Paisaje. Bella SegoviaSabemos que los dolores y los obstáculos son nuestros amigos y aliados, el cuerpo avisa de mil maneras que algo hemos de hacer para que no nos haga daño. Por ejemplo querernos más y mejor, darnos cuenta de la maravilla que supone tener un cuerpo sano y cuidarlo.
Lo mejor es hacerse amiga/o del dolor porque enseña mucho por ejemplo nos hace ver nuestro rechazo, nuestra resistencia, que es lo que nos hace sufrir y doler más, entonces ahí van algunos remedios, que puedo valorar por propia experiencia como muy buenos, no sólo para el dolor sino para cualquier emoción negativa que tanto nos hace sufrir, como la ira, la envidia, el orgullo, la pereza, y sobre todo con la enfermedad.
Se inspira lo negativo y se espira lo positivo, sea lo que sea, al revés de como lo sabíamos, siempre inspirábamos lo bueno y rechazábamos lo malo, pero todo lo malo que echemos al mundo nos será devuelto y todo lo bueno que echemos al mundo también, con la prontitud del rayo, eso sí siempre hay que entregarse a esta práctica, viviéndola y creyendo en su eficacia.
Ya sabemos relajarnos físicamente, si no sabemos tendremos que aprender, pero aún tenemos que aflojar más profundamente, lo que toca es ablandar las resistencias, los miedos, los dolores, las emociones negativas, aceptarnos sin claudicar, confiar en que podemos llegar a sanarnos y a cuidarnos mejor que nadie. Dentro de nosotros está nuestra mejor amigo/a. Intimemos con ella/él y aprenderemos a amar a los demás como se merecen. Para ello El Toglén es la práctica reina . Al principio te costará tiempo, media hora , dependiendo del tiempo que tardes en aprenderla bien, pero cuando la aprendas verás que puede llevarte menos tiempo con la misma eficacia.
La Práctica del Toglén: Meditación Reflexiva.
1º : Respirar el dolor, meterte en él: Inspira el dolor plenamente, poniendo la conciencia en el lugar donde duela, como si abrazaras el dolor y te hicieras una con él. Espira el bienestar, la salud, varias veces hasta que veas que el dolor se está calmando y que tú estás más tranquila/o. Funciona en la medida que aprendas a hacerlo.
2º : Inspira tu dolor y el dolor de todos los seres que están sufriendo el mismo dolor que tú.
Visualízalos, son millones en el mundo los que están sufriendo exactamente lo mismo que tú.
Espira el bienestar, el sentirte querido, la felicidad y siente como le llega a todos esos seres y les sana al igual que a ti, porque tú formas parte de ellos.
"Soham" es el mantra que lo explica y que conviene recitar a menudo con el corazón: Yo soy tú, tú eres yo.
Haz varias respiraciones, nueve por ejemplo, o las que necesites para sentirte algo mejor.
3º : Inspira tu dolor y el de todos los seres que están sufriendo un dolor mayor que el tuyo, visualízalos y siente su dolor, el dolor de la madre que perdió al hijo, el del enfermo terminal, el del criminal, el del que sufre trastornos nerviosos que no puede controlar, hay tanto dolor en el mundo que te vendrán imágenes de todo tipo, venga lo que venga inspíralo y con la alquimia de tu corazón puedes transformarlo en felicidad, paz, amor, y eso es lo que espiras, siente como le llega a todos y a ti incluida/o, y se sienten y te sientes relajada/o y feliz. Repite todo lo que necesites hasta darte cuenta de que el bien que le hacemos a los demás nos lo hacemos a nosotros mismos.
Otros remedios:-
Aloe y miel : Una hoja grande ó dos medianas de aloe fresco biológico. Lavarla y pelarla dejándole un poco de piel, cortar en trozos y echarla en la batidora con tres cucharadas grandes de miel. Se bate todo y se reserva en un bote de cristal cerrado herméticamente en la nevera. Se tomará una cucharadita tres veces al día. Cuando se acabe la mezcla se vuelve a hacer.
La miel y la Canela: Hierve en dos litros de agua una barra de canela en rama 10 minutos. Cuélalo en recipientes de cristal y guárdalos en la nevera, tómate un vaso diario de la infusión de canela calentita con una cucharadita de miel. Preferiblemente por la mañana en ayunas ó cuando te sientas cansada/o, ya que la canela da marcha.
Magnesio y amaroli: Compra magnesio efervescente y al levantarte por la mañana en la primera orina que recojas en un vaso echa un comprimido y tómatelo en ayunas.
Descansa y reposa todo lo que puedas, pon tu conciencia donde te duela y masajea con las manos y con la mente. Relájate en tu cuerpo, escúchalo y aprende a darle lo que necesita para ser feliz.
Haz tres respiraciones uniendo mente y corazón, fusiona tu cuerpo con tu mente, que suele andar vagando por ahí fuera, son una unidad que casi siempre suele estar escindida, el cuerpo no es un servidor de la mente, el cuerpo es la casa de la conciencia base. Siente esa unión y descubrirás el alivio y la paz que genera la presencia.
Practica el ayuno, de vez en cuando, un día, dos, tres.
Pasea y haz algún ejercicio que te venga bien.
Disfruta haciendo lo que tengas que hacer.
Distiende cada día todo lo que puedas las tensiones que te asalten.
Estate contigo a solas un rato cada día.
Cuídate amigo/a porque eres muy querido/a. Siéntelo.