

La visión budista zen y taoista sobre el Arte. La Poesía y la Pintura.
Reseña: Chantal Maillard. "La Sabiduría como estética. China: Confucionismo, Taoismo y Budismo".
Partiendo, en su ensayo, de la estética china en poesía y pintura, Chantal Maillard nos recrea y enriquece con su conocimiento la visión budista Chán ó Zen y Taoista. Así nos explica la unidad entre poesía y pintura y cómo expresar la esencia en la linea ó en la palabra cabalgando al dragón.
Partiendo, en su ensayo, de la estética china en poesía y pintura, Chantal Maillard nos recrea y enriquece con su conocimiento la visión budista Chán ó Zen y Taoista. Así nos explica la unidad entre poesía y pintura y cómo expresar la esencia en la linea ó en la palabra cabalgando al dragón.
“De la unidad entre pintura y poesía son testimonio los “poemas para ser pintados”.
Kuo Hsi (1020-1090 d. C.) escribía :- “Los antiguos han dicho que la poesía es un cuadro sin formas, y que una pintura es un poema con formas”(ref. en Racionero, L, 1983, 76)
Habitar una pintura (pag.66):-
“Si los poemas han de ser pintados , las pinturas han de poderse habitar.
M. Yourcenar, en uno de sus excelentes cuentos orientales, relata la historia de cómo el anciano Wang-Fo se salvó de la ira del emperador desapareciendo en una de sus pinturas. Puede que se inspirase en la leyenda del pintor Wu Tao-tzu (701-792) que cuenta cómo éste desapareció en la neblina de un paisaje que acababa de pintar.
No se trata, como podría pensarse, de dar rienda suelta a la imaginación cumpliendo en la fantasía lo deseado, ni tampoco de materializar lo imaginado convirtiendo el espacio imaginado en espacio habitable; se trata de comprender que el espíritu no distingue entre ambos reinos, que él es capaz de transitar por ambos porque cabalga el dragón".
Kuo Hsi (1020-1090 d. C.) escribía :- “Los antiguos han dicho que la poesía es un cuadro sin formas, y que una pintura es un poema con formas”(ref. en Racionero, L, 1983, 76)
Habitar una pintura (pag.66):-
“Si los poemas han de ser pintados , las pinturas han de poderse habitar.
M. Yourcenar, en uno de sus excelentes cuentos orientales, relata la historia de cómo el anciano Wang-Fo se salvó de la ira del emperador desapareciendo en una de sus pinturas. Puede que se inspirase en la leyenda del pintor Wu Tao-tzu (701-792) que cuenta cómo éste desapareció en la neblina de un paisaje que acababa de pintar.
No se trata, como podría pensarse, de dar rienda suelta a la imaginación cumpliendo en la fantasía lo deseado, ni tampoco de materializar lo imaginado convirtiendo el espacio imaginado en espacio habitable; se trata de comprender que el espíritu no distingue entre ambos reinos, que él es capaz de transitar por ambos porque cabalga el dragón".
“Cabalgar el dragón” significa controlar la fuerza del universo, armonizarse con ella, comprender la esencia de la vida más allá de las apariencias a la que da lugar la combinación de los principios. Cabalgar el dragón es acceder a la sabiduría y, con ella, al proceder más genuino del artista : expresar la esencia en la línea ó en la palabra.
“La literatura, que es la más fina esencia del cielo y de la tierra, es la manifestación del yin y del yang, lo suave y lo fuerte. Estos dos principios vitales sólo están fusionados sin sesgo en las palabras de los sabios".Yao Nai, (1731- 1815)
"Para aquél que posee el conocimiento de los espacios y la conformación de las cosas no hay diferencia entre la imaginación y la realidad, pues la imaginación no es fantasía, sino el conocimiento de la consistencia de los elementos para su perfecta trabazón. Claro que siempre es arriesgado transitar entre lo real y lo imaginario. ¿Quién sabe por, ejemplo, si el poeta Li Po consiguió atravesar la barrera cuando se ahogó tratando de apresar el reflejo de la luna en el río?
Kuo Hsi, al que me he referido antes, consideraba que hay distintos tipos de paisaje : aquellos en los que uno puede viajar, aquellos que uno puede observar y aquellos en los que uno puede habitar. Estos últimos son mejores porque “despiertan en el hombre superior un anhelo de bosques y de arroyos” (ref. en Racionero, L, 1983, 63), y ésta es la idea fundamental que ni el artista ni el espectador debe perder de vista. Para pintar un paisaje, el artista habrá de contemplarlo hasta captar su espíritu y poder proyectarlo en la seda ó el papel de tal manera que aquel que contemplara después la pintura pudiera reconocer el espíritu que alentó en el objeto. “Para pintar bambú uno tiene que cultivar bambú en su pecho”, decía Su Tung-p´o (ref.Racionero,L1983,171). Cuando el bambú ha crecido y la idea ha germinado, ésta aparece súbitamente. Entonces inmediatamente, “como un halcón se abate sobre un conejo, se sigue la idea, tomando el pincel para perseguir la imagen vista. Con un momento de vacilación se perdería” (ref.Racionero). Por ello es necesario el esforzado ejercicio técnico.
"Para aquél que posee el conocimiento de los espacios y la conformación de las cosas no hay diferencia entre la imaginación y la realidad, pues la imaginación no es fantasía, sino el conocimiento de la consistencia de los elementos para su perfecta trabazón. Claro que siempre es arriesgado transitar entre lo real y lo imaginario. ¿Quién sabe por, ejemplo, si el poeta Li Po consiguió atravesar la barrera cuando se ahogó tratando de apresar el reflejo de la luna en el río?
Kuo Hsi, al que me he referido antes, consideraba que hay distintos tipos de paisaje : aquellos en los que uno puede viajar, aquellos que uno puede observar y aquellos en los que uno puede habitar. Estos últimos son mejores porque “despiertan en el hombre superior un anhelo de bosques y de arroyos” (ref. en Racionero, L, 1983, 63), y ésta es la idea fundamental que ni el artista ni el espectador debe perder de vista. Para pintar un paisaje, el artista habrá de contemplarlo hasta captar su espíritu y poder proyectarlo en la seda ó el papel de tal manera que aquel que contemplara después la pintura pudiera reconocer el espíritu que alentó en el objeto. “Para pintar bambú uno tiene que cultivar bambú en su pecho”, decía Su Tung-p´o (ref.Racionero,L1983,171). Cuando el bambú ha crecido y la idea ha germinado, ésta aparece súbitamente. Entonces inmediatamente, “como un halcón se abate sobre un conejo, se sigue la idea, tomando el pincel para perseguir la imagen vista. Con un momento de vacilación se perdería” (ref.Racionero). Por ello es necesario el esforzado ejercicio técnico.
El artista ha de captar el “qi” ó “espíritu- resonancia”: La fuerza del cielo en movimiento, la energía ó soplo vital que atraviesa todo lo que hay y le da vida ; sin olvidar el “li”, ó estructura interna, naturaleza ó esencia del objeto. La captación del “qi” por parte del artista implica la asimilación de los principios universales en lo particular sin desdeñar nunca lo particular, pues estos principios, y la ley del Tao, se aplican en lo concreto".(pag.66)
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