domingo, 7 de junio de 2009

Álbum Momentos Sublimes II. Con Castaneda en California 2.

La Cazadora de Astros. Remedios Varo(1908-1963)

Continúo con la selección de párrafos de mi diario escrito en 1996, fecha de mi encuentro con Castaneda.

La Mente Voladora:

"De todas las cosas que Castaneda nos comunicó lo que más impacto causó fue el tema de los voladores.
Ya don Juan le había advertido que no hablara nunca de ello porque las consecuencias podían ser funestas para él, muy peligrosas. Hasta el tercer día no nos lo explicó, nos fué preparando poco a poco, al igual que Taisha, Florinda y Carol. A partir de su decisión de contarlo y de llevarlo a cabo, comenzaron a suceder muchas cosas inexplicables.
En el seminario de Oklan del año pasado Castaneda se puso tan enfermo que incluso se despidió de Florinda, Don Juan le había dicho que si enfermara alguna vez como consecuencia de los voladores que fuese a ver a una señora muy poderosa que lo ayudaría, pero a esas alturas la señora ya no existía así que, cuando ya estaba en las últimas, llegó una chica enfermera recomendada, por no sé quien, y le puso una pastilla en la boca salvándolo milagrosamente, hablando con ella resultó ser la nieta de la señora poderosa recomendada por don Juan".

"Castaneda estuvo trabajando con un psiquiatra como pasante. Este le contó que al principio él tenía mucho amor a su profesión pero que ahora no escuchaba a sus pacientes, les ponía una grabadora y él se tapaba los oídos y asentía. El motivo de tal apatía era que no podía soportar tanta repetición, no había sorpresa alguna, la semejanza entre unos y otros era enorme. Así que delegaba en sus pasantes la ardua labor de clasificar las cintas por tipos, y él administraba el tratamiento.
Le dió a Castaneda tres mil cintas y Castaneda las oyó todas, quedó sorprendido al comprobar que sólo había dos o tres tipos diferentes, que se repetían indefiniblemente y que por supuesto su propio tipo estaba perfectamente reflejado de todas las maneras, con más claridad expresado de lo que él nunca hubiera podido expresar. La homogeneidad era escolafriante".

“¿Qué nos han hecho? Parecía que nos hubieran descerrajado el cerebro y en su lugar nos hubieran puesto un programa idéntico a todos con ciertas variantes. El ser humano no es así, siempre fue un viajero del infinito y ahora está encasquillado y encarcelado, dando vueltas al mismo lugar”.

"Yo seguía con extremada atención lo que estaba diciendo, porque siempre me chocó esto mucho, hacía ya muchos años que me sorprendía esa similitud, siempre he sido una persona receptora de confidencias de todo tipo de personas, me gustaba arreglar el armario de unos y de otros a la vez que arreglaba el mío, la psiquiatría y la psicología me apasionaban, me gustaban las patografías y leía mucho sobre los casos clínicos de Freud, de Castilla del Pino. Me interesaba la Antipsiquiatría de Laing, de David Cooper.... Mi propia andadura para conocerme me llevó a investigar y a analizar mucho sobre el carácter humano, me hice un Psicoanálisis con un psiquiatra, los tipos psicológicos de Jung, el eneagrama de Gurdief, la Psicología de Erich From....Durante cinco años de 1983 a 1988 trabajé con un grupo de 14 personas bajo la dirección de Javier Díaz (discípulo de Claudio Naranjo) poniendo en práctica el eneagrama. Por otro lado estaba mi trabajo como profesora durante tantos años que me hizo tratar con tantísimas personas. Todo ello me llevó a la conclusión de que todos éramos tremendamente parecidos, cuando debíamos ser únicos nos repetíamos de una manera alarmante.
La explicación que yo manejaba para aclarar todo esto era que la uniformidad o similitud nos venía a través del proceso de socialización que hemos sufrido desde pequeños, a la pérdida de conciencia, a la maquinización , a la programación ..etc.
Así que cuando leí a Castaneda comprendí que nuestra vision común de la realidad viene porque tenemos todos "el punto de encaje" fijo en en un mismo lugar de la amplísima banda de percepción. Fijación a la que estamos sometidos y cómo ese “punto de encaje” había sido fijado en determinado lugar, para que todos compartiéramos una realidad ficticia, podía entender esa especie de clonación, esa rueda kármica.
Había que conseguir por todos los medios salir de esa esclavitud y luchar por conseguir la verdadera libertad que no es otra cosa que liberarnos de la cárcel de esta personalidad caprichosa que nos asfixia y nos hace ser monitos de repetición en serie, liberarnos del yo,yo,yo,yo,yo, de la egomanía, de la auto-compasión, del autobombo, de los constantes juicios.....

Sin embargo había todavía algo que no estaba claro:
¿Quién nos hace ser así?
Está claro que así somos más manejables pero ¿para quién?
El asunto de los extraterrestres que me explicó Jerónimo (mi maestro de cocina macrobiótica) no me convencía , el diablo tampoco, puesto que me parece parte de la programación, al igual que Dios. La respuesta según Castaneda es la siguiente:

“Vivimos en un universo depredador, el hombre mismo se comporta así con los demás animales, no sólo no respeta su vida sino que los almacena en lugares, para comérselos. El hombre castra a sus animales para tenerlos en casa, para que no se le vayan los esclaviza, porque así los tiene a su disposición, los domestica, les priva de su libertad. Al igual que los pollos están ahí aprisionados en las pollerías para ser devorados por nosotros, los humanos están apiñados en las ciudades para ser devorados por otros entes energéticos: los voladores.
Cuando el ser humano es libre y puede parar el diálogo interno los ve y son seres oscuros con unas alas triangulares que aterrizan de golpe, enormemente voraces y que se alimentan de la energía de la persona humana, la de los animales no les gusta, sólo la humana tiene una configuración de huevo luminoso cerrado que cubre todo el cuerpo físico a la distancia de los brazos extendidos a los lados, un resplandor luminoso que cuando está completo convierte al ser humano en viajero del infinito, en un ser capaz de acciones inimaginables”.


"Castaneda nunca lo dijo en sus libros pero nos contó que el año pasado(1995)Carol Tiggs le dio unas fotos espeluznantes donde estos seres habían sido captados. Un fotógrafo amigo de ella, un hombre bastante curioso, estaba en un entierro de alguien importante, el Dalay Lama estaba entre los asistentes. Este hombre hizo las fotos y cuando estaba revelándolas en su casa vio unos puntos negros extraños que no correspondían a lo usual, en dos de las fotografías, así es que decidió agrandar y agrandar, tenía unas máquinas extraordinarias y cuando por fin llegó al máximo tamaño, estos seres estaban retratados, eran dos voladores. Les dio las fotos a Carol Tiggs y ésta los reconoció en el acto, alarmada se las enseñó a Castaneda y éste comprendió que había llegado el momento de presentar batalla abierta contra ellos, a pesar de las recomendaciones de don Juan de que no lo hiciera, era una señal indudable de que debía hacerlo.

Al oír la descripción de los posibles voladores me vino la imagen de los Caprichos de Goya, esos lienzos en blanco y negro en los que hay unas formas oscuras parecidas a murciélagos enormes, como sombras que se ciernen sobre personajes deformes, con la locura reflejada en sus rostros, indudablemente Goya tuvo esa visión y la plasmó en sus cuadros.
Me hubiera gustado preguntárselo a Castaneda pero me pareció que era una artimaña de mi egomanía y lo dejé pasar.
También cierto tufillo a rancio me vino, tengo que confesar que lo ominoso no me gusta, me suena a castigo, a culpa, a infiernos, por supuesto que “creer es crear” y que ese dicho de ver para creer, quedaría más bien invertido: “Creer para ver”.

En todos los caminos de conocimiento se dan estas materializaciones, estos milagros, la percepción se abre y lo desconocido se cuela. Sin embargo Castaneda posibilataba también otra lectura, que casa con las grandes verdades compartidas por todos los caminos del conocimiento: la mente voladora es el verdadero volador y todo lo que nos impone nos consume energéticamente hasta dejarnos exhaustos, que más da de donde venga, lo importante es que al parar nuestro diálogo interno podemos liberarnos de su yugo.
La disciplina es necesaria para acabar con los voladores:emociones negativas ó conflictivas, expresiones del ego: la ira, el orgullo, la gula, la importancia personal, la auto-compasión y la ignorancia...todos los apegos.
Un largo camino y un arduo trabajo son necesarios para recuperar lo que realmente somos."

Así que los voladores son nuestros depredadores y para esclavizarnos nos tienen programados a través de la mente, la mente por tanto es voladora, no es nuestra, los voladores nos han comido toda la luminosidad energética que nos rodeaba y tan sólo tenemos un pequeño reflejo de esa conciencia luminosa en los pies, como base. La única manera de luchar contra los voladores es la disciplina. Por supuesto se trata de bajar el volumen de ese aparato que nos han incrustado en el cerebro, de conocerlo a fondo para poder silenciarlo y de quitarle todo poder.
Restaurar nuestra luminosidad hasta cubrir todo el huevo luminoso y convertirnos nuevamente en lo que realmente somos, viajeros del infinito, seres libres con acceso al conocimiento directo, que no puede darse mientras esta mente extranjera nos esté dando consignas sin parar.
Así que la autocompasión, la importancia personal, el ego con todas sus expresiones: el miedo, el terror, la inseguridad, el orgullo, la vanidad, la gula, la pereza etc etc.. Todo eso nos lleva a la esclavitud, todo ello es producto de la mente voladora. Contar esto es muy peligroso, el manicomio nos puede tragar.


"Me acordé del “mito de la caverna” de Platón que siempre me ha impresionado tanto.
Se me vino la farsa de Orson Wells por la radio, el pánico que creó con la simulación de la llegada de los extraterrestres."

"Está claro que solidificamos las creencias hasta el punto de poder materializarlas y darle forma, creando el mundo en el que creemos. Claro que hay niveles, y es precisamente eso lo que solemos olvidar dando lugar a malinterpretaciones y juicios, por el miedo que surge del no entender inventamos respuestas para paliar nuestra ignorancia, olvidando que el mundo es un misterio y que hay que empezar por los primeros pasos y trabajar duro para desentrañarlo.
De todas maneras sea esta la explicación o no, ahí está la cárcel y es tan evidente, la infelicidad tan palpable, la estupidez tan nítida, que ya es suficiente para intentar lo posible y lo imposible para salir de ella."

El Poder de la Masa y los Pases Mágicos:

"Creer para ver o ver para creer, en esa disyuntiva nos movemos, lo que está claro para mí es que las enseñanzas de don Juan nos pueden ayudar a liberarnos de la esclavitud de la mente voladora, Castaneda nos propone su intento revolucionario y claro de lograrlo. Sólo temo por su vida pues a pesar de su vigor, de su fuerza y de su energía, más parece la maniobra de un acechador impecable, que le lleva a representar el personaje necesario en este momento, que que esté realmente pletórico de energía y de salud.
Está en una posición muy peligrosa, está descubriendo el pastel a la masa y la masa puede devorarlo. Él nos decía:

Don Juan nunca supo de la masa, yo empiezo a trabajar con ella, sé que ella me respalda y que ése es el camino para acabar con la mente voladora. Sé que voy a tener tiempo, al menos eso es lo que más necesito y tengo todo mi intento en ello, aunque yo ya no estoy aquí, hace tiempo que me marché, pero no puedo irme definitivamente hasta que no lo haya dado todo, ésa es mi manera de pagar la deuda.
Yo, al igual que todos los aprendices de don Juan, aprendimos todo esto muy lentamente, nos enseñaba los pases mágicos, nos saturaba pero nos llevábamos años y años practicándolos, pero solos.


"El trabajo en grupo es diferente, tiene otros resultados más rápidos y otras ventajas que él está comprobando día a día a través de los talleres que lleva hechos hasta la fecha. Se trata pues de saturarse con los pases mágicos. De hacerlos muchas veces y mucho, sin preocuparse de aprender nombres sino dejando que la memoria sinestésica del cuerpo los empape y luego pueda recordarlos en su momento, utilizando el conveniente y requerido para cada caso".

Este seminario de Tensegridad lleva el titulo de “Lectores del Infinito”, para indicar que mientras los antiguos chamanes eran espectadores del infinito, porque podían ver la energía reflejada en el horizonte, como si estuvieran en un cine, dándole respuestas a sus preguntas y remedio para resolver sus problemas, los hombres del siglo veinte somos lectores, tenemos una predilección especial por leer textos escritos, por lo que los chamanes de hoy son “lectores del infinito”, en lugar de interpretar la energía reflejada en el horizonte como una visión, deberían interpretarla como un texto escrito. Se trata de llegar a esto mediante el silencio interior.
Los pases mágicos son los puentes que conducen al silencio interior, estos son los mismos pases que utilizaron los antiguos chamanes, pero adaptados a la mayoría. Hay miles de pases mágicos. Los seleccionados para este seminario se llaman: “La Serie de Westwood” y tienen la virtud de detener el “diálogo interno”.


Los Ángeles. 1996.
Contimuará...

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