REFERENCIAS
CH. Trungpa. R.”Dharma, Arte y Percepción Visual”. (Cap. 26.)
REGRESO AL PUNTO DE PARTIDA.
El problema aquí es que finalmente el mundo comenzará a perseguirnos.
El punto importante es qué hacemos y cómo lo hacemos: ¿será que tenemos que sentarnos y esperar?, ¿debemos leer pilas y pilas de libros tratando de sacar ideas? , ó ¿debemos viajar kilómetros y kilómetros para conocer personas brillantes que supuestamente alcanzaron la realización para recoger la información que nos den?
Ninguna de estas alternativas expresa lo que queremos decir con momento presente. Ó con estar en el ahora. Ninguna de ellas parece ser la situación ideal que pudiera llenar el vacío del momento presente. En cualquier cosa que hagamos nos enrollamos innecesariamente, hay un engaño enorme. La sensación de aburrimiento nos lleva a entretenernos, ó a tratar de entretenernos, y ese problema se convierte en una lucha incesante, en un círculo vicioso inacabable, sin principio ni fin, totalmente absurdo.
No parece que estemos haciendo algo auténtico, sino tratando todo el tiempo de imitar esto y lo otro, aquello y lo de más allá. Pero nada es verdaderamente personal, no hay nada real ó personal en relación con nuestra experiencia. Todo lo que hacemos es copiar algo, seguir algo,
tratando de encontrar nuevos elementos que encajen en nuestro confuso rompecabezas. No solamente esto no funciona sino que nos sale el tiro por la culata.
El tema del arte en la vida cotidiana no ha sido diseñado especialmente para los artistas. Generalmente, un buen artista necesita una gran cantidad de ideas, trucos y conceptos. Espero que aquí, en aras de nuestra cordura, no estemos proveyendo eso; si lo hacemos retiro todo lo dicho hasta ahora y lo que pueda llegar a decir…….”
¨Regreso al punto de partida”: este parece ser el origen de cualquier expresión genuina que pudiéramos mostrar. Las expresiones genuinas tienen que tener existencia propia y nacer en nuestro interior, así que si uno quiere expresarse de manera genuina, tiene que regresar al terreno original genuino. En lo que nos concierne, en este momento el único terreno genuino es el regreso al punto de partida.
Si cortamos todo tipo de raíces, todo tipo de fascinaciones y entretenimientos, considerando que son sólo una forma sutil de astucia, ¿qué nos queda? Podríamos decir que nada, aunque en realidad no es solamente nada: estamos de regreso en el punto de partida.
Llagado ese momento, tomar una decisión puede significar una estrategia que nos saque del punto de partida ó una expresión genuina que surja del punto de partida.
Básicamente el punto de partida es la base. Si uno está en su propia base, no creo que haya ningún peligro. Generalmente hay un elemento de cordura, una semilla ó esencia de cordura que opera en uno si regresa al punto de partida; algo positivo sucede.
Regresar al punto de partida trasciende la mera confianza en la intuición. Es muy raro que uno tenga una intuición cristalina, nuestra intuición está muy afianzada, influenciada y coloreada por toda clase de cosas y, generalmente, condicionada por los conceptos.
Uno ha quedado también purificado por el proceso de paranoia, ha quedado desnudo de cintura para arriba y también para abajo, hasta la uña del dedo del pie y más allá, hasta el piso que le sustenta.
Uno puede introducirse en dicha situación del punto de partida. En la tradición budista forma parte de la disciplina, ó del camino. Pero éste no es un camino en el sentido de avanzar acelerando hacia la meta, sino más bien de retroceder y entrar en la situación en vez de salirse de ella.
El verdadero punto de partida se da cuando uno puede sentir la desolación, la espaciosidad y todo aquello que podamos describir con palabras que apunten hacia lo que está totalmente desprovisto de reacción alguna. Uno ha sido empujado y ha recibido un golpe en la nariz, pero sigue sentado ahí bizco, como un buho hecho de oro. Uno se siente medio enfermo porque finalmente ha confrontado su viejo y familiar yo, pero al mismo tiempo se siente ligeramente aliviado porque todavía puede mantenerse vivo. Este tipo de punto de partida es primordial, no es imaginario ni tampoco una idea ó concepto concebido doctrinalmente. Es lo verdaderamente genuino, independiente de toda cultura.
Es necesario tener conciencia de la ausencia de pensamiento y, a la vez, del pensamiento como proceso.
El tema del punto de partida es muy importante; un artista no debe tratar de cambiar su medio de expresión, lo cual incluye su situación vital. Para el caso, los meditadores (que también son artistas) no deben tratar de cambiar su medio: su pasión, agresión ó ignorancia, es decir, todo aquello que pasa por sus mentes.
El punto de partida es la tierra firme desde la cual funcionamos y el punto cero parece estar más allá incluso de nuestro funcionamiento, es lo que es, sin más definiciones; no se trata de extenderse sino de recogerse.
CH. Trungpa. R.”Dharma, Arte y Percepción Visual”. (Cap. 26.)
REGRESO AL PUNTO DE PARTIDA.
"El arte en la vida cotidiana parece ser nuestro destino y la pregunta es:- ¿Cómo iniciar el recorrido para llegar a él? Nuestro propósito principal es llegar a conocer la vida y el arte. Si no somos dueños de nuestra propia vida , no podemos tener un arte propio, así que al final tenemos que tratar la cuestión de la vida, que es la misma cuestión del arte, naturalmente.
Nuestra vida se basa en varios conceptos e ideas, tales como que la vida es un gran drama, una fantástica obra maestra, un cuarto de tortura absoluta, ó simplemente gris. Tenemos todo tipo de ideas acerca de la vida, pero parece surgir un problema cuando tenemos que rehacer el mundo. Obviamente, no podemos rehacer el mundo azarosamente, lo haremos de acuerdo con nuestras creencias y con nuestros sueños. Así que el mundo quedará remodelado según nuestras propias ideas y cómo queremos que sea.
El problema aquí es que finalmente el mundo comenzará a perseguirnos.
hemos remodelado el mundo, éste comienza a pedirnos más y más atención, y como es nuestro mundo -nuestra versión de él- actúa como un espejo.
Cuando esto sucede, mucha gente siente un pavor enorme, como mínimo digamos que experimenta pánico. Empiezan a sentirse atrapados en su propia creación y esto les parece injusto, algo que no se merecen.
Entonces su salida es tratar el tema de la espiritualidad, el grado último del enjuiciamiento, así como el de ser justos con todos.
Todo parece remitirnos a lo psicológico más que a la situación física, que era lo que podíamos haber trabajado en un principio.
Necesitamos pensar antes de actuar, esto es obvio, pero la pregunta aquí es más compleja:
¿Cómo pensar?...... ¿Qué pensar?......¿Por qué pensar?..... ¿Qué es pensar?.....
Nadie puede parar ó controlar el pensamiento, uno puede pensar lo que quiera. Pero esto no es lo importante, sino más bien el hecho de que el proceso del pensar tiene que encauzarse.
Esto no significa que este proceso tenga que estar de acuerdo con cierto dogma, filosofía ó concepto, sino más bien que uno tiene que conocer al pensador mismo; así que hemos vuelto al punto de partida, el pensador mismo:-
-¿Quién ó qué piensa y qué es el pensamiento?
Para empezar, el pensamiento como proceso es algo confuso. Si uno mira de verdad en las profundidades de su existencia, todo el asunto es muy confuso. Está lleno de cosas que hemos ido amontonando a lo largo de nuestra vida de nacimiento y muerte, nuestra existencia en este nuestro mundo.
La pregunta es si podemos producir una obra de arte trabajando con todo esto…………..”
El punto importante es qué hacemos y cómo lo hacemos: ¿será que tenemos que sentarnos y esperar?, ¿debemos leer pilas y pilas de libros tratando de sacar ideas? , ó ¿debemos viajar kilómetros y kilómetros para conocer personas brillantes que supuestamente alcanzaron la realización para recoger la información que nos den?
Como no sabemos lo que estamos haciendo, parece que hacer cualquier cosa bajo esa luz sería infructuosa. Es muy posible que topemos con alguien completamente absurdo ó que tergiversemos lo que tienen que decir. Pensaremos que este es nuestro primer descubrimiento y empezaremos a echar a perder nuestro futuro. Es muy posible que acumulemos un montón de basura leyendo libros y que nuestros malentendidos y nuestra comprensión parcial de las cosas creen un caos enorme. Podemos convertirnos en un libro viviente, ¿y después qué? Otra alternativa es simplemente pasarlo bien, ir a Florida, a California ó a Sudamérica, tomar tequila y escuchar música agradable, olvidarnos de todo y pasarlo bien.
Ninguna de estas alternativas expresa lo que queremos decir con momento presente. Ó con estar en el ahora. Ninguna de ellas parece ser la situación ideal que pudiera llenar el vacío del momento presente. En cualquier cosa que hagamos nos enrollamos innecesariamente, hay un engaño enorme. La sensación de aburrimiento nos lleva a entretenernos, ó a tratar de entretenernos, y ese problema se convierte en una lucha incesante, en un círculo vicioso inacabable, sin principio ni fin, totalmente absurdo.
Podría aparecer entonces otra opción que es practicar la meditación, tratar de elevar la conciencia, sea lo que sea que esto signifique; tratar de imitar a los santos y convertirse en uno de ellos. Sin embargo esto parece ser la misma cosa, así que en este punto no podemos salir de donde quiera que estemos, hagamos lo que hagamos.
No parece que estemos haciendo algo auténtico, sino tratando todo el tiempo de imitar esto y lo otro, aquello y lo de más allá. Pero nada es verdaderamente personal, no hay nada real ó personal en relación con nuestra experiencia. Todo lo que hacemos es copiar algo, seguir algo,
tratando de encontrar nuevos elementos que encajen en nuestro confuso rompecabezas. No solamente esto no funciona sino que nos sale el tiro por la culata.
Además, si esperan que yo les dé la respuesta, es posible que no llegue nunca. Puede parecer que para cualquier problema que se presente hay una respuesta concreta:- ¨Toma esta pastilla, haz esto¨. Este enfoque parece fundamentarse en premisas equivocadas, por la mismísima razón de que uno encuentra la respuesta a causa de su debilidad. Así uno es alimentado con biberón, se divierte con sus juguetes y tiene una niñera que le dice:- ¨Te voy a leer un cuento en la cama y luego te canto para que te duermas¨.
Así que mejor regresemos al punto de partida.
Si verdaderamente quieren hacer algo adecuado, genuino, podemos decir sin temor a equivocarnos que hay que regresar al punto de partida.
Es necesario probar y tener esta experiencia, de otra manera habría un problema con ¨el arte en la vida cotidiana¨ como dice el cliché. Cualquier trabajo artístico es una expresión nuestra en términos y conceptos específicos. El talento artístico se expresa en cualquier medio,
Pero, ¿qué es el talento artistico?..... ¿Qué hace a uno artista?..... ¿Qué es lo que le convence a uno cuando duda de que un trabajo artístico es realmente la expresión de sí mismo?..... ¿Es acaso una obra de arte un objeto para asegurarse que el resto del mundo está convencido de quién es uno, y así encontrar un sustento para existir?....
En realidad estas preguntas nunca han sido examinadas ó estudiadas con detenimiento. Desde nuestro punto de vista, el talento artístico genuino es la experiencia de una sensación de estar de regreso en el punto de partida.
Como eso nos desconcierta por completo, producimos nuestra primera expresión artística copiando ó imitando valiéndonos de una filosofía ó una moda espiritual. Pero si superamos este método, si sentimos que estamos de regreso en el punto de partida y totalmente desconcertados, tenemos un hermoso lienzo en blanco enfrente.
El tema del arte en la vida cotidiana no ha sido diseñado especialmente para los artistas. Generalmente, un buen artista necesita una gran cantidad de ideas, trucos y conceptos. Espero que aquí, en aras de nuestra cordura, no estemos proveyendo eso; si lo hacemos retiro todo lo dicho hasta ahora y lo que pueda llegar a decir…….”
¨Regreso al punto de partida”: este parece ser el origen de cualquier expresión genuina que pudiéramos mostrar. Las expresiones genuinas tienen que tener existencia propia y nacer en nuestro interior, así que si uno quiere expresarse de manera genuina, tiene que regresar al terreno original genuino. En lo que nos concierne, en este momento el único terreno genuino es el regreso al punto de partida.
Si cortamos todo tipo de raíces, todo tipo de fascinaciones y entretenimientos, considerando que son sólo una forma sutil de astucia, ¿qué nos queda? Podríamos decir que nada, aunque en realidad no es solamente nada: estamos de regreso en el punto de partida.
Aquí se trata de que la existencia y la expresión genuinas no debe colorearse de ningún artificio, no importa lo sutil, magnífico, bello ó santo que sea; en cualquier caso destiñe la existencia. Así que si uno tiene cierto escepticismo fundamental, ha regresado al punto de partida.
Si uno reconoce cualquier rollo que le hayan colocado, ó a alguien que quiere ejercer su influencia en uno, ó si ve cómo está influenciando él mismo en las ideas de los demás, ó usando las ideas y conceptos de otros, entonces ha regresado al punto de partida.
¿Qué otra cosa tiene cada uno excepto su punto de partida? No es difícil, estamos regresando constantemente al punto de partida. Si nos encontramos tomando una decisión y no sabemos qué hacer, si estamos confundidos, enfermos ó aterrorizados, regresamos una y otra vez al punto de partida. Si nos sentimos tremendamente débiles sin saber cómo proceder y ejecutar nuestra siguiente estrategia, hemos regresado al punto de partida. Es un lugar muy familiar, no es un estado mental especialmente extraordinario, sino absolutamente ordinario.
Llagado ese momento, tomar una decisión puede significar una estrategia que nos saque del punto de partida ó una expresión genuina que surja del punto de partida.
Es algo muy personal que sucede a veces, pero no siempre. Por ejemplo, cuando uno se enamora las condiciones que causaron el enamoramiento no tienen que ver con que su esposo ó esposa sea una persona acaudalada, muy inteligente, que sabe muy bien como ganarse el pan para todos, ó que sería un buen partido. Si uno prescinde de esos accesorios y empieza a sentir atracción por alguien, viéndolo como otro ser humano y como su cónyuge, entonces está operando desde la perspectiva del punto de partida; mientras que si le han arreglado el matrimonio y sus padres le han convencido de casarse ó ha aceptado hacerlo siguiendo sus principios religiosos, entonces no está operando desde el punto de partida, sino desde el punto treinta y tres.
Sin embargo, si uno siente algo genuino y es una experiencia personal, es como los elementos :
- el fuego quema, el agua es húmeda, el aire se mueve y el espacio es amplio.
Básicamente el punto de partida es la base. Si uno está en su propia base, no creo que haya ningún peligro. Generalmente hay un elemento de cordura, una semilla ó esencia de cordura que opera en uno si regresa al punto de partida; algo positivo sucede.
Si uno siente que al estar de regreso en el punto de partida hay peligro, es porque debe ser otro punto diferente al de partida.
Si uno se siente confundido, puede terminar no haciendo nada, lo que en realidad puede ser más sano que perder el tiempo haciendo algo.
Si uno se siente confundido, puede terminar no haciendo nada, lo que en realidad puede ser más sano que perder el tiempo haciendo algo.
Finalmente todo se reduce a eso, de modo que no creo que haya problema. Está bien sentirse acorralado, si me permiten usar esta expresión; es una situación fructífera, un auténtico punto de partida.
A menos que uno esté acorralado no hará mucho, pero cuando se sienta acorralado empezará a ejercer su cordura e inteligencia. Esta es normalmente una característica del comportamiento humano. No creo que haya alguien que se quedara quieto por mucho tiempo, temeroso de hacer un movimiento. Puede que resulte que ese no actuar es una situación embrionaria.
Regresar al punto de partida trasciende la mera confianza en la intuición. Es muy raro que uno tenga una intuición cristalina, nuestra intuición está muy afianzada, influenciada y coloreada por toda clase de cosas y, generalmente, condicionada por los conceptos.
Regresar al punto de partida es algo simple, inequívoco. Uno siente que ha sido acorralado y de alguna manera tiene que saltar, sin saber exactamente qué tiene que hacer, uno siente con mucha viveza la realidad en torno suyo y al mismo tiempo sabe que está acorralado.
Uno ha quedado también purificado por el proceso de paranoia, ha quedado desnudo de cintura para arriba y también para abajo, hasta la uña del dedo del pie y más allá, hasta el piso que le sustenta.
Así que ya no hay nada que ocultar, se es totalmente transparente, se está acorralado; esto es más que una intuición, es una intuición vívida. Generalmente el proceso intuitivo es como un radar, más que una experiencia. Esto es mucho más real en cierto sentido, es muy directo y extraordinariamente penetrante.
Uno puede introducirse en dicha situación del punto de partida. En la tradición budista forma parte de la disciplina, ó del camino. Pero éste no es un camino en el sentido de avanzar acelerando hacia la meta, sino más bien de retroceder y entrar en la situación en vez de salirse de ella.
Algunas veces uno siente que le han quitado la alfombra bajo sus pies y se encuentra de regreso en el punto de partida. Si uno trabaja con esa situación en vez de tratar de salir de ella, si se sienta con ella y nutre esa experiencia de estar en un desierto inmenso, de desolación por no encontrar algo con que hacer tonterías, entonces debe haber algo ahí, sin duda alguna. El punto de partida es el lugar al que uno regresa cuando finalmente lo tumban boca arriba.
Sin embargo, surge un problema cuando uno escucha muchas cosas sobre las ventajas de regresar al punto de partida, ya que se vuelve una doctrina más y deja de ser el punto de partida. En ese momento ya no nos encontramos en el punto de partida.
El verdadero punto de partida se da cuando uno puede sentir la desolación, la espaciosidad y todo aquello que podamos describir con palabras que apunten hacia lo que está totalmente desprovisto de reacción alguna. Uno ha sido empujado y ha recibido un golpe en la nariz, pero sigue sentado ahí bizco, como un buho hecho de oro. Uno se siente medio enfermo porque finalmente ha confrontado su viejo y familiar yo, pero al mismo tiempo se siente ligeramente aliviado porque todavía puede mantenerse vivo. Este tipo de punto de partida es primordial, no es imaginario ni tampoco una idea ó concepto concebido doctrinalmente. Es lo verdaderamente genuino, independiente de toda cultura.
Cuando uno se encuentra sufriendo un bajón de energía, le han apaleado hasta casi la muerte y se siente hecho una mierda, no ve en eso nada cultural : se siente genuinamente fuera de toda cultura, y completamente real.
Es necesario tener conciencia de la ausencia de pensamiento y, a la vez, del pensamiento como proceso.
Según la tradición budista, sentarse a hacer la práctica de la meditación provee el fundamento, una base sólida para desarrollar una mayor comprensión y experiencia del punto de partida. Así que me siento un poco culpable si sólo le ofrezco palabras, palabras y más palabras que introducen más confusión en el mundo de la confusión.
Mientras que se sientan y paran de pensar y de hablar gracias a la meditación, creo que podremos trascender el mundo de la confusión. Así que estaría bien que practicaran la meditación tanto como les sea posible, física y psicológicamente. Estaría bien si pudieran empezar a sentarse a practicar la meditación. Esto quizá les ayude a tener más claridad y cordura con lo cual quizá podrá influir positivamente en la neurosis nacional; tengan esto en mente.
El tema del punto de partida es muy importante; un artista no debe tratar de cambiar su medio de expresión, lo cual incluye su situación vital. Para el caso, los meditadores (que también son artistas) no deben tratar de cambiar su medio: su pasión, agresión ó ignorancia, es decir, todo aquello que pasa por sus mentes.
Mientras se esté tratando de quitar eso de en medio y buscar alternativas tales como un futuro mejor ó más experiencias placenteras, uno está embarullándolo todo.
Así que el asunto es mantener la base, el propio origen, uno no debe avergonzarse de él. Si uno es negro, es negro y si es blanco, es blanco; no se puede evitar, ni con cirugía plástica, así que es cuestión de aceptarlo. Desde este punto de vista:
- El arte es la práctica de la meditación y la meditación es una obra de arte.
Todo el mundo tiene su propio punto de partida y regresa a él. Eso parece ser algo universal, de otra manera nadie existiría. Pero como todos existen realmente y tienen su propia vida y su función en ella, existe la posibilidad de ver el punto de partida (O punto número uno) de manera más clara y precisa.
Todo el mundo tiene su propio punto de partida y regresa a él. Eso parece ser algo universal, de otra manera nadie existiría. Pero como todos existen realmente y tienen su propia vida y su función en ella, existe la posibilidad de ver el punto de partida (O punto número uno) de manera más clara y precisa.
El uno es el uno, un número, y cuando se tiene el uno se tiene la posibilidad del dos, el tres y el cuatro. Pero eso no significa que se vaya a llegar al punto número dos y a los siguientes. También está el cero que no vale nada, supongo que denota la nada. Nosotros queremos ser algo ¿ó no?
Aunque regresemos al punto de partida estamos ahí, somos algo. No queremos ser "nada", es algo que continuamente estamos evitando; ése es el problema. Así que la única alternativa, que ni siquiera es alternativa, más bien es la única posibilidad, es ser cero.
El punto de partida es la tierra firme desde la cual funcionamos y el punto cero parece estar más allá incluso de nuestro funcionamiento, es lo que es, sin más definiciones; no se trata de extenderse sino de recogerse.
Hay resistencia en regresar al cero y siempre ha sido un problema el tomar el punto de partida, (o punto número uno )como una excusa para no tener que regresar al cero. Por lo menos se tiene el número uno para agarrarse a algo, por lo menos hay ése primer número que uno ha hecho.
Uno alcanzó su identidad en el punto de partida y eso parece ser el problema, así que en última instancia necesita regresar al cero.
Ahí uno empieza a sentir que puede moverse, que se pueden hacer muchas cosas, que no hay que numerarse. Uno no está sujeto a sus propios números, no está confinado a un encasillamiento.
Entonces, cuando no tiene más que el cero, que es nada, la propia situación puede mejorar. No hay ya punto de referencia alguno, sólo el cero. Pruébenlo, es una expresión de generosidad y de realización inmensas".
Chogyan Trungpa Rimpoche .
Nota:- El subrayado y la puntuación es de la que recrea el texto. Está citado literalmente, pero con algún mínimo salto, saltarse algo con Ch. T. R. es muy difícil, él es de por sí sobrio y contundente, su capacidad de síntesis es total, la desnudez y claridad de su palabra no tiene parangón, todo sirve y nada falta. El que quiera saber lo que me he saltado debe ir a la fuente y comprobar si eso que falta no es lo más importante para él.
Chogyan Trungpa Rimpoche .
Nota:- El subrayado y la puntuación es de la que recrea el texto. Está citado literalmente, pero con algún mínimo salto, saltarse algo con Ch. T. R. es muy difícil, él es de por sí sobrio y contundente, su capacidad de síntesis es total, la desnudez y claridad de su palabra no tiene parangón, todo sirve y nada falta. El que quiera saber lo que me he saltado debe ir a la fuente y comprobar si eso que falta no es lo más importante para él.
Recomiendo la lectura de cualquiera de sus libros, todos tienen la magia de lo real, de lo auténtico, de lo primigenio, transmite la pura experiencia sin manipulación ni retoques, Su sentido del humor es sutil, audaz y siempre da en la diana.
No hay nada que lo enturbie, tan sólo nuestra ignorancia puede tergiversar y manipular, así que hay que estar muy alerta leyéndolo, con todos nuestros sentidos relajadamente atentos.
Comunica su sabiduría y la pone a nuestro total servicio. Con todo el respeto y agradecimiento, bebamos de ella.

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