miércoles, 6 de mayo de 2009

Maramérica. Poema 20.

El Mar. Acrílico 1998.

Maramérica


A pesar de los dólares
el mar, siempre es el mar
con ese cuerpo denso
donde el tiempo no existe,
donde habita el silencio.

Los límites se pierden
y yo, ya no soy yo.
Me convierto en arena
brillante por el sol.
Y soy ola que rompe
y se derrama.
Y soy roca inundada
por la espuma.

El mar siempre es el Mar
Y no cambia de idioma
Y me habla
Y lo entiendo
Sin torpes diccionarios.


(El Pacífico. Verano 1996)

martes, 5 de mayo de 2009

Con Alexandra David-Néel. Cuentos 12 y 13.


Monasterio de Potala.
Alexandra David-Néel (1868-1969)

Está claro que la división entre fantasía y realidad siempre depende de la perspectiva, del grado de percepción y está claro que Alexandra hizo hasta lo que no pudo para ampliar los límites de su percepción. Lo arriesgó todo por alcanzar la libertad de su condición de mujer, trató de ser ella misma y por ello luchó en su dilatada vida, ciento un años da para mucho y ella supo aprovechar bien el regalo.
Su último viaje fué al Himalaya , un año antes de su muerte, tenía cien años y la misma ilusión, la vejez, ese obstáculo que a tantos acobarda , no pudo quitarle su pasión por la aventura del conocimiento, y con ciento un años cuentan que fué a renovar su pasaporte. El viaje que le esperaba era el más importante de toda su vida.
Amaba el riesgo de vivir una vida plena y así lo dice:

“Para aquél que sabe mirar y sentir, cada minuto de esta vida libre y vagabunda es una auténtica gloria”.

En la entrada anterior he presentado a Alexandra David-Néel (1868-1969). Ahora es el momento de leer algo de lo que escribió. La selección de los dos relatos fue hecha por J.L.Borges, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares para su magnífica “Antología de la Literatura Fantástica

Glotonería Mística. Cuento 12.

A orillas de un río, un monje tibetano se encontró con un pescador que cocía en una marmita una sopa de pescados. El monje, sin decir palabra, se bebió la marmita de sopa hirviendo. El pescador le reprochó su glotonería. El monje entró en el agua y orinó: Salieron los peces que había comido y se fueron nadando.

La Persecución del Maestro. Cuento 13.

Entonces el discípulo atravesó el país en busca del maestro predestinado. Sabía su nombre: Tilopa; sabía que era imprescindible. Lo perseguía de ciudad en ciudad, siempre con atraso..
Una noche, famélico, llama a la puerta de una casa y pide comida. Sale un borracho y con voz estrepitosa le ofrece vino. El discípulo rehúsa indignado.
La casa entera desaparece; el discípulo queda solo en mitad del campo; la voz del borracho le grita. Yo era Tilopa.
Otra vez un aldeano le pide ayuda para desollar un caballo muerto; asqueado, el discípulo se aleja sin contestar; una burlona voz le grita: Yo era Tilopa.
En un desfiladero un hombre arrastra del pelo a una mujer. El discípulo ataca al forajido y logra que suelte a su víctima. Bruscamente se encuentra solo y la voz le repite: yo era Tilopa.
Llega, una tarde, a un cementerio; ve a un hombre agazapado junto a una hoguera de ennegrecidos restos humanos; comprende, se prosterna, toma los pies del maestro y los pone sobre su cabeza. Esta vez Tilopa no desaparece.


Parmi les Mystiques et les Magiciens du Tibet (1929).Alexandra David-Néel

lunes, 4 de mayo de 2009

Alexandra David-Néel. Mujeres Artistas 3.

Alexandra y Yongden.
Alexandra David-Néel (1868-1969)

Alexandra David-Néel fue sucesiva o simultáneamente orientalista, cantante de ópera, periodista, exploradora, anarquista, espiritualista, budista y escritora franco-belga.
Es conocida principalmente por su visita a Lhasa (1924), capital del Tíbet, ciudad prohibida a los extranjeros.
Escribió más de 30 libros acerca de sus experiencias, de las enseñanzas recibidas en sus múltiples viajes, de sus aventuras espirituales.
Sus enseñanzas fueron trasmitidas por sus principales amigos y discípulos: Yondgen y el francés Swami Asuri Kapila (Cesar Della Rosa).
Sus obras han sido muy bien documentadas e influyeron en los escritores "beat" Jack Kerouac y Allen Ginsberg, y en el filósofo Alan Watts.

Apuntes biográficos

Nacida en París, a los seis años se mudó a Ixelles. El padre de Alexandra fue profesor (y militante republicano a raíz de la revolución de 1848, amigo del geógrafo anarquista Élisée Reclus), y su madre una mujer católica que quiso para ella una educación religiosa. Alexandra frecuentó durante toda su infancia y su adolescencia al anarquista Élisée Reclus. Éste la lleva a interesarse por las ideas anarquistas de la época (Max Stirner, Mikhail Bakunin...) y por las ideas feministas que le inspiraron la publicación de "Pour la vie".
Por otra parte, se convirtió en colaboradora libre de La fronde, periódico feminista administrado cooperativamente por mujeres, creado por Marguerite Durand, y participó en varias reuniones del « consejo nacional de mujeres francesas » o italianas aunque rechazó algunas posiciones adoptadas en estas reuniones (por ejemplo, el derecho al voto), prefiriendo la lucha por la emancipación a nivel económico, según ella causa esencial de la desgracia de las mujeres que no pueden disfrutar de independencia financiera. Por otra parte, Alexandra se alejó de estas « amables aves, de precioso plumaje », refiriéndose a las feministas procedentes de la alta sociedad, que olvidaban la lucha económica a la que debían enfrentarse la mayoría de las mujeres

El 4 de agosto de 1904 se casó en Túnez con Philippe Néel conocido en el casino de Túnez, ingeniero en jefe de los ferrocarriles tunecinos, de quien era amante desde el 15 de septiembre de 1900. Aunque su vida en común fue a veces tempestuosa, estuvo siempre impregnada de respeto mutuo. Se terminó definitivamente el 9 de agosto de 1911 por su marcha para su segundo viaje a la India (1911-1925). No obstante, después de esta separación ambos esposos entablaron una abundante correspondencia que no acabaría hasta la muerte de Philippe Néel en febrero de 1941. Desgraciadamente, de esta correspondencia sólo se conservan las copias de las cartas escritas por Alexandra; parece que las escritas por su marido se perdieron debido a las tribulaciones de Alexandra en la guerra civil china, a mediados de los años 1940.

En 1914, conoció en un monasterio al joven monje Aphur Yongden(1899-19559), al que adoptaría más tarde. Fue el perfecto compañero de viajes a través del Tibet y escribió un sólo libro:"El Poder de la Nada", que Alexandra tradujo al francés.

Alexandra y su tulpa.

A través de sus viajes y largas estancias en el Tibet fue adquiriendo gran conocimiento de la sabiduría budista Tibetana. Su curiosidad y deseo de llegar siempre más allá la impulsaron a veces a lugares de difícil regreso, siempre bordeando los límites, traspasando lo desconocido por su ansia de aprender y descubrir.
Existía una práctica budista, “la creación de un tulpa”,que podía ser peligrosa si uno no estaba suficientemente preparado. Alexandra se mostró muy interesada y deseosa de practicarla. Los lamas budistas le advirtieron que era una enseñanza nada recomendable, pues consiste en la creación de un fantasma generado a través de nuestra mente. Alexandra fue advertida de que estas creaciones podían volverse peligrosas o incontrolables.
Haciendo caso omiso de sus maestros, fascinada por la aventura de crear una entidad, un tulpa visible, tangible, y de comprobar así el poder de la mente se retiró y se concentró en la práctica. Visualizó lo que quería crear, imaginó un monje de baja estatura, gordito y por supuesto alegre y de inocente actitud.
Cuando practicó lo suficiente aquella entidad apareció frente a ella. Al principio obedecía y hacía todo lo que Alexandra le pedía. Con una sonrisa fija en su rostro, el monje accedía sin rechistar a lo que ella le ordenaba, pero.... no siempre fue así y aquel tulpa comenzó a realizar actividades que no les había sido encomendadas. Tal era la independencia de aquel fantasma de apariencia corpórea que los demás monjes lo confundían con uno más. El rostro del tulpa, a medida que se independizaba, se iba transformando, su afable sonrisa se convirtió en pícara y maliciosa, su mirada pasó a ser malévola y esquinada. Comenzó a ser un problema para todos los que convivían con Alexandra , ella misma comenzó a sentir miedo y a comprender que había llegado demasiado lejos.
Le costó mucho deshacerse de él, nos lo cuenta en “Magic and Mysteri in Tibet”, Alexandra David-Néel narra los seis duros meses que duró el invertir aquel proceso hasta conseguir que su creación se desvaneciera:
“No hay nada extraño en el hecho que pueda haber creado mi propia alucinación. Lo interesante es que en estos casos de materialización, otras personas ven las formas de pensamientos creadas.”- declaró la antropóloga cuando posteriormente se le concedió una medalla de oro por La Sociedad Geográfica de París y fue nombrada Caballero de la Legión de Honor.

La Tulpa es, para los tibetanos, la proyección material de una forma concebida por el espíritu. Es una especie de fantasma materializado, creado por un monje o un iniciado al término de determinadas prácticas meditativas. Puede tomar cualquier forma, de un animal, de un paisaje, de un objeto ó de un ser humano.No es una simple visión, sino un fenómeno dotado de consistencia física, capaz de emitir olores, sonidos, etc.
Alexandra escribió tras su regreso a París: "Viaje de una Parisina a Lhasa", publicado en 1927, en el que nos cuenta sus experiencias.
Fue testigo de la creación de estas formas mentales. En una de esas ocasiones , vio aparecer el doble exacto del hombre que realizaba el experimento y pudo incluso tocarlo. En otra ocasión vio aparecer el doble de un lama que ella conocía y que se encontraba entonces a bastantes kilómetros de allí. Todo esto la llevaría a la creación de su tulpa.
Como gran luchadora, emprendió su último viaje, cuando cumplió cien años, al Himalaya.
“La aventura será mi única razón de ser”- sentenció una vez, antes de sumergirse en un nuevo reto.
Alexandra era una mujer de retos, como cuando se propuso pasar dos largos años en una cueva y dedicar todo el tiempo a la meditación. Acompañada únicamente de su maestro, Alexandra aprendió tibetano y el tantrismo budista en una cueva a 4.000 metros de altitud.
Alexandra se preparaba a fondo caminando a diario 40 kilómetros. Fue capaz de superar temperaturas extremas, animales salvajes, hambre y enfermedades.
“Para aquél que sabe mirar y sentir, cada minuto de esta vida libre y vagabunda es una auténtica gloria” – confesaba emocionada a sus seguidores, disfrazada de mendiga, con la cara ennegrecida por el hollín y el cabello oscurecido con tinta china.


Sea como sea, su historia es un ejemplo de lucha y constancia, del coraje de vivir una vida lo más plena y consciente posible.

En la próxima entrada podremos leer dos relatos de Alexandra, aunque no son totalmente originales (recogidos de fuentes orientales), su factura y su estilo si lo son: Directos, escuetos, sobrios, despliegan las enseñanzas con las que mantuvo un idilio de por vida.

viernes, 24 de abril de 2009

Pensamientos. Poema Chamánico 2.

Mar de nubes. Acrílico. 2002.


Pensamientos

Sombras fugaces, los pensamientos flotan en la mente.
insustanciales, densas nubes que se diluyen ,
en el inmenso cielo de la conciencia.

Se transforman , se desvanecen, arden
en la luz infinita, en la eterna llama del ser consciente.

Alimento ese fuego, pero a veces ¡Ay! me distraigo …
Se apaga y los pensamientos toman cuerpo,
me llevan y me traen a su antojo.

Naufraga y exhausta sobre la arena pido ayuda.
Es tan fácil, me dicen:
Enciende nuevamente la llama del Intento
y volverás a sentir al cálido ser que vive en tí.

Refúgiate en esa fortaleza impenetrable:
Conciencia de ser plena y constante.

Libérate de la distracción y serás.

Blanca. Abril 1.999. Los Ángeles. California.

miércoles, 22 de abril de 2009

Relatos y Reflexiones Zen. Con Shundo Aoyama.


Zazen salva, sin distinciones, a todos los seres sensibles »

Shundo Aoyama es una monja Zen de la escuela Soto que vive en el templo Muryo-ji, en Japón. Escritora reconocida en su país, habla de la vida cotidiana – la enfermedad, el paso del tiempo, la naturaleza, ect. A través de una visión enraizada en la armonía de todos los seres del universo nos visita en esta página y la anterior con su libro "Usukushili Hito Ni", publicado en inglés con el titulo "Zen seeds" . En castellano “Semillas Zen”, publicado en Miragüano Ediciones.

Presentación

Escasas son las mujeres que logran el merecido reconocimiento, así que cuando tenemos la alegría de que un nombre de mujer resuene, se fortalece nuestra confianza.
Hace unos años leí “Semillas Zen”, me impresionó vivamente. Uno de los libros más bellos y poéticos que he conocido, sus palabras cálidas y brillantes nos traen vivencias sencillas, siempre conscientes.
La conciencia del instante se expresa en receptividad y presencia plena, en todo lo que nos suceda, lo que nos lleva al disfrute de lo natural , de lo sencillo, de lo que es.
Hacer un arte con lo cotidiano es un desafío difícil pero posible, como Shundo Aoyama demuestra.

Hágamos un poco de historia para poder profundizar en este modelo de mujer.

Siempre me molestó el machismo, el ego patriarcal que tantos hemos padecido, pero el colmo fué cuando comencé a adentrarme en el budismo y descubrí que las culturas orientales (India, China, Japón, Corea..etc) siguen siendo, aún hoy día, fuertemente patriarcales.
En la época que vivió el Buda Sakiamuni, imperaba en India el Hinduismo Brahamánico, dirigido celosamente por la casta de los brahamanes, la mujer era impura y no podía alcanzar la iluminación hasta que se ganara (“portándose bien”)su reencarnación masculina y además naciera en la casta superior de los brahamanes, ya que todos los demás eran impuros, por lo que los hombres de castas inferiores tampoco podían acceder a los símbolos, prácticas y enseñanzas religiosas.
Así que el Buda Sakiamuni , se encontró con este terrible problema. Lo solucionó rápido oponiéndose a la discriminación de los seres humanos en función de su nacimiento y afirmó que un hombre es puro o impuro, superior o inferior, sólo en función del estado de su mente: Un hombre de mente impura, aún nacido en la casta superior, es impuro; un hombre de mente pura, aún nacido en la casta de los intocables, es puro.
Fue una conmoción para la sociedad india y un paso gigantesco para la época, el que buda Sakhiamuni diera entrada a todos los hombres sin más condición que la de aspirar a despertar.
Pero ¿Y las mujeres? Ah, eso era harina de otro costal, hasta el Buda se lo tuvo que pensar, tal era la ferrea presión social que se respiraba, y durante cierto tiempo se negó a las peticiones de su esposa y de las mujeres de su clan de ser aceptadas en la orden monástica.
El Buda se negaba no porque considerara que las mujeres fueran inferiores e incapaces de acceder a las más altas experiencias espirituales sino porque sabía que ello ocasionaría un gran rechazo social hacia la incipiente orden budista. Claro que un buda(El despierto)aunque sea jovencito sabe actuar a pesar de cualquier presión y así fue que aceptó la inclusión de las mujeres en el monacato.
Otro acto revolucionario que tardaría muchos siglos en asentarse, la mujer siempre estaría en segundo o tercer plano, dentro o fuera de los monasterios, hasta hoy día

Esta es la razón fundamental por la que me complace tanto que ahora en pleno siglo XXI,una mujer, monja Budista Soto Zen, haya podido salir a la luz.
En palabras de DoKusho Villalba, que hace una mágnífica presentación de Shundo Aoyama, de la cual me he valido para hacer esta síntesis:

“El hecho de que la maestra zen Shundo Aoyama Roshi sea contínuamente solicitada para dar conferencias y dirigir retiros de meditación tanto en Japón como en Occidente es, pues, un afortunado signo de los tiempos actuales”.
“Somos muchos los occidentales que consideramos que la tradición Soto Zen que hemos recibido vía Japón está excesivamente masculinizada. Excesivamente quiere decir demasiado polarizada en los valores masculinos patriarcales. No olvidemos que el Bushido, el código militar samurai, y el zen japonés se han influenciado y recreado mutuamente. Esta influencia se aprecia en un cierto espíritu militar que impregna la vida monástica zen japonesa, en la férrea jerarquía institucional y en el excesivo énfasis en valores típicamente masculinos como fuerza, resistencia, obediencia jerárquica, etc”.


Es necesario, pues, un nuevo paso hacia la igualdad , reequilibrarse .

“Y en este reequilibrio, la rica aportación de mujeres de sabiduría como Shundo Aoyama son imprescindibles.
Me alegra profundamente reconocer que la lectura de “Semillas Zen”me ha aportado algo que ninguna otra lectura Zen anterior había conseguido. ¿Cómo lo definiría?. Esa redondez, esa calidez, esa sencillez y cuidado de lo aparentemente insignificante, esa alegría natural por hechos simples de la vida cotidiana, esa sensibilidad hacia la belleza y ese calor del corazón que envuelve sus anécdotas....”.


En la entrada anterior de este blog he dejado hablar a la propia Shundo Aoyama, seleccionando dos fragmentos : El Tábano y Amor, de “Semillas Zen”. A su salud. Disfrútenlo.

lunes, 20 de abril de 2009

El tábano y el amor. Con Shundo Aoyama.



Shundo Aoyama en “Semillas Zen” nos muestra su sencillez y honestidad en estos dos bellos relatos.

El Tábano:
Una vez, mientras me encontraba aconsejando a una mujer que, bañada en lágrimas, me había comunicado su deseo de morir, de repente un tábano entró en mi habitación. Al tratar de escapar de la sala, el tábano se arrojó repetidamente contra la ventana, cayó al suelo atolondrado, se levantó y de nuevo atacó el mismo lugar con el que se había topado. Esto me hizo recordar al maestro Zen Fugai (s.XIX) y le conté a la mujer la siguiente historia:

Un hombre próspero que había ido a visitar al maestro Zen Fugai en su templo ruinoso sito en Osaka, estaba quejándose de sus problemas. En ese momento entró un tábano en la habitación. Comenzó a estrellarse contra la ventana una y otra vez. Fugai observó al tábano con atención, aparentemente sin escuchar a su visitante.
El hombre rico, impaciente, dijo con ruda ironía: “Parece que le interesan mucho los tábanos”. Al oírlo Fugai replicó: “Lo siento. Es que me da mucha lástima la situación del pobre tábano. Este templo es conocido por su estado ruinoso, ¿sabe? A pesar de que podría salir libremente por uno de los muchos boquetes que hay en paredes y ventanas, este tábano sigue empeñado en abalanzarse contra el mismo sitio, convencido de que es la única salida posible. Como siga así, morirá. Pero no es el tábano el único que me da lástima.


AMOR
En cierta ocasión, obsequié a una conocida con un souvenir que había escogido esmeradamente durante un viaje, con la esperanza de que fuese de su agrado.
Me dejó atónita cuando dijo: “No lo quiero para mí, pero lo acepto porque con él haré un bonito regalo a otra persona. Repliqué ofuscada: “Si hubiera sabido que lo ibas a regalar, no te lo hubiese dado”.
En ese instante, me di cuenta de mi error. Observé lo espantoso que era el apego mental que tenía sobre algo que acababa de regalar. Fui incapaz de dar incondicionalmente, diciendo: “Eres libre de tirarlo o de regalarlo. Basta con que lo hayas aceptado”.
Me sentí agradecida al pensar: “Soy muy afortunada por haber recibido las enseñanzas del Buda, así podré reconocer esa parte de mí que se aferra a las posesiones”.
Parafraseando a Rabindranath Tagore: “Que mi amor por ti, no se te convierta en una carga, pues he optado por amarte libremente”.
Al amar y dar incondicionalmente, Tagore evitaba agobiar a la persona que recibía. Al darme cuenta de la gran diferencia que había entre mi pensamiento y el de Tagore, me sonrojé de vergüenza.


Semillas Zen. Shundo Aoyama. Miraguano Ediciones.

viernes, 17 de abril de 2009

La Meditación en la vida cotidiana 1. Con Sogyal Rimpoché.

Andy Goldsworty. Arte natural y efímero.

Integración e Inspiración

Me he dado cuenta de que los modernos practicantes espirituales desconocen la manera de integrar su práctica meditativa en la vida cotidiana. No podría insistir lo suficiente: integrar la meditación en la acción es todo el objetivo, el sentido y la base de la meditación. La violencia y la tensión, los desafíos y las distracciones de la vida moderna hacen aún más urgentemente necesaria esta integración.
Hay personas que se me acercan a lamentarse: “Hace doce años que medito y no he cambiado en nada. Sigo siendo el mismo ¿por qué?” Porque hay un abismo entre su práctica espiritual y su vida cotidiana. Es como si existieran en dos mundos independientes que no se influyen mutuamente. Me recuerdan a un maestro que conocí cuando iba a la escuela en Tibet: sabía explicar las reglas de la gramática tibetana con gran brillantez , pero apenas era capaz de escribir una frase correcta.
¿Cómo, entonces, podemos lograr esta integración, esta fusión de la vida cotidiana con el humor sereno y el espacioso desprendimiento de la meditación?No hay nada que pueda sustituir la práctica cotidiana, pues sólo mediante la verdadera práctica empezamos a saborear ininterrumpidamente la calma de nuestra naturaleza de la mente y seremos capaces así de continuar la experiencia en nuestra vida diaria.
Siempre les digo a mis alumnos que no salgan de la meditación demasiado deprisa. Deje un periodo de unos cuantos minutos para que la calma de la meditación impregne su vida.
Luego, después de la meditación, es importante no ceder a la tendencia que tenemos de solidificar nuestra manera de percibir las cosas. Cuando regrese a la vida cotidiana, deje que la sabiduría, la visión, la compasión, el humor, la fluidez, la espaciosidad y el desprendimiento obtenidos en la meditación se infiltren en su experiencia diaria. La meditación nos despierta la percepción de la naturaleza ilusoria de todas las cosas; mantenga esa conciencia incluso en pleno samsara.
Así pues, lo verdaderamente importante no es sólo la práctica de sentarse, sino mucho más el estado mental en que uno se encuentra después de la meditación. Es ese estado mental sereno y centrado el que debemos prolongar en todo lo que hacemos. Me gusta aquél relato zen en que el discípulo pregunta al maestro:
-Maestro, ¿cómo se lleva la iluminación a la acción? ¿Cómo se practica en la vida cotidiana?
-Comiendo y durmiendo -responde el maestro.
Pero, maestro, todo el mundo come y todo el mundo duerme.
Pero no todos comen cuando comen ni todos duermen cuando duermen.
De aquí proviene el famoso proverbio zen: “Cuando como, como; cuando duermo, duermo”.
Comer cuando se come y dormir cuando se duerme significa estar plenamente presente en todos los actos, sin que ninguna de las distracciones del ego le impida estar ahí. Eso es integración. Y si de veras quiere conseguirlo, lo que ha de hacer es no simplemente practicar a modo de terapia o medicina ocasional, sino como si se tratara del alimento diario.
Con demasiada frecuencia las personas van a la meditación con la esperanza de obtener resultados extraordinarios, como visiones, luces o algún milagro sobrenatural. Y cuando eso no se produce, quedan muy decepcionadas. Pero el auténtico milagro de la meditación es mucho más ordinario y mucho más útil. Es una transformación sutil, y esa transformación no sólo ocurre en la mente y en las emociones, sino también en el cuerpo. Es una transformación muy curativa. Los médicos y los científicos han descubierto que cuando uno está de buen humor, hasta las células del organismo están más alegres, y cuando su mente está en un estado más negativo, las células pueden volverse malignas. Todo nuestro estado de salud tiene mucho que ver con nuestro estado mental y nuestra forma de ser.

La Inspiración

La meditación es el camino hacia la Iluminación y la mayor empresa de esta vida. Cuando les hablo a mis alumnos sobre la meditación, siempre insisto en la necesidad de practicarla con resuelta disciplina e indivisa devoción; al mismo tiempo, también le digo lo importante que es practicarla de la manera más inspirada y creativa posible. En cierto modo, la meditación es un arte, y hay que dedicarse a ella con el placer de un artista y fecundidad de invención.
Llegue a ser tan rico en recursos para inspirarse a entrar en su propia paz como lo es para actuar de forma neurótica y competitiva en el mundo. Existen muchas maneras de hacer la meditación lo más gozosa posible. Puede buscar la música que más le exalte y utilizarla para abrir su mente y su corazón. Del mismo modo, puede coleccionar composiciones poéticas y citas o versículos de las enseñanzas que a lo largo de los años le hayan conmovido y tenerlas siempre a mano para elevar su espíritu. A mí siempre me han gustado mucho las pinturas thankga tibetanas, y su belleza me proporciona fuerzas. Puede buscar reproducciones de pinturas que induzcan en usted el sentido de lo sagrado y colgarlas en las paredes de su habitación. Escuche cintas de enseñanza de algún maestro, o música sacra. Con una flor, una varilla de incienso, una vela, una fotografía de un maestro iluminado o una estatua de una deidad o un buda, puede convertir el lugar donde medita en un sencillo paraíso. Puede transformar la habitación más corriente en un espacio íntimo y sagrado, en un lugar en el que cada día va al encuentro de su verdadero ser con toda la alegría y la ceremonia feliz de dos viejos amigos que se saludan.
Y si encuentra que no le resulta fácil meditar en su domicilio de la ciudad, sea creativo y salga a la naturaleza. La naturaleza es siempre una fuente infalible de inspiración Para sosegar la mente vaya a dar un paseo por el parque al amanecer o contemple el rocío en una rosa un jardín. Tiéndase en el césped y alce la mirada hacia el cielo, y deje expandir la mente en su espaciosidad. Deje que el cielo exterior despierte un cielo dentro de su mente. Párese junto a un arroyo y funda la mente con su fluir; hágase uno con su incesante rumor. Siéntese junto a una cascada y permita que su risa sanadora le purifique el espíritu. Pasee por una playa y reciba de pleno en la cara el dulce aire del mar. Celebre la belleza de la Luna y utilícela para sosegar su mente. Siéntese a la orilla de un estanque o en un jardín y, respirando sosegadamente, deje que se haga el silencio en su mente mientras la Luna se alza lenta y majestuosamente en la noche despejada.
Todo puede utilizarse como una invitación a la meditación: una sonrisa, una cara en el metro, la imagen de una pequeña flor que crece en una grieta de la acera, un hermoso corte de tela en el escaparate de una tienda, el modo en que el Sol ilumina las macetas de un alféizar. Esté atento a cualquier signo de belleza y gracia. Ofrezca todas las alegrías, esté despierto en todo momento a “las noticias que siempre llegan del silencio”.
Poco a poco se convertirá en señor de su propia dicha, en farmacéutico de su propia alegría, con toda clase de remedios siempre a mano que lo eleven, lo animen, lo iluminen e inspiren todos sus actos, hasta su misma respiración.
¿Quién es un gran practicante espiritual? Una persona que vive siempre en presencia de su verdadero ser, una persona que ha encontrado y que utiliza constantemente los manantiales y fuentes de la profunda inspiración. Lewis Thompson, escritor británico moderno, escribió: “Cristo, poeta supremo, vivió la verdad tan apasionadamente que cada uno de sus gestos, a un tiempo Acto puro Símbolo perfecto, encarna lo trascendente”.
Para encarnar lo trascendente es por lo que estamos aquí.

El libro Tibetano de la Vida y de la Muerte. Sogyal Rimpoché. Edit. Urano.