¿Cómo puedo saber que mi hijo es hiperactivo?, pregunta el padre inquieto ante el descubrimiento de la nueva enfermedad.
Así construimos realidades. Ni la hiperactividad, ni Dios, ni el Arte existían antes de ser nombrados. Tampoco aquellos valores que nuestros códigos (morales, religiosos, científicos, políticos, etcétera) reseñan. Si lo entendemos así es porque los muros contra los que nos apoyamos son fuertes y lo propician.
Contra estos muros es contra los que se han escrito estas páginas.
Desde una miopía congénita, por supuesto, la que padecemos todos los que hemos crecido entre ellos, pero con la suficiente voluntad de transparencia como para evaluar la resistencia de alguno y cuestionar no tanto sus materiales ni su disposición como su existencia misma. Quisiera creer que tal voluntad fuese, en mí, un rastro de ingenuidad, esa cualidad que los animales, a los que tanto estimo, no han perdido y que es el sustrato previo a toda impostura.”

viernes, 10 de abril de 2009

El encuentro. Cuento 11.


Amor entre las ruinas. Edward Burne-Jones


El Encuentro

Ch´ienniang era hija del señor Chang Yi, funcionario de Hunan. Tenía un primo llamado Wang Chu, que era un joven inteligente y bien parecido. Se habían criado juntos y, como el señor Chang Yi quería mucho al joven, dijo que lo aceptaría como yerno. Ambos oyeron la promesa y como ella era hija única y siempre estaban juntos, el amor creció día a día. Ya no eran niños y llegaron a tener relaciones íntimas. Desgraciadamente el padre era el único en no advertirlo. Un día un joven funcionario le pidió la mano de su hija. El padre, descuidando u olvidando su antigua promesa, consintió.
Ch´ienniang, desgarrada por el amor y por la piedad filial, estuvo a punto de morir de pena, y el joven estaba tan despechado que decidió irse del país para no ver a su novia casada con otro. Inventó un pretexto y comunicó a su tío que tenía que irse a la capital. Como el tío no logró disuadirlo, le dio dinero y regalos y le ofreció una fiesta de despedida. Wang Chu, desesperado, no cesó de cavilar durante la fiesta y se dijo que era mejor partir y no perseverar en un amor sin ninguna esperanza.
Wang Chu se embarcó una tarde y había navegado unas pocas millas cuando cayó la noche. Le dijo al marinero que amarrara la embarcación y que descansaran. No pudo conciliar el sueño y hacia la medianoche oyó pasos que se acercaban. Se incorporó y preguntó:
“¿Quién anda a estas horas de la noche?” “Soy yo, soy Ch´ienniang”, fue la respuesta.
Sorprendido y feliz, la hizo entrar en la embarcación. Ella le dijo que había esperado ser su mujer, que su padre había sido injusto con él y que no podía resignarse a la separación. También había temido que Wang Chu, solitario y en tierras desconocidas, se viera arrastrado al suicidio. Por eso había desafiado la reprobación de la gente y la cólera de los padres y había venido para seguirlo a donde fuera. Ambos, muy dichosos, prosiguieron el viaje a Szechuen.
Pasaron cinco años de felicidad y ella le dio dos hijos. Pero no llegaban noticias de la familia y Ch´ienniang pensaba diariamente en su padre.. Esta era la única nube en su felicidad. Ignoraba si sus padres vivían o no y una noche le confesó a Wang Chu su congoja: como era hija única se sentía culpable de una grave impiedad filial. “Tienes un buen corazón de hija y yo estoy contigo”, respondió él. Cinco años han pasado y ya no estarán enojados con nosotros. Volvamos a casa.” Ch´ienniang se regocijó y se aprestaron a regresar con los niños.
Cuando la embarcación llegó a la ciedad natal, Wang Chu le dijo a
Ch´ienniang:
“No sé en qué estado de ánimo encontraremos a tus padres. Déjame ir solo a averiguarlo”.
Al avistar la casa, sintió que el corazón le latía. Wang Chu vio a su suegro, se arrodilló, hizo una reverencia y pidió perdón. Chang Yi lo miró asombrado y le dijo:
“¿De qué hablas? Hace cinco años que Ch´ienniang está en cama y sin conciencia. No se ha levantado ni una sola vez.”
“No estoy mintiendo”, dijo Wang Chu. “Está bien y nos espera a bordo.”
Chang Yi no sabía que pensar y mandó dos doncellas a ver a Ch´ienniang.
A bordo la encontraron sentada, bien ataviada y contenta; hasta les mandó cariños a sus padres.
Maravilladas, las doncellas volvieron y aumentó la perplejidad de Chang Yi .
Entretanto, la enferma había oído las noticias y parecía ya libre de su mal y había luz en sus ojos. Se levantó de la cama y se vistió ante el espejo. Sonriendo y sin decir una palabra , se dirigió a la embarcación. La que estaba a bordo iba hacia la casa y se encontraron en la orilla. Se abrazaron y los dos cuerpos se confundieron y sólo quedó una Ch´ienniang , joven y bella como siempre. Sus padres se regocijaron, pero ordenaron a los sirvientes que guardaran silencio, para evitar comentarios.
Por más de cuarenta años, Wang Chu y Ch´ienniang vivieron juntos y felices.


Dinastía T´ang. Referencia en "Antología Literaria de la Literatura Fantástica". Jorge Luis Borges. Adolfo Bioy Casares. Silvina Ocampo.Editorial:Fantásticas Edhasa.

viernes, 3 de abril de 2009

Bhagavad Gita. Arjuna y Krishna.

Bhagavat Gita.
Me propongo seleccionar las estrofas que más me conmueven del Bhagavat Gita, no sin antes hacer una necesaria síntesis de sus claves, indispensables para comprender de lo que realmente trata.
El amor es el agente aglutinante que descubre y consolida la unidad.
Es un escrito mayoritario, sencillo, fácil, más propio del corazón que del intelecto.
Su grandeza está no sólo en lo que dice sino en lo que sugiere, lo que dice es fácil pero lo que sugiere es tan denso, tan profundo, tan realizador, tan hermoso.
La Gita da la medida exacta del que la estudia: Esta es su única dificultad. Puede ser del siglo II a de C, o del VI a de C. Escrita antes que el Mahabarata (que se inspiró en la Gita, incluyéndola en el libro).
La situación prebélica (reflejada en la imagen) de la que parte es la siguiente: Miembros de una misma familia se enfrentan por el poder , dos ramas rivales descendientes del rey Bharata se disputan el trono de Hastinapura. Arjuna, caudillo de los Pandava, es el protagonista. En el mismo carro que Arjuna va Krishna (principio de vida verdadero, sí mismo del ser).
El ejército enemigo, los Kurú, hay que entenderlo como el conjunto de apegos que cada hombre ha de derrotar antes de lograr el difícil objetivo de cumplir su dharma propio: La ley sagrada que caracteriza el código de cada uno.
Para esta batalla, que empieza y discurre sobre el campo del Dharma, escribe el autor de la Gita ese magno diálogo por el que Krishna alecciona a Arjuna y también a todos los que tenemos la ventura de leer esta Canción del Señor.
El Brahman que cita no es Dios, porque no es un Dios, ya que Brahman es lo supremo y lo no supremo a la vez. La Gita afirma que Brahman, imperecedero, no nacido, dejó una porción o chispa de sí mismo en todos los seres, en el sí mismo más hondo, y tales chispas son el ser real de cada uno: el atman.
La gita está dirigida a los dévicos (los que reconocen lo divino), de los que espera que algún día completen su dharma propio, su Ley. Entonces los dévicos dejarán de percibirse a sí mismos como distintos del imperecedero y, con esa difícil percepción, la dualidad habrá terminado.
Por eso no cesa de repetir la Gita que todo es Brahman, pero admite que entre tanto viven los dévicos su propia realidad, como un dualismo mitigado, que ve dualidad en lo perecedero, adosado y superpuesto a lo divino, que todavía no ven, pero que caminan hacia lo imperecedero real en la eternidad de su dharma cumplido.
La búsqueda y el descubrimiento de lo divino, que practican los dévicos, es un
largo y difícil camino en el que Esto (apegos) debe ser entregado por entero, con generosidad, con amor perfecto a Eso (lo imperecedero, lo eterno), sin esperanza ni deseo de recuperación. En la entrega de todo aquello que uno creía hasta entonces que eran el mundo y uno mismo está la transformación que lleva de la dualidad a la unidad.
Paso a paso encuentran los dévicos la Plenitud de Eso en la misma medida proporcional en que se alejan voluntariamente de Esto.
La realización del dévico empieza a cumplirse, de verdad, cuando puede decir, con convencimiento total y sin desolación: Nada soy. Nada me pertenece. Esta exclamación muy recomendada por la Gita , además de ser una confesión de no dualidad, ilustra la necesidad de negar Esto, porque cada grado de desidentificación con Esto abre al esplendor de la plenitud divina de Eso.
El mantra de la Gita es : OM TAT SAT (OM ESO ES) : El que alcanza la Unidad en la verdad amada de ser lo que es.Por tanto Arjuna y Krisna no son dos personajes diferentes que viajan sobre un mismo carro, sino uno solo, que el autor del poema presenta como dos a fines de exposición filosófica.
Son uno, aunque aparezcan como dos (en la ficción), en tanto el guerrero (Arjuna) no se conoce a sí mismo por completo, y no ha realizado el yoga de la unión con su hermano eterno que cabalga con él en el mismo carro de carne y vida.
La realización es el cumplimiento del dharma propio: La ley sagrada que caracteriza el código de cada uno. Cruzar a la otra orilla es nacer por segunda vez.
La cesación de la individualidad se dice que es la última ignorancia de la que se desprende el yogui, el final de un largo proceso por el que se comprende que el verdadero sí mismo no tiene fronteras.
Por el esplendor de su propio texto la Gita consigue que la conciencia siempre activa y proyectada hacia el exterior, detenga por sí misma su natural tumulto, hasta que en ese silencio total en el que los pensamientos no se introducen, se oiga por grados la llamada universal de la música eterna del Señor que reside en el corazón de todo ser viviente.

Selección de estrofas:

Arjuna , en el Yoga del desaliento(I), se niega a luchar contra sus familiares (apegos) y Krishna le dice, en el yoga de la Sabiduría discriminativa (II):

3.
No te dejes llevar por un sentimiento de impotencia que no es digno de ti. Sacude tu mezquina cobardía y levántate, ¡Oh vencedor de tus enemigos!

4.Arjuna contesta:
Mi corazón está abatido porque no comprende; estoy confuso porque no conozco mi dharma. Te pido que me digas lo que decididamente es mejor. Soy tu discípulo y te suplico que me instruyas.

14. Krishna:
El contacto de los sentidos con sus objetos crea, ¡Oh hijo de Kunti! Sensaciones de calor y de frío, de placer y de dolor, que vienen y se van porque son transitorias. Sopórtalas con paciencia ¡Oh Bharata!

15.
Quien no se atormenta por estas cosas, quien es firme y permanece inmutable ante el dolor y el placer, sólo él, ¡Oh tú el mejor de los hombres! Está preparado para la vida eterna.

16.
Lo que no es carece de existencia real y lo que es no cesa jamás de existir. Esta doble verdad ha sido percibida siempre por los sabios.

17.
Has de saber que Aquello que todo lo penetra es, en verdad, indestructible, porque nadie puede destruir lo que es imperecedero.

20.
Aquello no ha nacido nunca y no muere nunca, pues lo que nunca ha venido a la existencia no puede dejar de existir. No nacido, eterno, perpetuo, siempre existente, Aquello no muere cuando muere el cuerpo.

22.
Lo mismo que un hombre abandona su vestido viejo para ponerse otro nuevo, así también Aquello que encarna desecha sucesivamente sus cuerpos gastados para tomar otros nuevos.

23.
Ni las armas le hieren, ni el fuego le quema, ni el agua le moja, ni el viento le seca.

30.
Aquello que mora en todos los cuerpos es siempre invulnerable, y no debes afligirte por criatura alguna.

38.
Considera por igual el placer y el dolor, la ganancia y la pérdida, la victoria y la derrota y disponte para el combate, porque así no incurrirás en falta.

45.
…................. Mantente siempre equilibrado y desprendido del afán de adquirir y acumular.

47.
Tu deber está en la acción y nunca en sus frutos. No dejes que el fruto de la acción sea tu móvil, ni te pegues a la inacción.

48.
…..........Renuncia a los apegos y mantente en equilibrio, tanto en el triunfo como en el fracaso.

62.
Cuando el hombre piensa en los objetos de sensación desarrolla su apego a ellos. De ese apego nace el deseo y de ese deseo, la ira.

63.
De la ira nace el engaño, del engaño la confusión de la memoria la no discriminación de buddhi (función de conocer). Y cuando buddhi no discrimina, ahí está la perdición del hombre. ( por confusión de la memoria hay que entender el no recuerdo del Ser real interior, la negación del atman, el sí mismo de cada ser).

64.
Pero aquél que se refrena y domina y se mueve entre los objetos con los sentidos sometidos al atman, libre de toda atracción y repulsión, alcanza la paz.

65.
Y en esa paz todo sufrimiento queda destruido, porque aquél cuya buddhi está serena pronto alcanza el equilibrio. ( La buddhi serena sólo es posible más allá de la acción de las pasiones)

66.
Cuando buddhi no está serena no es posible afirmarse en el conocimiento; sin conocimiento no hay meditación; sin meditación no se alcanza la paz, para quien no posee la paz, ¿Puede acaso existir felicidad?

67.
Cuando manas(mente) obedece a los inquietos sentidos, éstos se llevan consigo el discernimiento, tal como un temporal arrastra un barco sobre las aguas.

68.
Por eso, ¡Oh potentemente amado!, aquél que aparta sus sentidos de los objetos de sensación, está firme en el discernimiento.

70.
Tal como el océano recibe inalterable las aguas que vierten los ríos, así aquél en quien todos los deseos fluyen sin que él sienta apego por ellos, es el que alcanza la paz.

Bhagavad Gita. (Edición bilingüe con comentarios finales de Roberto Pla. Edit. Etnos. Índica).