lunes, 6 de diciembre de 2010

Meditación y Salud. Con D.Chopra I.

Visión. Gregory Colbert.


La Meditación disminuye la Edad Biológica:-

“Se ha demostrado claramente la vinculación entre el envejecimiento y la hormona del
estrés.
Existe una técnica de mente-cuerpo que va directamente a la raíz de la respuesta al estrés, liberándonos de las tensiones recordadas que originan nuevas tensiones: La meditación. Con frecuencia se descubre que los niveles de cortisol y adrenalina son menores en quienes meditan desde hace mucho tiempo, y sus mecanismos de resistencia tienden siempre a ser más potentes que el promedio.

Antes de que comenzara la década de los setenta, ni siquiera sospechábamos estos beneficios. La meditación ofreció pocos atractivos a la medicina occidental hasta que un joven fisiólogo de la Universidad de California, llamado R. Keith Wallace, demostró que, más allá de sus implicaciones espirituales, la meditación tenía profundos efectos en el cuerpo.
Wallace experimentó con jóvenes voluntarios practicantes de Meditación Trascendental conectándolos a monitores que miden las funciones corporales críticas durante la meditación, subjetívamente estos jóvenes informaban experimentar una mayor calma y silencio interior.


Aunque hasta entonces se había pensado que se requerían años de práctica para alcanzar un estado meditativo profundo, la técnica de MT producía muy pronto una relajación profunda y cambios significativos en la respiración, el ritmo cardiaco y la presión sanguínea.

La MT se basa en la repetición silenciosa de una palabra sanscrita determinada (o mantra), cuyas vibraciones sonoras conducen poco a poco a la mente fuera del proceso normal del pensamiento hacia el silencio subyacente. Como tal, un mantra es un mensaje muy específico insertado en el sistema nervioso. Como los mantras se utilizan en la India desde hace miles de años, su efecto fisiológico exacto es bien conocido como parte de la ciencia del yoga o unión. La meta del yoga es unir la mente pensante con su fuente en conciencia pura.

En términos modernos, “conciencia pura” significa espacio cuántico, el vacío silencioso que es el vientre de toda la materia y toda la energía. La conciencia pura existe en el vacío entre dos pensamientos; es el fondo invariable contra el que se produce toda actividad mental. Por lo común no podemos sospechar la existencia de ese estado, porque la mente está demasiado preocupada con el torrente de pensamientos, deseos, sueños, fantasías y sensaciones que llenan la conciencia de vigilia. Por eso los antiguos sabios hindúes tuvieron que idear la técnica específica de la meditación a fin de mostrar a la mente sus propios orígenes en profundidades cuánticas.

La descripción de la MT , en este texto, no puede enseñar realmente al lector cómo se medita. La técnica de MT se puede describir verbalmente o por escrito, pero para aprenderla debidamente es necesario recibir instrucciones personales de un maestro de meditación bien preparado. Miles de personas se inician en la técnica sólo para abandonarla prematuramente; esto se debe a que no hay desafío mayor que la relación íntima con uno mismo, abierta por la meditación. Dedicarse a esta práctica sin darle mayor importancia casi siempre lleva al fracaso; como los beneficios son demasiado profundos para desecharlos con tanta ligereza, he decidido (D. Chopra), aunque con renuencia, no decir a mis lectores cómo se medita. Como resultado quizás serán menos los que se inicien, pero se preservará la pureza y el valor de la enseñanza, tornándola mejor para los que se inicien correctamente.

Cuando Wallace inició esta investigación, la mecánica de la meditación no era bien comprendida en términos científicos. El fue el primero en demostrar que permanecer sentado en meditación, con los ojos cerrados, induce al sistema nervioso a entrar en un estado de “alerta en reposo”; es decir, la mente se mantiene despierta mientras el cuerpo entra en una relajación profunda.
A su descubrimiento, el estado de alerta en reposo, se generó considerable curiosidad en la profesión médica, que hasta entonces había considerado como opuestos el descanso y la alerta.
El sueño es un estado hipometabólico en el que decrece el consumo de oxígeno, el corazón late con mayor lentitud y la conciencia se borra. El estado de vigilia, por el contrario, se caracteriza por un mayor consumo de oxígeno, un ritmo cardiaco más rápido y una mente alerta.
Wallace descubrió que en la meditación se unían estos opuestos; aunque los sujetos meditantes se mantenían lo bastante alerta para oprimir un botón cada vez que trascendían (es decir, cuando experimentaban la conciencia pura), caían en un estado de reposo dos veces más profundo que el sueño más profundo. Más aún: lo hacían con mucha celeridad; generalmente, antes de transcurridos diez minutos después de cerrar los ojos, en contraste con las cuatro, cinco o seis horas que tardamos en lograr la relajación más profunda cuando dormimos.

En 1978, Wallace investigó los efectos de la meditación en el envejecimiento humano descubriendo que los meditadores que llevaban menos de cinco años tenían una edad biológica cinco años inferior a su edad cronológica y los que meditaban desde hacía más de cinco años eran doce años más jóvenes de lo que indicaba su edad cronológica. Estos resultados eran tan válidos entre los sujetos más jovenes como en los de mayor edad.
En investigaciones posteriores sobre el estado general de salud de los dos mil meditadores, en un plan de seguros de grupo,confirmaron que gozaban de notable buena salud en todos los grupos de edad. Significativamente ,
las mayores mejoras se notaban en los meditadores que superaban los 65 años de edad.

En mi condición de médico, desde 1980 recomendaba practicar la MT, además de practicarla yo mismo. A fines de esta década, un colega mío, el doctor Jay Glaser, me invitó a colaborar en la investigación de un asteroide muy intrigante llamado DHEA (dehidroepiandrosterona).
La DHEA es segregada por la corteza suprarrenal; circula en la sangre en grandes cantidades. Es la única hormona que declina con la edad en línea recta.
Los niveles de DHEA llegan a su máximo alrededor de los 25 años; caen en proporción cada vez mayor después de la menopausia y se reducen al 5% en el último año de vida. Se sabía que es una precursora de las hormonas del estrés, tales como la adrenalina y el cortisol; eso significa que, cuando el cuerpo elabora estas hormonas, debe utilizar parte de la reserva de DHEA con la que hemos nacido. El que la DHEA disminuya es un reflejo del estrés.

En experimentos con ratones a los que se le administró DHEA se observó una notable reversión del envejecimiento. Pero debido a los efectos colaterales graves y a que no se puede administrar por vía oral no se podía patentar para los humanos. Lo que sí está claro es que los niveles altos de esta hormona se asocian con una menor incidencia de trastornos en la arteria coronaria, cáncer de mama y osteoporosis. Esto tiene sentido, porque todas estas dolencias del envejecimiento se pueden asociar con una excesiva respuesta al estrés. También se asocia el mayor nivel alto de DHEA con la mayor supervivencia y la disminución de fallecimientos por cualquier tipo de enfermedad en los hombres mayores.

Glaser comprobó los niveles de DHEA en 328 meditadores comparándolos con 1.462 personas que no meditaban, clasificándolos por sexo y edad y decubrió que los niveles de DHEA eran más elevados entre los que meditaban, comprobando que la edad biológica disminuye con la práctica de la meditación (MT). Lo interesante es que las diferencias más marcadas se presentaban en los sujetos de más edad. Los meditadores mayores de 45 años tenían un 23 por ciento más de DHEA; las mujeres, un 47 por ciento más. Este impresionante resultado no dependía de la dieta, el ejercicio, el consumo de alcohol ni el peso”.

D. Chopra. Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo. Ed. Zeta.


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