miércoles, 24 de octubre de 2012
domingo, 26 de agosto de 2012
Cuento 14. La iniciación y la honestidad.
- ¿Vienes por tu cuenta o te envía alguien? -Esta joven se ha visto atraída al bosque por sí misma, con la intención de ver lo que podría encontrar allí. Así que responde:
- Viajo por mi cuenta.
sábado, 18 de agosto de 2012
Paradojas.Poema 34
lunes, 16 de enero de 2012
Coincidencias Sublimes
“Equivocándome, equivocándome, recorro el camino sin error”. Khempo Tsultrin R.
Coincidencias Sublimes
Las enseñanzas auténticas son como los radios de una rueda, que partiendo de distintos puntos, se encuentran en el centro.
Me fascina ver las coincidencias de las distintas tradiciones y a medida que voy comprendiendo, a través de la experiencia, alguna enseñanza importante, me asalta el recuerdo de la misma enseñanza en otra tradición, que no entendí en su momento.
Es como si, al encontrar la llave que nos abre a la comprensión de lo que en ese momento de la práctica madura, surgieran las distintas maneras de llegar a formular la misma enseñanza, de las diferentes tradiciones auténticas ya sea del Budismo, Taoísmo, Chamanismo Tolteca, etc.
Se nos revela así lo que antes era hermético y se nos da la certeza de que estamos en el camino que nos corresponde y qué descanso, qué alegría comprobar que los grandes también eran pequeños y tuvieron que atravesar los mismos ríos, valles y montañas en los que estamos ahora, los que compartimos la misma aspiración sublime.
Es muy difícil expresar con palabras lo que va más allá de las palabras, hay todo un largo camino hasta llegar a lo inexpresable, a lo que no tiene nombre.
Es muy gozoso y mágico comprobar que lo que es genuino es sagrado, trascendente y totalmente real, y que está fuera del espacio y el tiempo.
Así, el que comienza a recorrer el camino “desconocido” (“a lo desconocido por lo desconocido” decía San Juan) se encuentra con, lo que Castaneda llamaba “disonancias cognitivas” , un lenguaje hermético y “sin pies ni cabeza” “galimatías”, que atraen y desconciertan a un tiempo, y a medida que el neófito va profundizando, el misterio se le va abriendo poco a poco y los hallazgos le compensan de ese caminar a ciegas.
Me dispongo pues a compartir algunas de las coincidencias sublimes descubiertas, confiando en que, el que las lea, pueda disfrutar de las certezas a que dan lugar.
Coincidencias Sublimes 1: Opiniones y Puntos de vista.
“Un guerrero no tiene opiniones, por lo tanto no tiene nada que defender”. (Chamanismo Tolteca).
“Observando la miseria en los puntos de vista y en las opiniones, sin adoptar ninguna, descubro la paz y la libertad interior: Aquel que es libre no sostiene puntos de vista, ni discute opiniones. Para un sabio no hay superior, inferior ni igual, ningún lugar al que la mente pueda apegarse. Pero aquellos que se aferran a sus opiniones y puntos de vista, sólo van por ahí aburriendo a la gente”.
(Sutta Nipata. Buda)
“Se produce un placer natural cuando hablamos con alguien que no lo sabe todo, de mente abierta, dispuesto a escuchar. En una mente (que no lo sabe todo) de esta naturaleza se produce una deliciosa presencia, receptividad y humildad”.
(“Después del Éxtasis la Colada” Jack Kornfield)
“Si deseas conocer la verdad , sólo tienes que dejar de atesorar opiniones”.
(Tercer patriarca del Budismo Zen)
“Practicar la mente zen del “no sé”
¿Quién eres? No sé.
¿Dónde está tu mente? No sé.
¡Qué es la consciencia? No sé.
¿De dónde vienes? No sé.
Mantén esta mente del “no sé”. Permanece en ella confía en ella.”
(Sung Sahn. Maestro coreano)
“La sabiduría crece abriéndose a la verdad del no saber. El corazón sabio no es el que lo comprende todo: Es el corazón que puede tolerar la verdad del no saber”.
“Practica la sabiduría de la incertidumbre. La verdad del cambio y siéntete cómodo y sereno”.
“La experiencia no es nunca como pensamos que será. Nunca sabemos lo que va a venir. Precisamente nos gustan las películas en las que no adivinamos las secuencias, por las sorpresas que nos deparan y son las más realistas por ello, aunque sean de ciencia-ficción lo que nos engancha es ese sabor vital de sorpresa de lo inesperado. La vida es cambio, impermanencia y es ahí donde únicamente podemos anidar.”
(“Después del éxtasis la colada”. Jack Kornfield. Edi. La liebre de Marzo)
“Permanece en el firme suelo del vacío” .
(J.L.King)
“Soltar el territorio del ego y confiar en el sin fondo” .
(Chögyam Trungpa R.)
“Si un hombre desea asegurarse sobre el terreno que pisa, debe cerrar los ojos y caminar en la oscuridad”.
(San Juan de la Cruz)
Maestro zen ¿Qué es el morir?
No sé.
Pero ¿cómo? ¿No es usted un maestro zen?
Sí, pero no uno muerto.
sábado, 3 de diciembre de 2011
La Taberna Intergaláctica. Poema 33.
En la Taberna Intergaláctica con MayMi,
destejiendo los hilos del tapiz de la vida,
descubriendo la luz que palpita en las sombras,
abriendo aún más el camino a las estrellas.
Al volar en el espacio infinito, nos encontramos a la Estrella Polar,
ésa que brilla tanto y siempre permanece en el mismo lugar;
detrás tiene escondida a la Estrella del Sur, que juega al escondite con nosotros y más allá la cola de Leo despidiéndose...
En la taberna intergaláctica todo es posible.
Están todos los mares con sus acantilados
y sus playas de arena azul y blanca.
Están todos los pájaros con sus plumas de aire.
Las estrellas fugaces se paran allí a beber vino tinto
y a reír centelleantes en los ojos de la gitana.
El sauce baila a cualquier hora del día
y el bosque de chopos canta jugando con el viento.
Los robles hermanados se mueven en silencio,
abriendo galerías sin fin hacia la nada.
Y el alcornocal deshace el tiempo con sólo su presencia.
Miguel siega la hierba bailando en las espigas
y el huerto colorea de rojos y de verdes.
La sobriedad se viste de abundancia
y lo sublime adorna cada instante.
Aquí viven y ensueñan mis firmes aliados,
con ellos, abrazados, viajo hacia la luz.
Blanca. Poema 34. (Agosto 2002).
domingo, 20 de noviembre de 2011
El Anhelo de los Sabios. Poema 32.
Blanca. 2004. “En la quietud del silencio”. Lapiz papel y tinta.
El anhelo de los sabios
No hacer nada.
Tan sólo reposar en el espacio,
viva consciencia.
Dejar que lo que sea,
sin más, suceda.
Y en tu quietud,
el vuelo de los pájaros.
Y en tu silencio,
el canto de la vida, que no cesa.
Y en tu soledad,
la eterna compañía.
Déjalo ser,
que se haga en ti, sin ti.
Deja que el hacer
se disuelva en la presencia.
Así, sin ser nada,
lo serás todo.
Blanca ( Sant Feliú. 2011)
lunes, 6 de diciembre de 2010
Meditación y Salud. Con D.Chopra I.
Visión. Gregory Colbert.La Meditación disminuye la Edad Biológica:-
“Se ha demostrado claramente la vinculación entre el envejecimiento y la hormona del estrés.
Existe una técnica de mente-cuerpo que va directamente a la raíz de la respuesta al estrés, liberándonos de las tensiones recordadas que originan nuevas tensiones: La meditación. Con frecuencia se descubre que los niveles de cortisol y adrenalina son menores en quienes meditan desde hace mucho tiempo, y sus mecanismos de resistencia tienden siempre a ser más potentes que el promedio.
Antes de que comenzara la década de los setenta, ni siquiera sospechábamos estos beneficios. La meditación ofreció pocos atractivos a la medicina occidental hasta que un joven fisiólogo de la Universidad de California, llamado R. Keith Wallace, demostró que, más allá de sus implicaciones espirituales, la meditación tenía profundos efectos en el cuerpo.
Wallace experimentó con jóvenes voluntarios practicantes de Meditación Trascendental conectándolos a monitores que miden las funciones corporales críticas durante la meditación, subjetívamente estos jóvenes informaban experimentar una mayor calma y silencio interior.
Aunque hasta entonces se había pensado que se requerían años de práctica para alcanzar un estado meditativo profundo, la técnica de MT producía muy pronto una relajación profunda y cambios significativos en la respiración, el ritmo cardiaco y la presión sanguínea.
La MT se basa en la repetición silenciosa de una palabra sanscrita determinada (o mantra), cuyas vibraciones sonoras conducen poco a poco a la mente fuera del proceso normal del pensamiento hacia el silencio subyacente. Como tal, un mantra es un mensaje muy específico insertado en el sistema nervioso. Como los mantras se utilizan en la India desde hace miles de años, su efecto fisiológico exacto es bien conocido como parte de la ciencia del yoga o unión. La meta del yoga es unir la mente pensante con su fuente en conciencia pura.
En términos modernos, “conciencia pura” significa espacio cuántico, el vacío silencioso que es el vientre de toda la materia y toda la energía. La conciencia pura existe en el vacío entre dos pensamientos; es el fondo invariable contra el que se produce toda actividad mental. Por lo común no podemos sospechar la existencia de ese estado, porque la mente está demasiado preocupada con el torrente de pensamientos, deseos, sueños, fantasías y sensaciones que llenan la conciencia de vigilia. Por eso los antiguos sabios hindúes tuvieron que idear la técnica específica de la meditación a fin de mostrar a la mente sus propios orígenes en profundidades cuánticas.
La descripción de la MT , en este texto, no puede enseñar realmente al lector cómo se medita. La técnica de MT se puede describir verbalmente o por escrito, pero para aprenderla debidamente es necesario recibir instrucciones personales de un maestro de meditación bien preparado. Miles de personas se inician en la técnica sólo para abandonarla prematuramente; esto se debe a que no hay desafío mayor que la relación íntima con uno mismo, abierta por la meditación. Dedicarse a esta práctica sin darle mayor importancia casi siempre lleva al fracaso; como los beneficios son demasiado profundos para desecharlos con tanta ligereza, he decidido (D. Chopra), aunque con renuencia, no decir a mis lectores cómo se medita. Como resultado quizás serán menos los que se inicien, pero se preservará la pureza y el valor de la enseñanza, tornándola mejor para los que se inicien correctamente.
Cuando Wallace inició esta investigación, la mecánica de la meditación no era bien comprendida en términos científicos. El fue el primero en demostrar que permanecer sentado en meditación, con los ojos cerrados, induce al sistema nervioso a entrar en un estado de “alerta en reposo”; es decir, la mente se mantiene despierta mientras el cuerpo entra en una relajación profunda.
A su descubrimiento, el estado de alerta en reposo, se generó considerable curiosidad en la profesión médica, que hasta entonces había considerado como opuestos el descanso y la alerta.
El sueño es un estado hipometabólico en el que decrece el consumo de oxígeno, el corazón late con mayor lentitud y la conciencia se borra. El estado de vigilia, por el contrario, se caracteriza por un mayor consumo de oxígeno, un ritmo cardiaco más rápido y una mente alerta.
Wallace descubrió que en la meditación se unían estos opuestos; aunque los sujetos meditantes se mantenían lo bastante alerta para oprimir un botón cada vez que trascendían (es decir, cuando experimentaban la conciencia pura), caían en un estado de reposo dos veces más profundo que el sueño más profundo. Más aún: lo hacían con mucha celeridad; generalmente, antes de transcurridos diez minutos después de cerrar los ojos, en contraste con las cuatro, cinco o seis horas que tardamos en lograr la relajación más profunda cuando dormimos.
En 1978, Wallace investigó los efectos de la meditación en el envejecimiento humano descubriendo que los meditadores que llevaban menos de cinco años tenían una edad biológica cinco años inferior a su edad cronológica y los que meditaban desde hacía más de cinco años eran doce años más jóvenes de lo que indicaba su edad cronológica. Estos resultados eran tan válidos entre los sujetos más jovenes como en los de mayor edad.
En investigaciones posteriores sobre el estado general de salud de los dos mil meditadores, en un plan de seguros de grupo,confirmaron que gozaban de notable buena salud en todos los grupos de edad. Significativamente , las mayores mejoras se notaban en los meditadores que superaban los 65 años de edad.
En mi condición de médico, desde 1980 recomendaba practicar la MT, además de practicarla yo mismo. A fines de esta década, un colega mío, el doctor Jay Glaser, me invitó a colaborar en la investigación de un asteroide muy intrigante llamado DHEA (dehidroepiandrosterona).
La DHEA es segregada por la corteza suprarrenal; circula en la sangre en grandes cantidades. Es la única hormona que declina con la edad en línea recta.
Los niveles de DHEA llegan a su máximo alrededor de los 25 años; caen en proporción cada vez mayor después de la menopausia y se reducen al 5% en el último año de vida. Se sabía que es una precursora de las hormonas del estrés, tales como la adrenalina y el cortisol; eso significa que, cuando el cuerpo elabora estas hormonas, debe utilizar parte de la reserva de DHEA con la que hemos nacido. El que la DHEA disminuya es un reflejo del estrés.
En experimentos con ratones a los que se le administró DHEA se observó una notable reversión del envejecimiento. Pero debido a los efectos colaterales graves y a que no se puede administrar por vía oral no se podía patentar para los humanos. Lo que sí está claro es que los niveles altos de esta hormona se asocian con una menor incidencia de trastornos en la arteria coronaria, cáncer de mama y osteoporosis. Esto tiene sentido, porque todas estas dolencias del envejecimiento se pueden asociar con una excesiva respuesta al estrés. También se asocia el mayor nivel alto de DHEA con la mayor supervivencia y la disminución de fallecimientos por cualquier tipo de enfermedad en los hombres mayores.
Glaser comprobó los niveles de DHEA en 328 meditadores comparándolos con 1.462 personas que no meditaban, clasificándolos por sexo y edad y decubrió que los niveles de DHEA eran más elevados entre los que meditaban, comprobando que la edad biológica disminuye con la práctica de la meditación (MT). Lo interesante es que las diferencias más marcadas se presentaban en los sujetos de más edad. Los meditadores mayores de 45 años tenían un 23 por ciento más de DHEA; las mujeres, un 47 por ciento más. Este impresionante resultado no dependía de la dieta, el ejercicio, el consumo de alcohol ni el peso”.
D. Chopra. Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo. Ed. Zeta.

