martes, 9 de junio de 2009

Poema 21. INTENTO.


El Grito del Brujo. Acrílico. Díptico.(1.999 )


¡¡Innntennntoooo!!

Llegar hasta la sangre
y transmutarla en néctar.
El néctar de los dioses
que alimenta lo sublime.

Llegar hasta los huesos,
nutrirlos con intento.
Intento que a los brujos
vuelve sabios.

Llegar hasta la carne,
bordarla de jazmines,
rastreando el olor de los que fueron
“a lo desconocido por lo desconocido”.

¡¡¡Innntennntoooo!!!
energía vibrante y viva,
tan palpable como la sangre,
los huesos, la carne.
( Agosto 2003)

domingo, 7 de junio de 2009

Álbum Momentos Sublimes II. Con Castaneda en California 2.

La Cazadora de Astros. Remedios Varo(1908-1963)

Continúo con la selección de párrafos de mi diario escrito en 1996, fecha de mi encuentro con Castaneda.

La Mente Voladora:

"De todas las cosas que Castaneda nos comunicó lo que más impacto causó fue el tema de los voladores.
Ya don Juan le había advertido que no hablara nunca de ello porque las consecuencias podían ser funestas para él, muy peligrosas. Hasta el tercer día no nos lo explicó, nos fué preparando poco a poco, al igual que Taisha, Florinda y Carol. A partir de su decisión de contarlo y de llevarlo a cabo, comenzaron a suceder muchas cosas inexplicables.
En el seminario de Oklan del año pasado Castaneda se puso tan enfermo que incluso se despidió de Florinda, Don Juan le había dicho que si enfermara alguna vez como consecuencia de los voladores que fuese a ver a una señora muy poderosa que lo ayudaría, pero a esas alturas la señora ya no existía así que, cuando ya estaba en las últimas, llegó una chica enfermera recomendada, por no sé quien, y le puso una pastilla en la boca salvándolo milagrosamente, hablando con ella resultó ser la nieta de la señora poderosa recomendada por don Juan".

"Castaneda estuvo trabajando con un psiquiatra como pasante. Este le contó que al principio él tenía mucho amor a su profesión pero que ahora no escuchaba a sus pacientes, les ponía una grabadora y él se tapaba los oídos y asentía. El motivo de tal apatía era que no podía soportar tanta repetición, no había sorpresa alguna, la semejanza entre unos y otros era enorme. Así que delegaba en sus pasantes la ardua labor de clasificar las cintas por tipos, y él administraba el tratamiento.
Le dió a Castaneda tres mil cintas y Castaneda las oyó todas, quedó sorprendido al comprobar que sólo había dos o tres tipos diferentes, que se repetían indefiniblemente y que por supuesto su propio tipo estaba perfectamente reflejado de todas las maneras, con más claridad expresado de lo que él nunca hubiera podido expresar. La homogeneidad era escolafriante".

“¿Qué nos han hecho? Parecía que nos hubieran descerrajado el cerebro y en su lugar nos hubieran puesto un programa idéntico a todos con ciertas variantes. El ser humano no es así, siempre fue un viajero del infinito y ahora está encasquillado y encarcelado, dando vueltas al mismo lugar”.

"Yo seguía con extremada atención lo que estaba diciendo, porque siempre me chocó esto mucho, hacía ya muchos años que me sorprendía esa similitud, siempre he sido una persona receptora de confidencias de todo tipo de personas, me gustaba arreglar el armario de unos y de otros a la vez que arreglaba el mío, la psiquiatría y la psicología me apasionaban, me gustaban las patografías y leía mucho sobre los casos clínicos de Freud, de Castilla del Pino. Me interesaba la Antipsiquiatría de Laing, de David Cooper.... Mi propia andadura para conocerme me llevó a investigar y a analizar mucho sobre el carácter humano, me hice un Psicoanálisis con un psiquiatra, los tipos psicológicos de Jung, el eneagrama de Gurdief, la Psicología de Erich From....Durante cinco años de 1983 a 1988 trabajé con un grupo de 14 personas bajo la dirección de Javier Díaz (discípulo de Claudio Naranjo) poniendo en práctica el eneagrama. Por otro lado estaba mi trabajo como profesora durante tantos años que me hizo tratar con tantísimas personas. Todo ello me llevó a la conclusión de que todos éramos tremendamente parecidos, cuando debíamos ser únicos nos repetíamos de una manera alarmante.
La explicación que yo manejaba para aclarar todo esto era que la uniformidad o similitud nos venía a través del proceso de socialización que hemos sufrido desde pequeños, a la pérdida de conciencia, a la maquinización , a la programación ..etc.
Así que cuando leí a Castaneda comprendí que nuestra vision común de la realidad viene porque tenemos todos "el punto de encaje" fijo en en un mismo lugar de la amplísima banda de percepción. Fijación a la que estamos sometidos y cómo ese “punto de encaje” había sido fijado en determinado lugar, para que todos compartiéramos una realidad ficticia, podía entender esa especie de clonación, esa rueda kármica.
Había que conseguir por todos los medios salir de esa esclavitud y luchar por conseguir la verdadera libertad que no es otra cosa que liberarnos de la cárcel de esta personalidad caprichosa que nos asfixia y nos hace ser monitos de repetición en serie, liberarnos del yo,yo,yo,yo,yo, de la egomanía, de la auto-compasión, del autobombo, de los constantes juicios.....

Sin embargo había todavía algo que no estaba claro:
¿Quién nos hace ser así?
Está claro que así somos más manejables pero ¿para quién?
El asunto de los extraterrestres que me explicó Jerónimo (mi maestro de cocina macrobiótica) no me convencía , el diablo tampoco, puesto que me parece parte de la programación, al igual que Dios. La respuesta según Castaneda es la siguiente:

“Vivimos en un universo depredador, el hombre mismo se comporta así con los demás animales, no sólo no respeta su vida sino que los almacena en lugares, para comérselos. El hombre castra a sus animales para tenerlos en casa, para que no se le vayan los esclaviza, porque así los tiene a su disposición, los domestica, les priva de su libertad. Al igual que los pollos están ahí aprisionados en las pollerías para ser devorados por nosotros, los humanos están apiñados en las ciudades para ser devorados por otros entes energéticos: los voladores.
Cuando el ser humano es libre y puede parar el diálogo interno los ve y son seres oscuros con unas alas triangulares que aterrizan de golpe, enormemente voraces y que se alimentan de la energía de la persona humana, la de los animales no les gusta, sólo la humana tiene una configuración de huevo luminoso cerrado que cubre todo el cuerpo físico a la distancia de los brazos extendidos a los lados, un resplandor luminoso que cuando está completo convierte al ser humano en viajero del infinito, en un ser capaz de acciones inimaginables”.


"Castaneda nunca lo dijo en sus libros pero nos contó que el año pasado(1995)Carol Tiggs le dio unas fotos espeluznantes donde estos seres habían sido captados. Un fotógrafo amigo de ella, un hombre bastante curioso, estaba en un entierro de alguien importante, el Dalay Lama estaba entre los asistentes. Este hombre hizo las fotos y cuando estaba revelándolas en su casa vio unos puntos negros extraños que no correspondían a lo usual, en dos de las fotografías, así es que decidió agrandar y agrandar, tenía unas máquinas extraordinarias y cuando por fin llegó al máximo tamaño, estos seres estaban retratados, eran dos voladores. Les dio las fotos a Carol Tiggs y ésta los reconoció en el acto, alarmada se las enseñó a Castaneda y éste comprendió que había llegado el momento de presentar batalla abierta contra ellos, a pesar de las recomendaciones de don Juan de que no lo hiciera, era una señal indudable de que debía hacerlo.

Al oír la descripción de los posibles voladores me vino la imagen de los Caprichos de Goya, esos lienzos en blanco y negro en los que hay unas formas oscuras parecidas a murciélagos enormes, como sombras que se ciernen sobre personajes deformes, con la locura reflejada en sus rostros, indudablemente Goya tuvo esa visión y la plasmó en sus cuadros.
Me hubiera gustado preguntárselo a Castaneda pero me pareció que era una artimaña de mi egomanía y lo dejé pasar.
También cierto tufillo a rancio me vino, tengo que confesar que lo ominoso no me gusta, me suena a castigo, a culpa, a infiernos, por supuesto que “creer es crear” y que ese dicho de ver para creer, quedaría más bien invertido: “Creer para ver”.

En todos los caminos de conocimiento se dan estas materializaciones, estos milagros, la percepción se abre y lo desconocido se cuela. Sin embargo Castaneda posibilataba también otra lectura, que casa con las grandes verdades compartidas por todos los caminos del conocimiento: la mente voladora es el verdadero volador y todo lo que nos impone nos consume energéticamente hasta dejarnos exhaustos, que más da de donde venga, lo importante es que al parar nuestro diálogo interno podemos liberarnos de su yugo.
La disciplina es necesaria para acabar con los voladores:emociones negativas ó conflictivas, expresiones del ego: la ira, el orgullo, la gula, la importancia personal, la auto-compasión y la ignorancia...todos los apegos.
Un largo camino y un arduo trabajo son necesarios para recuperar lo que realmente somos."

Así que los voladores son nuestros depredadores y para esclavizarnos nos tienen programados a través de la mente, la mente por tanto es voladora, no es nuestra, los voladores nos han comido toda la luminosidad energética que nos rodeaba y tan sólo tenemos un pequeño reflejo de esa conciencia luminosa en los pies, como base. La única manera de luchar contra los voladores es la disciplina. Por supuesto se trata de bajar el volumen de ese aparato que nos han incrustado en el cerebro, de conocerlo a fondo para poder silenciarlo y de quitarle todo poder.
Restaurar nuestra luminosidad hasta cubrir todo el huevo luminoso y convertirnos nuevamente en lo que realmente somos, viajeros del infinito, seres libres con acceso al conocimiento directo, que no puede darse mientras esta mente extranjera nos esté dando consignas sin parar.
Así que la autocompasión, la importancia personal, el ego con todas sus expresiones: el miedo, el terror, la inseguridad, el orgullo, la vanidad, la gula, la pereza etc etc.. Todo eso nos lleva a la esclavitud, todo ello es producto de la mente voladora. Contar esto es muy peligroso, el manicomio nos puede tragar.


"Me acordé del “mito de la caverna” de Platón que siempre me ha impresionado tanto.
Se me vino la farsa de Orson Wells por la radio, el pánico que creó con la simulación de la llegada de los extraterrestres."

"Está claro que solidificamos las creencias hasta el punto de poder materializarlas y darle forma, creando el mundo en el que creemos. Claro que hay niveles, y es precisamente eso lo que solemos olvidar dando lugar a malinterpretaciones y juicios, por el miedo que surge del no entender inventamos respuestas para paliar nuestra ignorancia, olvidando que el mundo es un misterio y que hay que empezar por los primeros pasos y trabajar duro para desentrañarlo.
De todas maneras sea esta la explicación o no, ahí está la cárcel y es tan evidente, la infelicidad tan palpable, la estupidez tan nítida, que ya es suficiente para intentar lo posible y lo imposible para salir de ella."

El Poder de la Masa y los Pases Mágicos:

"Creer para ver o ver para creer, en esa disyuntiva nos movemos, lo que está claro para mí es que las enseñanzas de don Juan nos pueden ayudar a liberarnos de la esclavitud de la mente voladora, Castaneda nos propone su intento revolucionario y claro de lograrlo. Sólo temo por su vida pues a pesar de su vigor, de su fuerza y de su energía, más parece la maniobra de un acechador impecable, que le lleva a representar el personaje necesario en este momento, que que esté realmente pletórico de energía y de salud.
Está en una posición muy peligrosa, está descubriendo el pastel a la masa y la masa puede devorarlo. Él nos decía:

Don Juan nunca supo de la masa, yo empiezo a trabajar con ella, sé que ella me respalda y que ése es el camino para acabar con la mente voladora. Sé que voy a tener tiempo, al menos eso es lo que más necesito y tengo todo mi intento en ello, aunque yo ya no estoy aquí, hace tiempo que me marché, pero no puedo irme definitivamente hasta que no lo haya dado todo, ésa es mi manera de pagar la deuda.
Yo, al igual que todos los aprendices de don Juan, aprendimos todo esto muy lentamente, nos enseñaba los pases mágicos, nos saturaba pero nos llevábamos años y años practicándolos, pero solos.


"El trabajo en grupo es diferente, tiene otros resultados más rápidos y otras ventajas que él está comprobando día a día a través de los talleres que lleva hechos hasta la fecha. Se trata pues de saturarse con los pases mágicos. De hacerlos muchas veces y mucho, sin preocuparse de aprender nombres sino dejando que la memoria sinestésica del cuerpo los empape y luego pueda recordarlos en su momento, utilizando el conveniente y requerido para cada caso".

Este seminario de Tensegridad lleva el titulo de “Lectores del Infinito”, para indicar que mientras los antiguos chamanes eran espectadores del infinito, porque podían ver la energía reflejada en el horizonte, como si estuvieran en un cine, dándole respuestas a sus preguntas y remedio para resolver sus problemas, los hombres del siglo veinte somos lectores, tenemos una predilección especial por leer textos escritos, por lo que los chamanes de hoy son “lectores del infinito”, en lugar de interpretar la energía reflejada en el horizonte como una visión, deberían interpretarla como un texto escrito. Se trata de llegar a esto mediante el silencio interior.
Los pases mágicos son los puentes que conducen al silencio interior, estos son los mismos pases que utilizaron los antiguos chamanes, pero adaptados a la mayoría. Hay miles de pases mágicos. Los seleccionados para este seminario se llaman: “La Serie de Westwood” y tienen la virtud de detener el “diálogo interno”.


Los Ángeles. 1996.
Contimuará...

viernes, 5 de junio de 2009

Album de los momentos Sublimes II. Con Castaneda en California 1.

Zao Wou-Ki

Ya he referido anteriormente en estas páginas que tuve el privilegio de conocer a Castaneda y a las Brujas y que pude recibir sus anheladas enseñanzas.
Sublime fue todo el evento, y quiero reseñarlo aquí, por ser un suceso memorable de mi vida, memorable por sublime y sublime porque cambió muchas cosas importantes, cambio necesario para bien de mi evolución personal.
Lo comparto con vosotros como una manera de pagar mi enorme deuda.

Debido a lo importante que era para mí semejante aventura, escribí, a salto de mata, un cuaderno del viaje alucinante que viví, durante los dos meses que pasé en California y en México.
En Julio de 1996 asistí a mi primer seminario con Castaneda y las Brujas. También era mi primer viaje a Los Ángeles y además sola.

Recojo, del diario que escribí hace trece años, algunos párrafos que nos sitúen en mi primer encuentro con Castaneda:

“Por fin estaba en la UCLA (Universidad de California. Los Ángeles), el seminario se daba en el Paule Pavilion: Un campo de deportes cubierto enorme, en su pista cabrían con holgura cuatro canchas de baloncesto, o quizas más. Todo el suelo de madera y unas instalaciones perfectas. Un estrado con cuatro plataformas unidas hacían de gran escenario, mil sillas alrededor. Los ochocientos participantes, (quedaron fuera sin poder entrar unos trescientos y pico), más el personal que trabajaba en el curso: Unos cincuenta entre chacmoles (monitores de los ejercicios de tensegridad), traductores, organizadores, todos ellos como piezas de un engranaje perfecto. Yo no podía pensar, todo era tan sorprendente.
Espectantes ante la inminente aparición de Castaneda, hablábamos bajito o guardábamos silencio, pasmados ante semejante organización, mientras se ajustaban los micrófonos de las respectivas traducciones, el seminario era en inglés, así que los rusos, portugueses, franceses, italianos, japoneses, chinos, alemanes y de habla hispana, todos los que no “dominábamos” el inglés tendríamos nuestra traducción correspondiente con auriculares.
Mirando a mi alrededor veía desde chavales muy jóvenes hasta “puretas” de 70 años, todas las edades, hombres y mujeres muy diversos en su vestimenta, su idioma, su físico pero “casi” todos con la misma actitud de respeto y emoción.
La mayoría sabíamos muy bien porqué estábamos allí y eso se notaba.
La vibración era emotiva, alta y espectante.
Entre los de habla hispana ( argentinos, peruanos, mejicanos,bolivianos, uruguayos, venezolanos, catalanes, madrileños, andaluces) los españoles éramos el grupo más numeroso, setenta en total. Había gente que se me acercaba y me miraban con insistencia hablando luego entre sí, al principio estaba algo desconcertada pues trataba de no llamar la atención y estaba muy seria y modosita. Por último alguien que estaba a mi lado, al notar mi desconcierto me dijo: No te preocupes, te pareces mucho a Talía Bey la presidenta de Clear Green y a las Brujas sobre todo a Carol, por eso tanto revuelo, al principio creíamos que eras una de ellas.
Me gustó sentirme parecida ante la mirada de algunos, era un buen augurio.

Llegó el momento y aparecieron todos: primero las brujas Carol, Taisha y Florinda, después Talía Bey, los y las chacmoles, rastreadores/as de energía, exploradores del infinito, todos impresionantes, sobre todo una niña de 9 años, china: Kora, que Castaneda decía que era su nieta y que actuaba de Chacmool, danzarina de los pases mágicos (Tensegridad), era preciosa y al parecer sólo llevaba un año con ellos, cuando llegó pesaba 20 Kilos más, ahora era increible verla moverse.

Todo el mundo en pié , emocionados hasta la médula los vimos aparecer. Carlos Castaneda subió la escalera del podium, lleno de vigor y de alegría, un viejito pequeño y delgado (estaba rondando los setenta años y tan sólo le quedaban tres años para irse de esta vida, se rumoreaba que estaba muy enfermo), pero fuerte, ágil, lleno de vitalidad y energía subió al escenario y desde allí nos abrazaba a todos haciendo gestos de regocijo y de emoción. Con un gesto cortó en seco los aplausos y los gritos y comenzó a hablar.
Yo lo escuchaba alucinada sin ponerme los auriculares, quería oír su voz, lo contemplaba extasiada, después de tantos años leyendo sus libros y admirándolo, tratando de practicar lo que podía y creyendo que no llegaría a conocerlo, allí estaba mirándonos a todos, paseándose por el escenario con un total dominio del gesto y la palabra, me puse los auriculares, la traductora era increiblemente buena, se podía oir la voz de Castaneda y a la vez la voz de la traductora suave y clara se filtraba por debajo, ella era “la exploradora del mediodía”, una bruja de la traducción, transmitía todas las expresiones, los giros, los juegos de palabras y las disyunciones cognitivas a las que tan aficionado era Castaneda y todo ello con una vocecita dulce y clarísima que no restaba para nada a la voz de Castaneda que se oía con total claridad, una maniobra más de brujería auténtica.

No pretendo explicar lo que Castaneda nos decía, sería empobrecer totalmente el mensaje, explicar lo inexplicable, imposible transmitir tal experiencia, pero, desde la inocencia y el deseo de dar lo poco que sé, sí trataré de hacer un pequeño resumen de mis vivencias y de lo que pude captar de acuerdo a mis percepciones del momento.

A pesar de que Castaneda insistía una y otra vez en la imposibilidad de expresar y de comunicar lo que tenía para nosotros a través de la sintaxis y de que urgía inventar un nuevo lenguaje, su claridad en la exposición era total. Nunca jamás oí a nadie expresarse con esa claridad, contundencia, seguridad, sabiduría y gracia, cualquier verdad que nos daba la apuntalaba con miles de anécdotas, ejemplos y parodias, que ponían al descubierto una crítica feroz a todo lo que consideramos establecido, no dejaba títere con cabeza. Sus expresiones, sus caras, sus imitaciones, sus increíbles parodias, su ligereza, su profundidad, su gracia irresistible. Nos hacía reír hasta llorar. Y de vez en cuando lanzaba preguntas:

¿Qué nos han hecho? El ser humano nunca fue así, el ser humano es un viajero del infinito, que ha sido detenido en su viaje y está atrapado sin poder salir. ¿Quién nos ha hecho esto? ¿En qué nos hemos convertido?.

Seguía con una parodia de la autocompasión, de la egomanía, o de cualquiera de las estupideces humanas.
A la hora y media de estar hablando, Talía Bey, presidenta de Clear Geen, se ponía de pié y señalando el reloj le indicaba que ya tenía que dejarlo, Castaneda, que continuaría durante cuatro horas más con el mismo ritmazo , cada vez que Talía le hacía gestos de parar, él hacía un comentario jocoso y sorprendente sobre ella que nos partía de risa, o bien se refería a ella como su mami que le estaba reconviniendo y no le dejaba en paz o bien decía:

“Es una bestia, y no me paga, me acosa para que escriba, para que hable y luego no me paga”

Talía se reía y le seguía el juego, todos estallábamos en carcajadas con sus gestos y sus cambios de voz; nos sorprendía en el turno de preguntas por la contundencia de sus respuestas, Castaneda sin pelos en la lengua daba a cada uno lo que merecía, así que cuando la pregunta era estúpida o tenía doble intención, desenmascaraba rápidamente al que fuera, pero lo hacía de tal manera que casi nadie se ofendía.
Ponía constantemente ejemplos de su propia estupidez y de cómo lo trataba don Juan. Por ejemplo refería que ante su auto-compasión y sus quejas don Juan se ponía con los brazos en cruz y le decía:

“Pobrecito, tu padre te rechazó y no te quería ¿verdad?, las mujeres siempre pasaron de ti por petiso (bajito) y por feo, nadie nunca te quiso ¿no es eso?-Castaneda con cara compungida asentía y asentía- Yo tengo un remedio para ti: Cuando llegues a tu apartamento abre bien la ventana, mira hacia fuera y tírate un peo sonoro, estruendoso, cuando hagas eso te habrás liberado”.

Más o menos así eran las contestaciones de don Juan cuando él se ponía baboso.

¿Cómo me ve don Juan? ¿Estoy mejor?.....
-Vete a cagar.
-diría don Juan, como haciéndole ver que estaba lleno de mierda y que urgía que se limpiara pues si nó, no habría nada que hacer-.

Guía y consejero:

Castaneda no quiere que le sirvan, ni que nadie se le cuelgue. Insiste una y otra vez en que no es un maestro, que él no puede tener aprendices como los tenía don Juan. Al principio don Juan creyó que él iba a continuar su linaje, pero cuando descubrió que era un nahual (el que tiene la energía suficiente para dirigir su grupo de brujos) de tres puntas en vez de cuatro (configuración energética necesaria para formar un nuevo grupo y asegurar así la continuidad del linaje), comprendió que con Castaneda se cerraba el linaje.

“Yo soy un proletario, mi madre era una comunista ferviente y aunque murió cuando yo tenía seis años, por fortuna para mí, porque era una mujer tan fuerte que me habría devorado, a mí se me ha quedado grabado su sentido de la solidaridad. ¿Cómo voy a marcharme con estas tres? (señala a Carol, a Taisha y a Florinda), así no más, llevándome conmigo este conocimiento tan increíble, me parece absurdo, tengo que darlo a conocer y como no puedo tener aprendices al estilo de don Juan, porque se me acabó el tiempo, tengo muy poco tiempo en realidad ya es hora de irme, así es que tengo que actuar y pagar esta enorme deuda dándoos a vosotros, la masa, todo lo que sé, Don Juan me dijo : Puedes actuar de consejero y de guía. Aquí estoy , conozco la ruta y puedo guiaros y aconsejaros, daros un mapa, pero para ello tenéis que trabajar sin descanso.
Este es el seminario más largo y más numeroso que hemos tenido. El primero lo dimos el año pasado en Oklan, veo que hay gente aquí que asistió a ese seminario, se les nota el trabajo realizado, han conseguido en un año lo que los brujos tardaban infinidad de tiempo en conseguir, es increible hay dos que tienen a su cuerpo energético con ellos, superpuesto, han conseguido algo inaudito, y verlo es para mí algo tan exquisito...”


Julio 1996. Westwood . Los Ángeles. California.
Continuará...

domingo, 24 de mayo de 2009

El otro y la otra realidad. Castaneda y Octavio Paz.



Chac-Moll. Escultura Tolteca.
Quetzalcoatl.

Ayer una amiga me comentó que había tenido un sueño en el que una voz repetía varias veces, como llamando, Castanedaaaa, Castanedaaaa.
Interesada por lo que suponía para ella unas enseñanzas acordes con su sentir, comenzó a preguntarme sobre los libros de Castaneda y me preguntó también por los libros de don Juan que tampoco conocía.
Ante tanta confusión decidí hacer esta entrada que pueda aclarar en algo a los que deciden emprender la aventura de leer a Castaneda, alumno de Don Juan: hombre sabio, chamán del infinito, verdadero protagonista de todos los libros de Castaneda .
Cuando salieron los libros de Carlos Castaneda, yo estudiaba Antropología en la Universidad de Sevilla dentro de la rama “Historia de América”, su primer libro “Las Enseñanzas de don Juan” mostraban a un Castaneda antropólogo a la caza de un buen informante, versado en las plantas alucinógenas de la zona, que le ayudara en su investigación etnográfica, y sirviera a sus propósitos de presentar dicho trabajo como tesis universitaria.
Para una antropóloga en ciernes, según me consideraba en esa época, el tema no podía ser más interesante. Yo había hecho mis pinitos en el trabajo de campo, y la palabra antropología me parecía cada vez más triste y más hueca. Los trabajos de campo que hacía siempre versaban sobre temas ya pasados y super explorados, la guerra civil con sus antecedentes y consecuencias llenaba las aspiración de algún profesor "progre" que me tocó en suerte, así que el anarquismo en la Sierra de Aroche me hizo pasar una semana en el pueblo con mi grabadora a cuestas y yendo de portal en portal, recabando datos para que el profesor de turno pudiera utilizarlos en su próximo libro. En cuanto a la Historia de Ámerica los trabajos de campo se hacían en el Archivo de Indias, respirando el olor del polvo ya incrustado en los legajos de letras imposibles y urdimbres engañosas. Cuántas semanas recogiendo datos en la sacristía de cualquier Iglesia famosa sobre nacimientos y muertes. La Antropología y la Historia de Ámerica me parecían cada vez más tenebrosas y tediosas.
Las Enseñanzas de don Juan y todos y cada uno de los libros que le siguieron, me mostraron otra realidad que nada tenía que ver con la vivida. Castaneda me enganchó de tal manera que durante 20 años leí y releí todos sus libros, tratando de poner en práctica lo que podía, sóla o ayudada por otros que sabían más que yo, creyendo que nunca podría verlo, ni hablar con él y mucho menos ser su alumna. La gran sorpresa llegó y en el verano de 1996 fuí su alumna y durante un tiempo le seguí por Ámerica y Europa pues Castaneda, en sus últimos años aquí, abríó sus enseñanzas dando seminarios hasta que se fué definitivamente. Pude darle un abrazo y con él todo mi agradecimiento por disfrutar y aprender en presencia, no sólo de él, sino de las tres brujas: Carol, Florinda y Taisha.
Así que fueron los cuatro discípulos de don Juan: C. Castaneda, Carol Tiggs, Florinda Donner-Grau y Taisha Abelar, los que nos transmitieron sus enseñanzas, cumpliendo un sueño que creíamos imposible.... Pero esto es una disgresión,que sería tema de varias entradas posibles, sigamos pues con el hilo que nos ocupa.

Castaneda encontró a su informante y justo fué a dar con el que más sabía, don Juan, un indio yaqui considerado un brujo, verdadero Hombre de Conocimiento. El cazador fue cazado y convertido en presa.

Dejemos que Octavio Paz nos lo explique en "La Mirada Anterior" que prologó "Las enseñanzas de don Juan" primer libro de Castaneda.

“La otra realidad no es prodigiosa: es. El mundo de todos los días es el mundo de todos los días: ¡Qué prodigio! La iniciación de Castaneda puede verse como un regreso, guiado por don Juan y don Genaro.....El antropólogo desanda el camino. Vuelta a sí mismo, no al que fue ni al pasado: al ahora.
El ahora: antes de la separación, antes de falso-o-verdadero, real-o-ilusorio, bonito-o-feo, bueno-o-malo. Todos vimos alguna vez el mundo con esa mirada anterior pero hemos perdido el secreto.

Perdimos el poder que une al que mira con aquello que mira.La antropología llevó a Castaneda a la hechicería y esta a la visión unitaria del mundo:a la contemplación de la otredad en el mundo de todos los días. Los brujos no le enseñaron el secreto de la inmortalidad ni le dieron la receta de la dicha eterna: le devolvieron la vista. Le abrieron las puertas de la otra vida. Pero la otra vida está aquí. Sí, allá está aquí, la otra realidad es el mundo de todos los días. En el centro de este mundo de todos los días centellea, como el vidrio roto entre el polvo y la basura del patio trasero de la casa, la revelación del mundo de allá. ¡Qué revelación! No hay nada que ver, nada que decir:todo es alusión, seña secreta, estamos en una de las esquinas del cuarto de los ecos, todo nos hace signos y todo se calla y se oculta. No, no hay nada que decir.

Alguna vez Bertrand Russell dijo que “la clase criminal está incluida en la clase hombre”. Uno podría decir que “la clase antropólogo no está incluída en la clase poeta, salvo en algunos casos”. Uno de esos casos se llama Carlos Castaneda.
Cambridge, Mass..15 de Septiembre de 1973.


“Más vale ser desconocido que mal conocido”... “La mucha luz es como la mucha sombra, no nos deja ver”.


Los prólogos, a veces, como en este caso, son más que necesarios, nos pueden evitar muchas confusiones, así que recomiendo su lectura, pero.... para aquellos que no puedan por falta de tiempo, trataré de sintetizar el prólogo de Octavio Paz, eligiendo los párrafos más significativos para mí y que mejor aclaran ciertas confusiones y malediscencias, que tratan de velar la autenticidad de las enseñanzas chamánicas de don Juan, tan claramente expuestas en los libros de C. Castaneda.

Respecto a la enorme difusión , popularización y confusión que produjo la obra castanediana , Octavio Paz nos dice:

“La obra debe preservar su misterio. Cierto, la publicidad no disipa los misterios y Homero sigue siendo Homero después de miles de años y de miles de ediciones. No los disipa pero los degrada: hace de Prometeo un espectáculo de circo, de Jesucristo una estrella del music-hall, de Las Meninas un icono de obtusas devociones y de los libros de Marx objetos simultáneamente sagrados e ilegibles (en los países comunistas nadie los lee y todos juran en vano sobre ellos). La degradación de la publicidad es una de las fases de la operación que llamamos consumo. Transformadas en golosinas, las obras son literalmente deglutidas, ya que no gustadas, por lectores apresurados o distraídos”.

“¿Qué pensará Carlos Castaneda de la inmensa popularidad de sus obras?
Probablemente se encogerá de hombros: Un equívoco más en una obra que desde su aparición provoca el desconcierto y la incertidumbre”.
“Confieso que el “misterio Castaneda” me interesa menos que su obra. El secreto de su origen -¿es peruano, brasileño o chicano?- me parece un enigma mediocre, sobre todo si se piensa en los enigmas que nos proponen sus libros".

(Octavio Paz se refiere a los tres primeros libros de Castaneda, publicados en 1968- 1.970 y 1972, “Las Enseñanzas de Don Juan” “Una realidad aparte” y “Viaje a Ixtlán”).

“El primero de esos enigmas se refiere a su naturaleza: ¿antropología o ficción literaria?”....
“Si los libros de Castaneda son una obra de ficción literaria, lo son de una manera muy extraña: su tema es la derrota de la antropología y la victoria de la magia; si son obras de antropología, su tema no puede serlo menos: la venganza del “objeto” antropológico (un brujo) sobre el antropólogo hasta convertirlo en un hechicero. Antiantropología.
La desconfianza de muchos antropólogos ante los libros de Castaneda no se debe sólo a los celos profesionales o a la miopía del especialista. Es natural la reserva ante una obra que comienza como un trabajo de etnografía (las plantas alucinógenas – peyote, hongos y datura- en las prácticas y rituales de la hechicería yaqui) y que a las pocas páginas se transforma en la historia de una conversión. Cambio de posición: el “objeto” de estudio -Don Juan, chamán yaqui- se convierte en el sujeto que estudia y el sujeto - Carlos Castaneda, antropólogo – se vuelve el objeto de estudio y experimentación. No sólo cambia la posición de los elementos de la relación sino que también ella cambia. La dualidad sujeto/objeto – el sujeto que conoce y el objeto por conocer- se desvanece y en su lugar aparece la de maestro/neófito. La relación de orden científico se transforma en una de orden mágico-religioso. En la relación inicial, el antropólogo quiere conocer al otro; en la segunda, el neófito quiere convertirse en otro.
La conversión es doble: la del antropólogo en brujo y la de la antropología en otro conocimiento.

….....El “otro” conocimiento abre las puertas de la “otra” realidad, a condición de que el neófito se vuelva “otro”. La ambigüedad de los significados se despliega en el centro de la experiencia de Castaneda. Sus libros son la crónica de una conversión , el relato de un despertar espiritual y, al mismo tiempo, son el redescubrimiento y la defensa de un saber despreciado por Occidente y la ciencia contemporánea.
El tema del saber está ligado al del poder y ambos al de la metamorfosis: el hombre que sabe (el brujo) es el hombre de poder (el guerrero) y ambos, saber y poder, son las llaves del cambio. El brujo puede ver la realidad porque la ve con otros ojos- con los ojos del “otro”.


En cuanto al tema de las drogas que tanta confusión ha causado a sus seguidores mal informados, Octavio nos dice:

….El uso de los alucinógenos puede equipararse a las prácticas ascéticas: son medios predominántemente físicos y fisiológicos para provocar la iluminación espiritual. En la esfera de la imaginación son el equivalente de lo que son el ascetismo para los sentidos y los ejercicios de meditación para el entendimiento. Apenas si debo añadir que, para ser eficaz, el empleo de las sustancias alucinógenas ha de insertarse en una visión del mundo y del trasmundo, una escatología, una teología y un ritual. Las drogas son parte de una disciplina física y espiritual, como las prácticas ascéticas. Las maceraciones del eremita cristiano corresponden a los padecimientos de Cristo y de sus mártires; el vegetarianismo del yoguín a la fraternidad de todos los seres vivos y a los misterios del Karma; los giros del derviche a la espiral cósmica y a la disolución de las formas en su movimiento. Dos transgresiones opuestas, pero coincidentes, de la sexualidad normal: la castidad del clérigo cristiano y los ritos eróticos del adepto tantrista. Ambas son negaciones religiosas de la generación animal. La comunión huichol del peyote implica prohibiciones sexuales y alimenticias más rigurosas que la Cuaresma católica o el Ramadán islámico. Cada una de estas prácticas es parte de un simbolismo que abarca al macrocosmos y al microcosmos; cada una de ellas, asimismo, posee una periodicidad rítmica, es decir, se inscribe dentro de un calendario sagrado. La práctica es visión y sacramento, momento único y repetición ritual.
Las drogas, las prácticas ascéticas y los ejercicios de meditación no son fines sino medios. Si el medio se vuelve fin, se convierte en agente de destrucción. El resultado no es la liberación interior sino la esclavitud, la locura y no la sabiduría, la degradación y no la visión. Esto es lo que ha ocurrido en los últimos años. Las drogas alucinógenas se han vuelto potencias destructivas porque han sido arrancadas de su contexto teológico y ritual. Lo primero le daba sentido, trascendencia; lo segundo, al introducir periodos de abstinencia y de uso, minimizaba los trastornos psíquicos y fisiológicos. El uso moderno de los alucinógenos es la profanación de un antiguo sacramento, como la promiscuidad contemporánea es una profanación del cuerpo. Los alucinógenos, por lo demás, sólo son útiles en la primera fase de iniciación. Sobre este punto Castaneda es explícito y terminante: una vez rota la percepción cotidiana de la realidad – una vez que la visión de la “otra” realidad cesa de ofender a nuestros sentidos y a nuestra razón- las drogas salen sobrando. Su función es semejante a la del “mandala” del budismo tibetano: es un “apoyo” de la meditación, necesario para el principiante, no para el iniciado.
La acción de los alucinógenos es doble: son una crítica de la realidad y nos proponen otra realidad . El mundo que vemos, sentimos y pensamos aparece desfigurado y distorsionado; sobre sus ruinas se eleva otro mundo, horrible o hermoso, según el caso, pero siempre maravilloso. (La droga otorga paraísos e infiernos conforme a una justicia que no es de este mundo, pero que, indudablemente, se parece a la del otro según lo han descrito los místicos de todas las religiones). La visión de la “otra” realidad reposa sobre las ruínas de “esta” realidad. La destrucción de la realidad cotidiana es el resultado de lo que podría llamarse la crítica sensible del mundo.
…...Para ver la otra realidad hay que dudar de la realidad que vemos con los ojos. Pirrón es el patrono de los místicos y chamanes.


Hume, Nagarjuna y Castaneda:

La crítica de la realidad de este mundo y del yo la hizo mejor que nadie, hace dos siglos, David Hume:
Nada cierto podemos afirmar del mundo objetivo y del sujeto que lo mira, salvo que uno y otro son haces de percepciones instantáneas e inconexas ligadas por la memoria y la imaginación. El mundo es imaginario, aunque no lo sean las percepciones en que, alternativamente, se manifiestan y se disipa.
…..Don Juan, el chamán yaqui , no dice algo muy distinto: lo que llamamos realidad no son sino “descripciones del mundo” (pinturas las llama Castaneda, siguiendo en esto a Russell y a Wittgenstein más que a su maestro yaqui). Estas descripciones no son más sino menos consistentes e intensas que las visiones del peyote en ciertos momentos privilegiados. El mundo y yo : un haz de percepciones percibidas (¿emitidas?) por otro haz de percepciones. Sobre este escepticismo, ya no sensible sino racional, se construye lo que Hume llama la creencia- nuestra idea del mundo y de la identidad personal- y don Juan la “visión del guerrero”.
…..El razonamiento de Hume , incluso su crítica al yo, aparece en un filósofo budista del siglo II, Nagarjuna. Pero el nihilismo circular de Nagarjuna no termina en una sonrisa de resignación sino en una afirmación religiosa:
”todo- está- vacío-incluso-la-doctrina-todo-está-vacío”.
….El fundamento del budismo con sus millones de mundos y, en cada uno de ellos, sus millones de Budas y Bodhisattvas es un precipicio por el que “nunca” nos despeñamos. El precipicio es un reflejo que nos refleja.
No sé qué pensarán don Juan y don Genaro de las especulaciones de Hume y de Nagarjuna. En cambio, estoy (casi) seguro de que Carlos Castaneda las aprueba- aunque con cierta impaciencia. Lo que le interesa no es mostrar la inconsistencia de nuestras descripciones de la realidad- sean las de la vida cotidiana o las de la filosofía- sino la consistencia de la visión mágica del mundo. La visión y la práctica: la magia es ante todo una práctica. Los libros de castaneda, aunque poseen un fundamento teórico: el escepticismo radical, son el relato de una iniciación a una doctrina en la que la práctica ocupa el lugar central. Lo que cuenta no es lo que dicen don Juan y don Genaro, sino lo que hacen. ¿Y qué hacen? Prodigios. Y esos prodigios ¿son reales o ilusorios? Todo depende, dirá con sorna don Juan, de lo que se entienda por real y por ilusorio. Tal vez no son términos opuestos y lo que llamamos realidad es también ilusión. Los prodigios no son ni reales ni ilusorios: son medios para destruir la realidad que vemos. Una y otra vez el humor se desliza insidiosamente en los prodigios como si la iniciación fuera una larga tomadura de pelo. Castaneda debe dudar tanto de la realidad de la realidad cotidiana, negada por los prodigios, como de la realidad de los prodigios, negada por el humor. La dialéctica de don Juan no está hecha de razones sino de actos pero no por eso es menos poderosa que las paradojas de Nagarjuna, Diógenes o Chuang-Tseu.


Parar el mundo y la función del humor:

La función del humor no es distinta de la de las drogas, el escepticismo racional y los prodigios: el brujo se propone con todas esas manipulaciones romper la visión cotidiana de la realidad, trastornar nuestras percepciones y sensaciones, aniquilar nuestros endebles razonamientos, arrasar nuestras certidumbres- para que aparezca la “otra” realidad. En el último capítulo de Viaje a Ixtlán, Castaneda ve a don Genaro nadando en el piso del cuarto de don Juan como si nadase en una piscina olímpica. Castaneda no da crédito a sus ojos no sabe si es víctima de una farsa o si está a punto de “ver”. Por supuesto, no hay nada que ver. Eso es lo que llama don Juan: “parar el mundo” , suspender nuestros juicios y opiniones sobre la realidad. Acabar con el “esto” y el “aquello”, el sí y el no, alcanzar ese estado dichoso de imparcialidad contemplativa a que han aspirado todos los sabios.

La otra realidad no es prodigiosa: es.

miércoles, 6 de mayo de 2009

Maramérica. Poema 20.

El Mar. Acrílico 1998.

Maramérica


A pesar de los dólares
el mar, siempre es el mar
con ese cuerpo denso
donde el tiempo no existe,
donde habita el silencio.

Los límites se pierden
y yo, ya no soy yo.
Me convierto en arena
brillante por el sol.
Y soy ola que rompe
y se derrama.
Y soy roca inundada
por la espuma.

El mar siempre es el Mar
Y no cambia de idioma
Y me habla
Y lo entiendo
Sin torpes diccionarios.


(El Pacífico. Verano 1996)

martes, 5 de mayo de 2009

Con Alexandra David-Néel. Cuentos 12 y 13.


Monasterio de Potala.
Alexandra David-Néel (1868-1969)

Está claro que la división entre fantasía y realidad siempre depende de la perspectiva, del grado de percepción y está claro que Alexandra hizo hasta lo que no pudo para ampliar los límites de su percepción. Lo arriesgó todo por alcanzar la libertad de su condición de mujer, trató de ser ella misma y por ello luchó en su dilatada vida, ciento un años da para mucho y ella supo aprovechar bien el regalo.
Su último viaje fué al Himalaya , un año antes de su muerte, tenía cien años y la misma ilusión, la vejez, ese obstáculo que a tantos acobarda , no pudo quitarle su pasión por la aventura del conocimiento, y con ciento un años cuentan que fué a renovar su pasaporte. El viaje que le esperaba era el más importante de toda su vida.
Amaba el riesgo de vivir una vida plena y así lo dice:

“Para aquél que sabe mirar y sentir, cada minuto de esta vida libre y vagabunda es una auténtica gloria”.

En la entrada anterior he presentado a Alexandra David-Néel (1868-1969). Ahora es el momento de leer algo de lo que escribió. La selección de los dos relatos fue hecha por J.L.Borges, Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares para su magnífica “Antología de la Literatura Fantástica

Glotonería Mística. Cuento 12.

A orillas de un río, un monje tibetano se encontró con un pescador que cocía en una marmita una sopa de pescados. El monje, sin decir palabra, se bebió la marmita de sopa hirviendo. El pescador le reprochó su glotonería. El monje entró en el agua y orinó: Salieron los peces que había comido y se fueron nadando.

La Persecución del Maestro. Cuento 13.

Entonces el discípulo atravesó el país en busca del maestro predestinado. Sabía su nombre: Tilopa; sabía que era imprescindible. Lo perseguía de ciudad en ciudad, siempre con atraso..
Una noche, famélico, llama a la puerta de una casa y pide comida. Sale un borracho y con voz estrepitosa le ofrece vino. El discípulo rehúsa indignado.
La casa entera desaparece; el discípulo queda solo en mitad del campo; la voz del borracho le grita. Yo era Tilopa.
Otra vez un aldeano le pide ayuda para desollar un caballo muerto; asqueado, el discípulo se aleja sin contestar; una burlona voz le grita: Yo era Tilopa.
En un desfiladero un hombre arrastra del pelo a una mujer. El discípulo ataca al forajido y logra que suelte a su víctima. Bruscamente se encuentra solo y la voz le repite: yo era Tilopa.
Llega, una tarde, a un cementerio; ve a un hombre agazapado junto a una hoguera de ennegrecidos restos humanos; comprende, se prosterna, toma los pies del maestro y los pone sobre su cabeza. Esta vez Tilopa no desaparece.


Parmi les Mystiques et les Magiciens du Tibet (1929).Alexandra David-Néel

lunes, 4 de mayo de 2009

Alexandra David-Néel. Mujeres Artistas 3.

Alexandra y Yongden.
Alexandra David-Néel (1868-1969)

Alexandra David-Néel fue sucesiva o simultáneamente orientalista, cantante de ópera, periodista, exploradora, anarquista, espiritualista, budista y escritora franco-belga.
Es conocida principalmente por su visita a Lhasa (1924), capital del Tíbet, ciudad prohibida a los extranjeros.
Escribió más de 30 libros acerca de sus experiencias, de las enseñanzas recibidas en sus múltiples viajes, de sus aventuras espirituales.
Sus enseñanzas fueron trasmitidas por sus principales amigos y discípulos: Yondgen y el francés Swami Asuri Kapila (Cesar Della Rosa).
Sus obras han sido muy bien documentadas e influyeron en los escritores "beat" Jack Kerouac y Allen Ginsberg, y en el filósofo Alan Watts.

Apuntes biográficos

Nacida en París, a los seis años se mudó a Ixelles. El padre de Alexandra fue profesor (y militante republicano a raíz de la revolución de 1848, amigo del geógrafo anarquista Élisée Reclus), y su madre una mujer católica que quiso para ella una educación religiosa. Alexandra frecuentó durante toda su infancia y su adolescencia al anarquista Élisée Reclus. Éste la lleva a interesarse por las ideas anarquistas de la época (Max Stirner, Mikhail Bakunin...) y por las ideas feministas que le inspiraron la publicación de "Pour la vie".
Por otra parte, se convirtió en colaboradora libre de La fronde, periódico feminista administrado cooperativamente por mujeres, creado por Marguerite Durand, y participó en varias reuniones del « consejo nacional de mujeres francesas » o italianas aunque rechazó algunas posiciones adoptadas en estas reuniones (por ejemplo, el derecho al voto), prefiriendo la lucha por la emancipación a nivel económico, según ella causa esencial de la desgracia de las mujeres que no pueden disfrutar de independencia financiera. Por otra parte, Alexandra se alejó de estas « amables aves, de precioso plumaje », refiriéndose a las feministas procedentes de la alta sociedad, que olvidaban la lucha económica a la que debían enfrentarse la mayoría de las mujeres

El 4 de agosto de 1904 se casó en Túnez con Philippe Néel conocido en el casino de Túnez, ingeniero en jefe de los ferrocarriles tunecinos, de quien era amante desde el 15 de septiembre de 1900. Aunque su vida en común fue a veces tempestuosa, estuvo siempre impregnada de respeto mutuo. Se terminó definitivamente el 9 de agosto de 1911 por su marcha para su segundo viaje a la India (1911-1925). No obstante, después de esta separación ambos esposos entablaron una abundante correspondencia que no acabaría hasta la muerte de Philippe Néel en febrero de 1941. Desgraciadamente, de esta correspondencia sólo se conservan las copias de las cartas escritas por Alexandra; parece que las escritas por su marido se perdieron debido a las tribulaciones de Alexandra en la guerra civil china, a mediados de los años 1940.

En 1914, conoció en un monasterio al joven monje Aphur Yongden(1899-19559), al que adoptaría más tarde. Fue el perfecto compañero de viajes a través del Tibet y escribió un sólo libro:"El Poder de la Nada", que Alexandra tradujo al francés.

Alexandra y su tulpa.

A través de sus viajes y largas estancias en el Tibet fue adquiriendo gran conocimiento de la sabiduría budista Tibetana. Su curiosidad y deseo de llegar siempre más allá la impulsaron a veces a lugares de difícil regreso, siempre bordeando los límites, traspasando lo desconocido por su ansia de aprender y descubrir.
Existía una práctica budista, “la creación de un tulpa”,que podía ser peligrosa si uno no estaba suficientemente preparado. Alexandra se mostró muy interesada y deseosa de practicarla. Los lamas budistas le advirtieron que era una enseñanza nada recomendable, pues consiste en la creación de un fantasma generado a través de nuestra mente. Alexandra fue advertida de que estas creaciones podían volverse peligrosas o incontrolables.
Haciendo caso omiso de sus maestros, fascinada por la aventura de crear una entidad, un tulpa visible, tangible, y de comprobar así el poder de la mente se retiró y se concentró en la práctica. Visualizó lo que quería crear, imaginó un monje de baja estatura, gordito y por supuesto alegre y de inocente actitud.
Cuando practicó lo suficiente aquella entidad apareció frente a ella. Al principio obedecía y hacía todo lo que Alexandra le pedía. Con una sonrisa fija en su rostro, el monje accedía sin rechistar a lo que ella le ordenaba, pero.... no siempre fue así y aquel tulpa comenzó a realizar actividades que no les había sido encomendadas. Tal era la independencia de aquel fantasma de apariencia corpórea que los demás monjes lo confundían con uno más. El rostro del tulpa, a medida que se independizaba, se iba transformando, su afable sonrisa se convirtió en pícara y maliciosa, su mirada pasó a ser malévola y esquinada. Comenzó a ser un problema para todos los que convivían con Alexandra , ella misma comenzó a sentir miedo y a comprender que había llegado demasiado lejos.
Le costó mucho deshacerse de él, nos lo cuenta en “Magic and Mysteri in Tibet”, Alexandra David-Néel narra los seis duros meses que duró el invertir aquel proceso hasta conseguir que su creación se desvaneciera:
“No hay nada extraño en el hecho que pueda haber creado mi propia alucinación. Lo interesante es que en estos casos de materialización, otras personas ven las formas de pensamientos creadas.”- declaró la antropóloga cuando posteriormente se le concedió una medalla de oro por La Sociedad Geográfica de París y fue nombrada Caballero de la Legión de Honor.

La Tulpa es, para los tibetanos, la proyección material de una forma concebida por el espíritu. Es una especie de fantasma materializado, creado por un monje o un iniciado al término de determinadas prácticas meditativas. Puede tomar cualquier forma, de un animal, de un paisaje, de un objeto ó de un ser humano.No es una simple visión, sino un fenómeno dotado de consistencia física, capaz de emitir olores, sonidos, etc.
Alexandra escribió tras su regreso a París: "Viaje de una Parisina a Lhasa", publicado en 1927, en el que nos cuenta sus experiencias.
Fue testigo de la creación de estas formas mentales. En una de esas ocasiones , vio aparecer el doble exacto del hombre que realizaba el experimento y pudo incluso tocarlo. En otra ocasión vio aparecer el doble de un lama que ella conocía y que se encontraba entonces a bastantes kilómetros de allí. Todo esto la llevaría a la creación de su tulpa.
Como gran luchadora, emprendió su último viaje, cuando cumplió cien años, al Himalaya.
“La aventura será mi única razón de ser”- sentenció una vez, antes de sumergirse en un nuevo reto.
Alexandra era una mujer de retos, como cuando se propuso pasar dos largos años en una cueva y dedicar todo el tiempo a la meditación. Acompañada únicamente de su maestro, Alexandra aprendió tibetano y el tantrismo budista en una cueva a 4.000 metros de altitud.
Alexandra se preparaba a fondo caminando a diario 40 kilómetros. Fue capaz de superar temperaturas extremas, animales salvajes, hambre y enfermedades.
“Para aquél que sabe mirar y sentir, cada minuto de esta vida libre y vagabunda es una auténtica gloria” – confesaba emocionada a sus seguidores, disfrazada de mendiga, con la cara ennegrecida por el hollín y el cabello oscurecido con tinta china.


Sea como sea, su historia es un ejemplo de lucha y constancia, del coraje de vivir una vida lo más plena y consciente posible.

En la próxima entrada podremos leer dos relatos de Alexandra, aunque no son totalmente originales (recogidos de fuentes orientales), su factura y su estilo si lo son: Directos, escuetos, sobrios, despliegan las enseñanzas con las que mantuvo un idilio de por vida.