
Como prometí, saco a la palestra esta maravilla que mis amigos peregrinos, tuvieron la gentileza de enviarnos desde la India. Los peregrinos ya no son cuatro sino que hay más, una amiga muy especial que está de peregrina en Nepal, con su pareja.
Saludos de todos los que esperamos que volváis a pronunciaros, que ya van muchos días sin noticias.
En homenaje a todos los peregrinos que eligen el sufrimiento como purificación y logran convertir el veneno en nectar. Por supuesto la palabra masoquismo está fuera de lugar. La modalidad del momento que vivimos está marcada por el despilfarro, la complicación, la avidez, el consumismo, la evasión, luego se trata simplemente de poner sobriedad en nuestras vidas y deshacernos de todos los apegos posibles. Sucede una alquimia interna que nos enseña a navegar por el mar de la conciencia purificando nuestro ser.
Prácticas de Peregrinación. Juan Li.
Las prácticas de Peregrinación se desarrollan al final de un largo entrenamiento para pautar la transición de un estado a otro, y para poner a prueba todo aquello que se ha aprendido e integrado.
Este estadio es a menudo mal interpretado, como si consistiera en viajar de un lugar sagrado a otro, como sustituto de la rutina habitual. Nada más lejos de la realidad.
Las Prácticas de Peregrinación comienzan por saber cerrar con eficacia todas las situaciones inacabadas de nuestras vidas.
El peregrino paga todas sus deudas, deshace los malentendidos con sus familiares y amigos, rompe todas las ataduras con la propiedad privada, con lo conocido, con los lugares y consigo mismo. Se prepara para la muerte y deja todos sus asuntos en orden antes de emprender el camino. El peregrinaje empieza cuando todas las cuerdas que nos atan han sido cortadas para siempre. El objetivo de la Práctica de Peregrinación es liberar toda energía que se haya visto atrapada en ciclos y experimentar una libertad consciente y definitiva con respecto a toda limitación. Un aspecto importante de la liberación de la energía es liberarse uno mismo del miedo a la muerte y a morir
Las prácticas de Peregrinación se desarrollan al final de un largo entrenamiento para pautar la transición de un estado a otro, y para poner a prueba todo aquello que se ha aprendido e integrado.
Este estadio es a menudo mal interpretado, como si consistiera en viajar de un lugar sagrado a otro, como sustituto de la rutina habitual. Nada más lejos de la realidad.
Las Prácticas de Peregrinación comienzan por saber cerrar con eficacia todas las situaciones inacabadas de nuestras vidas.
El peregrino paga todas sus deudas, deshace los malentendidos con sus familiares y amigos, rompe todas las ataduras con la propiedad privada, con lo conocido, con los lugares y consigo mismo. Se prepara para la muerte y deja todos sus asuntos en orden antes de emprender el camino. El peregrinaje empieza cuando todas las cuerdas que nos atan han sido cortadas para siempre. El objetivo de la Práctica de Peregrinación es liberar toda energía que se haya visto atrapada en ciclos y experimentar una libertad consciente y definitiva con respecto a toda limitación. Un aspecto importante de la liberación de la energía es liberarse uno mismo del miedo a la muerte y a morir
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